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Miami
está buscando a Dios
Crece el deseo de encontrarle a través de una comunidad
de apoyo

Buscando a Dios
durante un retiro de cuaresma. (Foto: A. Cantero)
Dora Amador-Morales
La Voz Católica
MIAMI — En el Miami posmoderno y
multicultural, de jolgorio y política, de arduo trabajo y
arduo individualismo, hay también búsqueda de Dios.
Es
una inquietud espiritual que lleva a jóvenes y adultos y a
personas con distintos estilos de vida a compartir la fe y la
oración y a crear comunidad.
“La gente está inquieta
espiritualmente, anda buscando algo sin saber qué y ese qué
se llama Dios”, dice la hermana Aimee Ryan, O.P., de la Casa
de Retiros de las Dominicas. La hermana Ryan entra en contacto
constante con cientos de personas que se inscriben en retiros
espirituales, muchas de ellas por primera vez.
“Lo que ofrece esta cultura
hedonista, materialista y fragmentada tiene su parte negativa
y su parte positiva”, explica el padre Víctor Hernández,
S.J., profesor del Colegio Belén.
"El hombre y la mujer de hoy
descubren que el poder, el dinero y los placeres son
transitorios y llega el momento de un cuestionamiento serio
del sentido de su vida”, señala el sacerdote, asesor de las
Comunidades de Vida Cristiana (CVX).
“Entonces emerge la dimensión
trascendente del hombre, que lo lleva a la búsqueda de una
relación con Dios, o a dejarse encontrar por Dios”.
Quizás por ello, algunas casas de
retiros están añadiendo fechas a sus programas regulares o
nuevos temas de reflexión que son solicitados.
“Hasta hace poco era ver cómo atraíamos
a las personas a retiros en Advienrto o en Cuaresma, pero
ahora hay que crearlos todo el año, porque la gente lo
pide”, comenta Adele González, subdirectora de la Oficina
de Ministerios Laicos de la Arquidiócesis de Miami.
En marzo, González dio un retiro sobre
cómo controlar la ira. Se asombró por la matrícula de unas
45 personas para la jornada que duró todo el día. Según
ella, la mayoría de las personas que se inscriben hoy en
retiros buscan orientaciones prácticas cristianas que puedan
aplicar a los problemas de sus vida.
González realiza sondeos de opinión
entre sus estudiantes de Teología en la Universidad de Barry
y comprueba que, aunque muchos están alejados de la Iglesia,
están deseosos de mejorar su relación con Dios.
“Así como en la década de los 60
los universitarios se caracterizaban por un gran activismo político,
hoy muestran una fuerte tendencia hacia lo espiritual”, dice
Patricia Stockton, directora de la Pastoral Universitaria.
“Esto se manifiesta de mil
maneras”, afirma Stockton. “Están quienes se conectan
con el New Age, o los que se afilian a cultos dirigidos
por personas que buscan aislarlos”, explica.
“Entre la juventud católica, ella ha
encontrado un resurgir muy fuerte de la devoción a la
Eucaristía. También se nota una gran búsqueda de espacios
para la oración”, dice Stockton, quien organiza las Misas
Taizé, que oficia el padre Pedro Corces los primeros lunes de
mes en el Centro Poveda de la Institución Teresiana. Durante
la celebración, los asistentes,
que incluyen a jóvenes universitarios, sentados en el
piso e iluminados por la tenue luz de las velas, cantan letanías
basadas en los místicos cristianos y comparten en un clima de
oración y respeto profundos.
“Los movimientos laicales han crecido
de forma impresionante”, dice González. “Y es porque los
laicos han despertado a la conciencia de que son Iglesia, de
que por el bautismo estamos llamados a un compromiso cristiano
radical. El llamado a la conversión diaria y a la santidad
nos compete a todos, todos los días” , comenta.
Sammy Díaz, director de la Pastoral
Carcelaria de la Arquidiócesis, está estudiando este
crecimiento de las comunidades cristianas y dice que al ser la
parroquia comunidad de comunidades, es la encargada de
encausar los ministerios que deben surgir de los movimientos
laicales y de la misma parroquia. “Todos los días hay más
comunidades que surgen. Pero conviene
recordar que la construcción del Reino de Dios aquí y
ahora, no es sólo la lectura de un salmo y compartir la
espiritualidad, necesita también brindar servicios sociales
importantes”.
Rogelio Zelada, del Departamento de
Culto y Vida Espiritual,
también ha captado " la necesidad grande de la gente,
que quiere crear comunidades, pero a veces no sabe bien cómo
hacerlo”. El se cuestiona cómo hacer que sean comunidades
verdaderamente evangélicas. “Cabría preguntarse: ¿Qué
modelo de comunidad queremos crear?”, dice Zelada.
Según el Plan Nacional para el
Ministerio Hispano una pequeña comunidad evangelizadora ha de
ser un espacio para:
•Experiencias de fe y conversión.
•La vida comunitaria, las relaciones
interpersonales y el amor fraterno de los miembros.
•La oración y la vida: celebra
bodas, bautizos, cumpleaños, funerales, etc.
•La unión con la Iglesia local y
universal, existiendo dentro del marco parroquial.
•La misión hacia adentro de la
comunidad, expresada en ministerios y servicios y hacia afuera
para la transformación de la sociedad.
•La conciencia, el sentirse que el
“lugar” se ha convertido en hogar.
Es un hecho que
aunque no haya acuerdo total sobre lo que debe ser una
comunidad, aumenta el número de grupos variados que buscan
apoyarse en la fe, profundizar en su vocación laical, orar
juntos y en algunos casos llevar a cabo proyectos sociales.
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