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Falta la libertad religiosa en Tierra Santa


Un fraile franciscano es cargado en hombros por palestinos católicos durante la procesión del Domingo de Ramos en el Monte de los Olivos, en Jerusalén. (CNS)

JERUSALEN (ZENIT) — En la Semana Santa de este año 2001, la libertad religiosa no está garantizada en Tierra Santa, denunció el patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud Michel Sabbah.

Las palabras del líder católico tuvieron lugar después de la visita a la región de una comisión de investigación de Estados Unidos sobre la libertad religiosa, presidida por el cardenal de Washington, Theodore McCarrick, e integrada por exponentes musulmanes y judíos.

En declaraciones al diario de los católicos italianos, Avvenire, el Patriarca consideró que la principal amenaza para la libertad religiosa en Tierra Santa en estos momentos de debe a "la situación política y a todas las llamadas medidas de seguridad o las represalias subsiguientes".

En concreto, mencionó "el cierre de Jerusalén a los fieles cristianos, el cierre de las carreteras entre las diversas aldeas en las que hay parroquias". 

El problema también se debe a tensiones que existen entre los cristianos y musulmanes: "La misma inestabilidad de la sociedad palestina, que es consecuencia de la inestabilidad política —limitaciones a la libertad de movimientos, encerramiento de la población en sus ciudades y aldeas, sin poder "airearse" fuera— crea tensiones a todos los niveles, entre musulmanes y musulmanes, entre cristianos y cristianos, entre musulmanes y cristianos", aclara.

Como consecuencia, denunció el incremento del éxodo de los cristianos que se van de Tierra Santa "después de los bombardeos de los centros cristianos de Belén, Beit Jala, Beit Sahour y Ramallah", informa el líder de los católicos latinos de Tierra Santa de origen árabe.

El hecho de que el calendario litúrgico de los cristianos de Oriente y Occidente haya hecho coincidir  el día de Pascua en la misma fecha ha sido interpretado por líderes de las iglesias cristianas de la Ciudad Santa como una invitación a continuar en el camino hacia la unidad plena.

En la tarde del Domingo de Ramos, la Iglesia Madre recorrió el camino de Jesús de Betfagé, a través del Monte de los Olivos, hasta la entrada de la ciudad. En la procesión, sin embargo, no pudieron participar los fieles de las localidades cercanas, a causa del bloqueo impuesto a los territorios palestinos.

La falta de peregrinos constituye una de las características más evidentes de esta Semana Santa en Jerusalén. Waji Nusseibeh, guía de la Basílica del Santo Sepulcro, constata que en estos días a veces no se ven más que a unos veinte, mientras que el año pasado los peregrinos debían esperar horas para poder entrar en este lugar santo, situado en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

"Vivo en Israel desde hace 20 años y nunca antes había visto una situación tan grave", afirma Michele Guetz, encargada de reservaciones del hotel Dan Pearl de Jerusalén, cuya tasa de ocupación ha bajado a sólo 15%.

"El impacto de la violencia es enorme", afirma Oren Drori, funcionario del ministerio israelí de Turismo. El mismo pesimismo expresan las autoridades religiosas. "Ahora la gente no viene porque tiene miedo. Y sin peregrinos, el país sufre", apunta el sacerdote Emilio Barcena, director del Centro Cristiano de Información de Jerusalén.