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‘INFAME’ EL INFORME KINSEY, ASEGURA INVESTIGADORA

Robert O’Steen

MIAMI — El "Informe Kinsey", un infame estudio pseudocientífico acerca de los hábitos sexuales de los norteamericanos realizado en los años 50, ha sido muy  dañino para el país, afirmó la escritora Judith Reisman.

Reisman y otros sociólogos  hablaron en la conferencia de Vida Humana Internacional (Human Life International), celebrada en el SEPI los días 24 y 25 de febrero.

La autora de Kinsey: Crímenes y consecuencia, acusa a Kinsey de perversión y de utilizar datos fraudulentos para llevar a cabo su plan de secularizar el país.

“Kinsey quería destruir la ley, ungir  la ciencia como religión nacional y a los científicos como los nuevos sacerdotes”, apunta Reisman en su libro.

El libro ha sido utilizado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos como evidencia contra un caricaturista de la revista “Hustler” y otras personas que tienen casos de abuso infantil pendientes en la Corte Suprema.

Reisman indicó que Kinsey era un zoólogo, no alguien cualificado para investigar la sexualidad humana.

“Eliminó tres cuartas partes de sus muestras y nunca lo dijo. Un error es una cosa, pero fraude es otra y fraude es una palabra que no uso con facilidad”.

“Mintió acerca de cuáles eran sus fuentes, mintió acerca de las mujeres y los hombres que entrevistó para sus investigaciones. Los llamó normales y él sabía que no lo eran”, dijo la autora haciendo referencia al hecho de que los hombres  que Kinsey usó en su estudio eran criminales sexuales que estaban en prisión, según  las investigaciones de Reisman.

Reisman señaló que el “Informe Kinsey” ha tenido un  impacto muy importante en la cultura general del país y en la educación sexual en las escuelas.

Según la filosofía de Kinsey está bien que los niños tengan sexo a cualquier edad; y de esa forma, dijo, comenzó  la falta del control de los padres sobre las leyes que apoyan las restricciones sexuales de los niños.

Reisman realizó una investigación de dos años para un proyecto del Departamento de Justicia en el que descubrió que revistas como “Playboy”, “Hustler” y “Penthouse” son pornográficas.