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Elogia el Papa la labor sacerdotal

Invita a los sacerdotes a ser para los fieles
el rostro del Buen Pastor


El Papa Juan Pablo II impone las manos sobre un sacerdote ordenado en la Plaza de San Pedro. (Foto Reuters)

VATICANO ( ZENIT) — En su mensaje anual a los sacerdotes con motivo del Jueves Santo, el Papa les hace una invitación a "navegar mar adentro"  fiándose de la Palabra de Dios y dejando a un lado el cansancio y desaliento.

"Hoy deseo agradecer a cada uno de vosotros todo lo que habéis hecho durante el Año Jubilar para que el pueblo confiado a vuestro cuidado experimentara de modo más intenso  la presencia salvadora de Jesús resucitado", les dice.

También les anima en el trabajo diario "a menudo escondido, que si bien no aparece en las primeras páginas, hace avanzar el Reino de Dios en las conciencias". El Papa expresa su admiración por los sacerdotes y por su "ministerio discreto, tenaz y creativo, aunque marcado a veces por las lágrimas del alma que sólo Dios ve y ‘recoge en su odre’, señala recordando el salmo 55.

Juan Pablo II expresa que el sacerdocio es un ministerio digno de estima "cuanto más probado por las dificultades de un ambiente altamente secularizado, que expone la acción del sacerdote a la insidia del cansancio y del desaliento".

Pero les dice "lo sabéis muy bien: este empeño cotidiano es precioso a los ojos de Dios".

En el día que conmemora la institución del sacerdocio, el Papa se hace voz de Cristo para invitar a los sacerdotes a "desarrollar cada vez más nuestra relación con El porque no se puede dar a los demás lo que nosotros mismos no tenemos".

Recordando la experiencia del Año Jubilar, el Papa resalta el gran número de personas que han acudido al Sacramento de la  misericordia.

"Hace falta recibir este indicio jubilar como una señal de lo alto, que sea motivo de una renovada audacia en proponer de nuevo el sentido y la práctica de este Sacramento", dice.

Y recordando que el Jueves Santo es el día "del amor por excelencia", el Papa les pide "que sintamos la gracia del sacerdocio como una superabundancia de misericordia.

Misericordia es la absoluta gratuidad con la que Dios nos ha elegido: ‘No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros’ (Jn 15, 16).

Misericordia es la condescendencia con la que nos llama a actuar como representantes suyos, aun sabiendo que somos pecadores".

Porque según el Papa, "precisamente en base a este amor consciente de la propia fragilidad, Pedro recibe el ministerio: ‘Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas'".

Y el Papa les dice que "apoyado en este amor, corroborado por el fuego de Pentecostés, Pedro podrá cumplir el ministerio recibido".

A los sacerdotes, el Papa les indica que "los testimonios de Pedro y Pablo contienen indicaciones preciosas para nosotros. Nos invitan a vivir con sentido de infinita gratitud el don del ministerio". Y les pide que redescubran el sacramento de la reconciliación.

Acercándose  "a un hermano sacerdote, para pedirle esa absolución que tantas veces nosotros mismos damos a nuestros fieles".

El Papa les recuerda que "llamados a representar el rostro del Buen Pastor, y a tener por tanto el corazón mismo de Cristo, hemos de hacer nuestra, más que los demás, la intensa invocación del salmista: ‘Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, renueva en mí un espíritu firme ‘ (Sal 50, 12).

El sacramento de la Reconciliación, irrenunciable para toda existencia cristiana, es también ayuda, orientación y medicina de la vida sacerdotal, les dice.

Al mismo tiempo les urge a afrontar "la urgencia de una presentación viva, completa y exigente del mensaje evangélico… un  cristianismo que no puede reducirse a un mediocre compromiso de honestidad según criterios sociológicos, sino que debe ser un verdadero camino hacia la santidad".