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•Previo al intento de asesinato, el
presidente Ronald Reagan apoya la sugerencia de que los
temas sociales como el aborto y la oración en las escuelas
sean pospuestos para el 1982 de manera que el Congreso pueda
concentrarse en su programa de recuperación económica.
•Los obispos del Consejo Episcopal
Latinoamericano expresan su “angustia y preocupación por
la crucifixión del pueblo y la Iglesia” en Centroamérica.
La violencia en esa región significa que “los males
diagnosticados en Puebla hace dos años han empeorado”,
expresan los obispos.
•En un esfuerzo “por poner fin a la
terrible situación a la que se ha llamado ‘el problema
cubano’”, el director de Servicios Migratorios y de
Refugiados de la Conferencia Católica de EU, John McCarthy,
se reúne con los directores de los programas de
reasentamiento para discutir hacia dónde dirigirán a unos
5,000 cubanos que no han recibido su destino.
•Un vocero de William A. Wilson,
enviado especial del presidente Reagan al Vaticano, niega
declaraciones del periódico del Partido Comunista Italiano
de que solicitó el traslado de algunos sacerdotes y
religiosas de Nicaragua, El Salvador y Guatemala a causa de
“actividades subversivas”.
•Ante unos 100,000 peregrinos
reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Juan Pablo II
expresa que “el aborto mata no sólo al niño por nacer
sino a la misma conciencia de quienes participan en él”.
•En una carta a los jesuitas de América
Latina, el superior general P. Pedro Arrupe declara que si
bien algunos aspectos del análisis marxista de la sociedad
son aceptables para los cristianos, la mayoría de los
principios marxistas son anticristianos, incluso la
estrategia de la lucha de clases.
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