Consejos
en Familia
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Tengo
mi hijo muriendo en el hospital y mi sufrimiento es
inexpresable. Necesito ayuda.

María Cristina Acosta
Sicóloga con muchos años de práctica profesional en Cuba
En el camino de la vida muchos momentos
son de inmenso dolor. Miles de seres humanos por distintas
causas y razones se han visto envueltos en el dolor de la pérdida
de un hijo o familiar muy querido y en ese momento el dolor
emocional es tan grande que sobrepasa los límites del dolor físico.
El ser humano sabe que nacemos,vivimos
y morimos. Esto a nivel intelectual lo conocemos desde la
primera infancia, pero las despedidas son tristes y
asimilarlas cuesta momentos de dolor, sobretodo cuando este
ser querido es fuente viva de amor y afecto no sólo para
recibir sino para dar.
En esos momentos la conducta en algunas
personas se desorganiza; otros mantienen la calma con un dolor
agudo,pero en estos casos no quiere decir que sufrir es estar
enfermo psicológicamente; es normal este período de dolor,
de angustia y debilidad.
Es el tiempo en que los cristianos nos
unimos en la oración. La oración siempre es escuchada por
Dios. Además en las pruebas difíciles que la vida nos pone,
Dios ama con infinito Amor al ser que sufre.
Para mí, escribir este artículo no es
fácil; a todos los seres humanos nos gusta lo bello, lo
agradable y feliz. Pero en muchas familias que están pasando
por tu situación, de forma interesantemente paradójica he
encontrado estos sentimientos que lo expresan por un amor
infinito a su ser querido y a Dios.
A una madre escuché decir: "Soy
feliz porque Dios me dio la gracia de tener un hijo. ¡Cuántas
mujeres en este momento sufren por no poder tener un hijo en
su vientre! También soy feliz por poder cuidar sus heridas,
amarlo, decirle que lo amo, que él ha sido un buen hijo y lo
máximo para mí; y porque tengo a Dios y a María en mi corazón
que me dan las fuerzas y el ejemplo de aceptar con paz y amor
esta prueba. Mi dolor es grande, pero más lo es Dios y yo
acepto su voluntad con infinito amor".
En todos mis años de trabajo he
encontrado estos problemas como algo cotidiano preparando
psicoterapias a diario. Pero en todos los casos, las familias
que aman y confían en Dios con una fe madura y profunda
tienen mucho más valor para aceptar estas pruebas.
Cuando uno es fiel a la voluntad de
Dios entiende el sentido de la Cuaresma, los sufrimiento de
Jesús en la Semana Santa y su muerte de Cruz; pero al final
su gloriosa Resurrección nos da la certeza de que todo no
termina con la muerte. El nos enseñó con esto que en la vida
cotidiana tenemos cruces que cargar pero al final, si le somos
fieles, disfrutaremos la Vida Eterna. Confiemos en El y
sabremos darle el valor a la vida con sus cruces y sus
glorias.
En los momentos difíciles de angustia,
no dudemos del Amor de Dios. Si confiamos sabremos un día que
Dios siempre nos amó y nos ama porque su Amor y misericordia
son infinitos.
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