Secciones

punto.gif (910 bytes) Vaticano
punto.gif (910 bytes) Miami
punto.gif (910 bytes) Cuba
punto.gif (910 bytes) Mundo/Nación
punto.gif (910 bytes) Opiniones
punto.gif (910 bytes) Enlaces
punto.gif (910 bytes)
Correo
punto.gif (910 bytes) Archivo
punto.gif (910 bytes) Portada

 

Opiniones
 
Consejos en Familia
Envíe sus consultas a:
Consejos en Familia/La Voz Católica,
9401 Biscayne Blvd. Miami, Florida 33138

Tengo mi hijo muriendo en el hospital y mi sufrimiento es inexpresable. Necesito ayuda.


María Cristina Acosta
Sicóloga con muchos años de práctica profesional en Cuba

En el camino de la vida muchos momentos son de inmenso dolor. Miles de seres humanos por distintas causas y razones se han visto envueltos en el dolor de la pérdida de un hijo o familiar muy querido y en ese momento el dolor emocional es tan grande que sobrepasa los límites del dolor físico.

El ser humano sabe que nacemos,vivimos y morimos. Esto a nivel intelectual lo conocemos desde la primera infancia, pero las despedidas son tristes y asimilarlas cuesta momentos de dolor, sobretodo cuando este ser querido es fuente viva de amor y afecto no sólo para recibir sino para dar.

En esos momentos la conducta en algunas personas se desorganiza; otros mantienen la calma con un dolor agudo,pero en estos casos no quiere decir que sufrir es estar enfermo psicológicamente; es normal este período de dolor, de angustia y debilidad.

Es el tiempo en que los cristianos nos unimos en la oración. La oración siempre es escuchada por Dios. Además en las pruebas difíciles que la vida nos pone, Dios ama con infinito Amor al ser que sufre.

Para mí, escribir este artículo no es fácil; a todos los seres humanos nos gusta lo bello, lo agradable y feliz. Pero en muchas familias que están pasando por tu situación, de forma interesantemente paradójica he encontrado estos sentimientos que lo expresan por un amor infinito a su ser querido y a Dios.

A una madre escuché decir: "Soy feliz porque Dios me dio la gracia de tener un hijo. ¡Cuántas mujeres en este momento sufren por no poder tener un hijo en su vientre! También soy feliz por poder cuidar sus heridas, amarlo, decirle que lo amo, que él ha sido un buen hijo y lo máximo para mí; y porque tengo a Dios y a María en mi corazón que me dan las fuerzas y el ejemplo de aceptar con paz y amor esta prueba. Mi dolor es grande, pero más lo es Dios y yo acepto su voluntad con infinito amor".

En todos mis años de trabajo he encontrado estos problemas como algo cotidiano preparando psicoterapias a diario. Pero en todos los casos, las familias que aman y confían en Dios con una fe madura y profunda tienen mucho más valor para aceptar estas pruebas.

Cuando uno es fiel a la voluntad de Dios entiende el sentido de la Cuaresma, los sufrimiento de Jesús en la Semana Santa y su muerte de Cruz; pero al final su gloriosa Resurrección nos da la certeza de que todo no termina con la muerte. El nos enseñó con esto que en la vida cotidiana tenemos cruces que cargar pero al final, si le somos fieles, disfrutaremos la Vida Eterna. Confiemos en El y sabremos darle el valor a la vida con sus cruces y sus glorias.

En los momentos difíciles de angustia, no dudemos del Amor de Dios. Si confiamos sabremos un día que Dios siempre nos amó y nos ama porque su Amor y misericordia son infinitos.