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Miami
 

Un sueño convertido  en ‘catedral’

La iglesia de San Juan Bosco  inauguró un nuevo templo


Monseñor Emilio9 Vallina, párroco de San Juan Bosco por 38 años, delante del nuevo templo. Fotos: Araceli Cantero

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI—De todo Miami-Dade, cientos acudieron a la Pequeña Habana para ser testigos de un acto especial. La parroquia de San Juan Bosco inauguraba un nuevo templo que muchos, incluido el Arzobispo de Miami, comparan a una catedral.

“Ya se está hablando de la catedral de la calle Flagler”, dijo el arzobispo John Clement Favalora provocando los aplausos de la multitud.

“Este templo representa  el esfuerzo de muchas personas y 38 años de trabajo de un hombre”, dijo señalando al párroco Mons. Emilio Vallina.  


La multitud espera fuera bajo el claustro.

Los aplausos fueron espontáneos y prolongados mientras el Arzobispo abrazaba al Párroco de origen cubano y lo presentaba a los fieles.

Los aplausos volvieron a repetirse una y otra vez a lo largo de una larga y emotiva ceremonia de 3 horas, el pasado domingo 11 de febrero, a la que asistieron representantes de diócesis en la Florida, Centroamérica y el Caribe—incluida la isla de Cuba—un total de siete obispos, cuatro arzobispos, un  futuro cardenal y 80 sacerdotes.

“Este templo es expresión del amor y preocupación de la Iglesia por el pobre, el inmigrante y  por quienes quieren preservar los derechos que Dios les ha dado y ejercitarlos en libertad”, dijo Mons. Favalora en su homilía.

“Igual que Jesús se preocupaba por los pobres y necesitados, la Iglesia también ama al débil… porque la Iglesia representa a Dios en medio de su pueblo”, señaló.

En lo alto, sobre la bóveda del templo, una inmensa imagen de Cristo parecía observar el acto. El mural, conocido ya como el ‘Cristo de los Inmigrantes’, aparece rodeado de rostros de toda edad, raza y condición, como símbolo de las diferentes oleadas de inmigrantes que han pertenecido a la parroquia en sus casi 40 años de historia.  


Procesión con el Santísimo Sacramento bajo palio hacia capilla.

El artista venezolano Abdón José Romero lo realizó a petición  del Párroco  que deseaba un Cristo “con rostro de trabajador. Con los brazos abiertos y expresión firme, no doliente, rodeado de gente”. Mons. Vallina quería transmitir la idea de que “la santidad está al alcance de todos porque sólo tenemos que acercarnos a El para que nos santifique”. La leyenda hace referencia a la condición de muchos de los feligreses y  a las palabras de Jesús en el Evangelio “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mateo 11, 28).

Y para encarnar su idea, el Párroco le fue enviando al artista gente de la parroquia que se ha convertido así en protagonistas que pasarán a la posteridad.  


Emiliano Bonet supervisó las obras. Detrás el retablo y el mural creado por Abdón José Romero.

“La historia de cada uno de ustedes es importante como un himno de gratitud al Señor”, señaló el Arzobispo haciendo referencia al mural.

También la gratitud fue el tema repetido a lo largo del acto, al recordar al arzobispo Coleman F. Carroll, quien 38 años antes citó al entonces padre Vallina en la esquina  de la calle Flagler y la 13 avenida  para entregarle las llaves del edificio y pedirle que iniciara una parroquia . El sacerdote, que había sido expulsado de Cuba por el régimen comunista de la Isla en 1961, se entregó a la tarea de evangelizar el barrio y crear una comunidad parroquial por la que han pasado miles de exiliados de distintas procedencias.  


Aspecto del crucero y los vitrales.

En San Juan Bosco fueron surgiendo proyectos cívicos y pastorales que aún perduran: La Escuela Religiosa Cívico Patriótica para los niños, la Clínica San Juan Bosco que con la ayuda del Hospital Mercy  y sus  médicos atiende a un promedio de 160 pacientes, el Comedor de Ancianos bajo la protección de San José, las representaciones de la Pasión durante 20 años y los continuados esfuerzos de catequesis y evangelización.

A la cabeza de muchos de estos ha estado Angelita Esparraguera, directora de Educación Religiosa de la parroquia para quien la dedicación del templo “marca una era nueva, un nuevo impulso y nuevos planes de trabajo”.

Sus reflexiones señalan los cuatro aspectos que subrayará la parroquia a partir de ahora:

- Edificación de una nueva clínica.

- La ampliación de la escuela religiosa con terrenos de deporte en el parqueo y un anfiteatro en la vieja iglesia.

- La escuela de artes y oficios, también en la vieja iglesia.

- Una escuela parroquial como “una ambición por mucho tiempo acariciada” por la comunidad.

Para la inauguración, la comunidad se hizo presente en masa.  Horas antes de iniciarse el acto, el templo estaba ya repleto y la multitud se apiñaba junto a las puertas deseosa de entrar. Muchos siguieron el acto a través de una gran pantalla colocada en la antigua iglesia y cientos más gracias a la transmisión diferida de Radio Paz.

Al comenzar, el Arzobispo recibió las llaves del templo de manos del arquitecto David Cabarrocas y el ingeniero Emilio Hospital y, desde dentro, el mismo Mons. Vallina abrió las puertas para dejar entrar a toda la comitiva.  

Durante la Eucaristía, el Arzobispo colocó las reliquias de San Juan Bosco en el ‘ara’ del altar y  lo ungió con el óleo santo. Lo mismo hizo en las paredes de la entrada. Al finalizar la Misa y bajo ‘palio’ el Santísimo Sacramento fue llevado en procesión a la capilla.

“Esta no es la obra de un hombre, sino de Dios y de toda la comunidad… de la ‘Cenicienta’ de Miami”,  dijo Mons. Vallina  al terminar la Misa y dar las gracias. Recordó que “durante cinco años el pueblo se ha sumado a esto con almuerzos, colectas, pulgueros y maratones” pero añadió que “hay que pensar en el mañana y hay que pagarle al banco mensualmente”. A todos les pidió que preparen sus bolsillos para el próximo maratón.

La construcción del nuevo templo  ha costado 2.3 millones, sin contar los bancos y los vitrales que fueron donados. La deuda hoy  es de 1.4 millones.

Para el proyecto , Mons. Vallina ha contado con donativos sustanciales de la parroquia de San Agustín, la iniciativa del arquitecto Gastón de Zárraga  y la ayuda del arquitecto David Cabarrocas y el ingeniero Emilio Hospital que donaron su trabajo pro-bono. María Elena Alvarez y Ofelia Chiavachi ayudaron con los planos y el contratista  y feligrés Emiliano Bonet dejó su trabajo y fue contratado por el Párroco para “ser mis ojos y supervisar toda la construcción”.

Mons. Vallina piensa que el nuevo templo puede ser “un recuerdo de nuestro paso por La Florida” y cuando mira hacia atrás, el Párroco repite convencido que “el Señor ha sido muy bueno con los cubanos, los nicaragüenses y tantos pueblos como han pasado por aquí”.