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Miami
 

En auge las comunidades de fe

Crece el deseo de encontrarle a través de una comunidad de apoyo  


Durante un retiro de cuaresma, un grupo de católicos comparte momentos antes de la Eucaristía. Foto: A.Cantero

Dora Amador-Morales
La Voz Católica

MIAMI— Nela Fernández es animadora de una de las 40 Comunidades Eclesiales de Base (CEB) de la iglesia St. Agatha. Cada CEB tiene unos 15 ó 20 miembros, que se reunen semanal o quincenalmente para orar,compartir lecturas bíblicas, experiencias personales y comunitarias y proyectos.

“A la comunidad llega gente que ha estado alejada por completo de la Iglesia, de la fe”, dice Fernández. “Después se sienten felices de poder asumir su responsabilidad de laicos, de nutrir su fe comunitariamente”. La comunidad de  Fernández está a cargo de recoge ropa usada para distribuirla entre los pobres de la ciudad. “Servir a los necesitados, ayudarles en lo que podamos es una de nuestras prioridades”.

Una comunidad de creación reciente, también afiliada a una parroquia y que ya cuenta con más de 110 miembros, es la de Padres y Madres Orantes, de la iglesia Mother of Christ.  “Nuestros hogares se han convertido en centros de angustia y discordia”, comenta Loli Verona García, coordinadora de la comunidad. “Tenemos historias de conversión impresionantes. A la comunidad llegan matrimonios que no sabían a dónde acudir, desesperados y los vemos pedir perdón por haberse alejado de la Iglesia”.

Según Verona, muchos padres quieren salvar a sus hijos, porque los ven perderse en el mundo de la droga, la promiscuidad, el alcohol y se sienten impotentes.

“Uno de los mayores conflictos que confrontamos es la falta de comunicación con nuestros hijos. La oración es el medio más importante con que contamos”, afirma Verona.

También hay un creciente número de comunidades cristianas que surgen fuera de las parroquias. Un ejemplo son los grupos de la Institución Teresiana que quieren vivir como los primeros cristianos, fieles a la oración, a la fracción comunitaria del pan, compartiendo y apoyándose unos a otros en su vida profesional, reflexionando juntos, celebrando la vida.

 La visión profética de Pedro Poveda, el fundador, radicó en la urgente necesidad de evangelizar haciendo dialogar la fe y la cultura. Esa misión, vio el sacerdote a principios del siglo XX, es la de los laicos, y para ello necesitan una formación sólida.

Claudia Fraga y su esposo Eddie se reúnen con uno de estos grupos. Su misión, dice Fraga, es la promoción del ser humano donde quiera que vivan, trabajen y compartan socialmente. “Eso se logra a través de la educación, la justicia social, el trabajo dedicado a promover la paz. Por eso necesitamos retiros, para evaluar nuestra obra; donde estamos en nuestro caminar espiritual y apostólico”, explica Fraga.

En algunos casos las comunidades surgen en asociación a una congregación religiosa y a su espiritualidad.

Es así con las Comunidades de Vida Cristiana (CVX), asociadas a la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola y asesoradas por sacerdotes jesuitas.

En Miami hay seis CVX, de unos 10 ó 12 miembros cada una. De acuerdo con Clarita Baloyra, coordinadora de una de ellas, las CVX han empezado a promover los Ejercicios Espirituales (EE) en las parroquias. La acogida, dice ha sido muy exitosa, porque han tenido incluso que añadir tandas de EE en la Casa de Retiros Juan Pablo II, porque hay lista de espera.

“Hay un acercamiento a Dios”, dice Baloyra. “La gente quiere vivir este acercamiento en compañía de otros que hablen su mismo idioma espiritual, el nuestro es el idioma ignaciano”.

También asociada a los jesuitas está la Agrupación Católica Universitaria (ACU), que fundó y construyó la Casa de Retiros Juan Pablo II, en Biscayne Blvd. Con unos 300 miembros, sólo hombres, la ACU se  propone la evangelización de la sociedad.

“Nuestra misión principal es la defensa de la Iglesia Católica y del Papa, en este mundo secularizado”, explica Javier Casas, miembro de la ACU quien subraya que "los Ejercicios Espirituales son esenciales en nuestra vida, porque te llevan al compromiso, a un propósito de vida para vivirla ejemplarmente, centrado en Jesucristo e influenciar al mundo, para cambiarlo”.

También los padres carmelitas que dirigen el Centro de Espiritualidad de la Arquidiócesis,  Nuestra Señora del Monte Carmelo, han creado comunidades de 'terciarios',    laicos que viven la espiritualidad del Carmelo: Sta. Teresa y San Juan de la Cruz.

 La Asociación Franciscana de la Penitencia y la Caridad Cristianas comenzó con un pequeño grupo de laicos y ha ido creciendo en pequeñas comunidades integradas por personas atraídas por la espiritualidad de San Francisco de Asís. Las pequeñas comunidades están asociadas a una congregación femenina franciscana fundada en el siglo pasado por Magdalena Damen.

"Yo andaba buscando una comunidad para vivir más plenamente", dice Aimé Fiuza. "Es ahí donde se aprende a amar. Cuando compartes eres capaz de escuchar al otro aun cuando hay diferencias y sin ser familia, ayudarse mutuamente para crecer en la vida cristiana".

Los asociados se reúnen un domingo al mes para compartir juntos. Tienen como misión la defensa de la ecología y los derechos humanos.