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Mártires de la fe, no de la ideología
Son
beatificados 233 religiosos. Las claretienas recuerdan a una
de las suyas

ROMA (ZENIT) — Un modelo de
coherencia de vida, constancia en la fe y espíritu
conciliatorio, así definió Juan Pablo II a los 233 monjas,
sacerdotes y laicos que fueron asesinados durante la Guerra
Civil española, en una de las mayores persecuciones
religiosas que registra la historia.
"Fueron mártires de la fe y no de
la política o la
ideología. Fueron asesinados por ser cristianos, por su fe en
Cristo, por ser miembros activos de la Iglesia"’, dijo
el Papa en su homilía de beatificación el 11 de marzo en la
plaza de San Pedro.
Para el Santo Padre, el ejemplo de los
santos y beatos, especialmente si son mártires, es motivo de
aliento e inspiración para los cristianos.
"El terrorismo nace del odio, y a
su vez, lo alimenta, es radicalmente injusto e intensifica las
situaciones de injusticia, ofende gravemente a Dios y la
dignidad y los derechos de las personas", dijo el Papa en
una clara condena a los crimenes de ETA en España.
Entre los mártires beatificados está
la religiosa claretiana María Patrocinio Giner quien
estaba en los años previos al estallido de la Guerra Civil
Española trabajando de maestra en un colegio de la zona
obrera de Puerto de Sagunto, en Valencia. En 1931 se
presentaron allí los
revolucionarios e incendiaron todo obligando a las religiosas
a huir del colegio y refugiarse en Cargagentes, en Valencia.
"Estaban varias religiosas
escondidas en una casa, cuando llegaron a prenderla quiso que
se la llevaran a ella y salvar a las otras", dice la
religiosa claretiana Ondina Cortés, a cargo de la Oficina de
Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Miami.
"Se ensañaron. Cuando subió al
auto, allí estaba ya su hermana, que era de otra orden
religiosa, y las fusilaron a las dos". Una joven laica
antigua alumna de las monjas claretianas en Valencia, también
fue fusilada en esos días después de ser violada seis veces.
"Mueren simplemente por ser católicos",
explica la Hna. Cortés.
"A la Madre Patrocinio, por
ejemplo, le dicen que la van a llevar a un juicio. Ella se
lleva el Santísimo y se lo esconde debajo de la esclavina,
cuando el miliciano le preguta, ella dice ‘Mil vidas daría
por protegerlo’. Fue fiel en lo pequeño, era una mujer
humilde, Dios le dio el premio de poder ser fiel también en
lo grande".
En
la plaza de San Pedro, entre los 30 mil peregrinos, se
encontraban muchos hijos, sobrinos, hermanos y familiares
cercanos de los mártires españoles, que vivieron la
ceremonia con los ojos bañados por las lágrimas.
"¡Que su recuerdo bendito aleje
para siempre del suelo español cualquier forma de violencia,
odio y resentimiento!", el Papa subrayó.
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