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¡Ayuden a reconstruir el Líbano!

El patriarca de los Maronitas pide que no olvide al Líbano al buscar la paz en la región


El arzobispo de Miami, John C. Favalora con el Cardenal marionita Nasrallah Peter Steir. Foto: Albert Barg TFCF

Ana Rodríguez-Soto
La Voz Católica

MIAMI — Con esperanza para los libaneses y una súplica para los norteamericanos, el líder mundial de los católicos maronitas visitó al Sur de la Florida por primera vez a finales de febrero.

El cardenal Nasrallah Peter Sfeir, patriarca maronita de Antioquía y de todo el Oriente, repitió aquí el mensaje que dio en su viaje de dos semanas por los Estados Unidos: cuando negocien para lograr la paz en el Medio Oriente, no olviden al Líbano.

“Nosotros también deseamos una paz justa y duradera con nuestros vecinos; hemos estado anhelando esa paz desde hace 25 años sin haberla alcanzado todavía”, dijo el anciano patriarca de 80 años en una conferencia de prensa en la catedral de Santa María el 27 de febrero.

“El pueblo libanés atesora los mismos valores de la democracia, la soberanía, la libertad y el respeto por los derechos humanos que atesoran nuestros hermanos norteamericanos”, dijo. “Nos gustaría pedirle al noble pueblo norteamericano que continúe apoyando al Líbano en sus esfuerzos de reconstrucción política, social y económica”.



Saludando a los fieles . Fotos: A. Rodríguez Soto

La conferencia de prensa se celebró después de una ceremonia de bienvenida ofrecida por el arzobispo John C. Favalora, durante la cual el Patriarca impartió una bendición solemne con un ícono de la Virgen María, de acuerdo con la tradición maronita. Durante su estancia en la Florida del 27 de febrero al 2 de marzo, el Patriarca bendijo la nueva misión maronita en Jacksonville y ofició una Misa en la iglesia de Nuestra Señora del Líbano, en Miami.

Su visita a los Estados Unidos fue para ordenar e instalar en su sede a un nuevo obispo de la diócesis maronita de Los Angeles, pero el Patriarca no vaciló en expresarse en contra de la presencia de las tropas sirias en  Líbano.

“El ejército sirio está allí desde 1976”, dijo el patriarca Sfeir. “Debieron haberse ido del Líbano desde hace 8 años”, como estipula el Acuerdo Ta’if, firmado en Arabia Saudita en 1989. Ese Acuerdo se ha respetado arbitrariamente, anotó el Patriarca, causando así “un tipo de desequilibrio” en el balance de poder.

Aunque los israelíes abandonaron el sur del Líbano, 40,000 soldados sirios todavía permanecen allí y medio millón de sirios trabajan allí. “En realidad están sacándole el jugo a todos los recursos del país”, dijo Nabil Salem, gran caballero del Consejo de St. Sharbel de los Caballeros de Colón, y miembro de la iglesia Nuestra Señora del Líbano en Miami.

Líbano, dijo, es independiente sólo en papel. “No se puede nombrar a un ministro sin la aprobación (siria). No puede salir nadie elegido sin ser amistoso o hacer negocios con ellos”.

Como miles de libaneses, Salem salió de su país hace 25 años, tratando de escapar de la sangrienta guerra civil que devastó la nación de 1975 a 1991. Ocho millones de libaneses viven ahora fuera del país, mientras que tres millones permanecen en Líbano.

“Todo el mundo le llamó una guerra civil libanesa, pero en realidad no lo fue. Teníamos demasiadas fuerzas militares extranjeras interfiriendo en nuestros asuntos internos”, dijo el padre Michael Thomas, párroco de Nuestra Señora del Líbano en Miami.

Ahora se ha detenido la guerra, pero el conflicto económico continúa, dijo el padre Thomas. Y cuando el mundo piensa en el Líbano, lo que recuerda son las escenas de los marines  asesinados por bombas terroristas; o un avión de TWA secuestrado en la pista del aeropuesto de Beirut. “No fueron los libaneses los que hacían eso”, dijo el sacerdote.

La guerra civil y el éxodo que ésta produjo “cambió por completo la faz de Líbano”, apuntó. Hubo un momento en que el país estuvo dividido equitativamente entre musulmanes y cristianos. “Ahora nadie lo sabe con seguridad, pero casi el 28 por ciento de la población de Líbano es cristiana”.

El éxodo le preocupa mucho al Patriarca. “La Iglesia Maronita nació en Líbano,  pero ahora está diseminada por todo el mundo”, explicó el patriarca Sfeir. El ve su rol como el de fomentar la unidad entre todas las comunidades y de ayudar a que cada una mantenga su tradición y herencia. “Donde tenemos parroquias, obispos, curas, es fácil mantener su unidad”, dijo el Patriarca. Pero “no tenemos abundancia de sacerdotes para que sirvan a todas estas personas”.

Los libaneses de todo el mundo le consideran también  un símbolo de esperanza. “Usted habla en nombre de los cristianos, de los musulmanes, de todos los desposeídos. Usted es como nuestra conciencia”, dijo el obispo maronita Stephen Doueihi, director de la diócesis de Brooklyn. “Lo recibo como nuestro padre. Lo recibo como nuestro líder. Lo recibo como nuestro vocero”.

“El ha reunido a todos los grupos  de todas las partes”, dijo Salem. “Trata de llevar el mensaje también a todos los norteamericanos, de que tienen que hacer algo y no olvidar al Líbano”.

¿Quiénes son  los maronitas?

Ana Rodríguez-Soto
La Voz Católica

MIAMI - La Iglesia Maronita es una de las más grandes del rito oriental dentro de la Iglesia Católica Romana. Los maronitas trazan sus orígenes a la antigua Atioquía, una ciudad en la Turquía moderna que fue la primera sede de San Pedro. De acuerdo con el Libro de los Hechos de los Apóstoles, Antioquía fue el lugar “donde a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez”.

Durante las invasiones musulmanas en el Siglo VII, los maronitas huyeron hacia las montañas del Líbano, donde siguen siendo hasta el momento el mayor grupo cristiano. Cuando las iglesias occidental de Roma y oriental de Constantinopla se dividieron en 1054, los maronitas permanecieron fieles al Papa de Roma. Ellos mantienen sus tradiciones litúrgicas, como celebrar partes de la Misa en idioma siríaco, un dialecto del arameo que habló Jesús.

Los maronitas del Líbano empezaron a emigrar a los Estados Unidos al final del Siglo XIX. El primer obispo maronita de los Estados Unidos fue nombrado en 1966. La primera diócesis maronita fue creada en 1971 y la sede se mudó de Detroit a Brooklyn en 1977.

En 1994, la diócesis se dividió y la Eparquía de Nuestra Señora del Líbano fue establecida en Los Angeles. Actualmente, hay 80 parroquias maronitas en los Estados Unidos, desde  el estado de Maine a la Florida.

El obispo Robert Shaheen, recientemente instalado en Los Angeles, es el primer maronita nacido en los Estados Unidos que ha sido ordenado obispo.