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Aumentan
abortos en Suramérica
Vida
Humana Internacional celebra
conferencia en Miami
Ana Rodríguez-Soto
La Voz Católica
MIAMI – Financiada en gran parte por
grupos de los Estados Unidos, el feminismo radical está
exportando a América Latina la mentalidad del aborto,
contraria a la tradición cultural de esos países, afirmaron
varias activistas pro-vida de América Latina. Las activistas
participaron en la conferencia de Vida Humana Internacional
(Human Life International), celebrada en Miami los días 24 y
25 de febrero. En el panel participaron líderes de Colombia,
México, Nicaragua, Venezuela y España.
“Han exportado a nuestros países el
feminismo radical. Este no representa la voz de la mujer
mexicana”, dijo Osiris Reyes, una activista pro-vida que
fundó hace poco la organización Mujeres por los Derechos
Humanos.
Reyes anotó que la mayoría de las
organizaciones pro-aborto
en México son financiadas por grupos de Estados
Unidos, incluyendo Católicas a Favor del Aborto (Catholics
for a Free Choice), cuya presidenta ni siquiera es
mexicana.
El aborto es legal en la mayoría de
los estados mexicanos, aunque las restricciones varían de
acuerdo al lugar. El movimiento pro-aborto está
haciendo esfuerzos
para “homogeneizar” las leyes abortistas por todo el país
y reducir las restricciones, dijo Reyes.
En Nicaragua, donde es ilegal el
aborto, grupos pro-aborto recibieron
$60 millones en fondos entre 1994 y 1998, mientras que
el grupo pro-vida ANPROVIDA, subsiste con un presupuesto anual
de sólo $5,000, de acuerdo con el doctor Rafael Cabrera, un
ginecólogo obstetra que dirige ANPROVIDA.
“Lo que está mal son las
mentiras”, apunta Marta Saíz de la Rueda, presidenta de la
Fundación Cultura de la Vida Humana de Colombia. Aunque el
aborto es ilegal en Colombia, Saíz explica que las
organizaciones pro-aborto
están promoviendo el “control de la natalidad de
emergencia”, que consiste en tomar altas dosis de pastillas
anticonceptivas después de tener relaciones sexuales sin
protección.
“En realidad es gimnasia verbal,
porque no hay tal cosa como
‘control de la natalidad de emergencia’. Cuando ya
estás embarazada, lo que tomes abortará el embrión que ya
existe”, dijo Saíz.
El mayor grupo pro-aborto de Colombia,
que está afiliado a Planificación Familiar Internacional y
que lleva el nombre de Pro-Familia, ha cabildeado exitosamente
por la educación sexual en las escuelas y ha abogado por el
uso de contraceptivos.
Como resultado de esto, dijo Saíz, las
estadísticas del grupo muestran que “el número de
embarazos entre las adolescentes ha aumentado y el de abortos
realizados por jóvenes entre las edades de 13 y 18 también
ha aumentado, así como los suicidios”.
Activistas pro-aborto utilizan la
bandera de los derechos humanos para forzar sus iniciativas.
“Pero hay otro ser humano que tiene derechos“, dijo Saíz.
“Le hemos estado diciendo a la gente que más niños mueren
por aborto que personas en las guerras mundiales. El genocidio
de bebés no nacidos es un problema que la gente no quiere
ver, pero es real. Quien asesina a su propio hijo, o permite
que un niño sea asesinado, es capaz de matar a su vecino. La
violencia contra los no nacidos está muy ligada a la
violencia que se experimenta en Colombia”.
En México, el grupo de Reyes planea
enfocar los derechos humanos desde el punto de vista de la
mujer, abogando contra la violencia doméstica y otras formas
de agresión contra las mujeres, incluyendo el aborto. “El
aborto es una agresión física y sicológica contra la
mujer”, explica Reyes, “y obviamente es también una
agresión física que causa la muerte a el o la que está en
el vientre materno”.
Su grupo va a luchar también contra el
control de la natalidad y la esterilización forzada de la
mujer, que según Reyes se lleva a cabo entre los grupos más
marginados de México. “Las mujeres tienen el derecho a que
se les reconozca su feminidad. Tienen el derecho a decidir
libremente cuántos hijos van a tener, sin coacción o presión
de las autoridades gubernamentales’, dijo.
En España, antiguamente un bastión
del catolicismo y el conservadurismo, el número de bebés
abortados ha ido en aumento desde que fue legalizado el aborto
en 1985, dijo la doctora Carmen Gómez Lavin, neuróloga
psiquiatra, miembro de la junta de directores de
Asociación de Defensa de la Vida de Navarra (ANDEVI).
Nueve bebés fueron abortados en toda
España en 1985, pero el año pasado se abortaron 53,847.
“Se considera natural, un signo de progreso, que es lo peor
de todo”, dijo Gómez.
Parte integral de las organizaciones
pro-vida, todas internacionales, son los centros donde las
mujeres embarazadas que no quieren abortar, reciben apoyo
sicológico, espiritual y económico.
En Vargas, uno de los estados más
pobres de Venezuela, que fue duramente golpeado por las
inundaciones del año pasado, el padre Argenis Ramos y un
grupo de jóvenes voluntarios abrieron un refugio para
muchachas sin hogar y para madres solteras.
“El problema es que no tenemos
dinero”, dijo el padre Ramos. “Todo el trabajo que hace a
diario la asociación es un milagro”.
El grupo pro-vida de Colombia también
estableció un centro de rehabilitación de prostitutas, dijo
Saíz. “Pero es difícil decirles que no sigan trabajando
como prostitutas cuando no tenemos otros trabajos que
ofrecerles”.
Reyes dijo que los centros en México
han ayudado hasta el momentos a unas 30,000 mujeres y han
salvado a 30,000 niños.
“La mujer mexicana no está buscando
directamente matar a su bebé’, dijo Reyes. “Se encuentra
a sí misma en una situación de dolor, de indefensión, de
angustia. Se siente sola, abandonada por la ley y por esos
grupos cuyo único pensamiento es ofrecerles aborto como una
alternativa. Lo que tenemos que hacer es ofrecerle la ayuda
que necesita para salir adelante en la vida siguiendo su
embarazo”.
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