|
|
La historia de la Pasión es la
historia de nuestras vidas. De la mía también. Lo ha
recordado el arzobispo Favalora al iniciar la Semana
Santa, invitándonos e invitándome a entrar personalmente en las narrativas de los Evangelios
para estos días.
Al identificarme con cada personaje de
la Pasión puedo reconocer que yo también he sido
cobarde para defender la verdad, como Pilato. Y que,
como Pedro, también alguna vez me he avergonzado de
seguir a Cristo. Puedo entrar en la experiencia de los
apóstoles que, por miedo, huyeron dejando a Jesús
solo; o con María guardar silencio junto a la Cruz de
Jesús.
Y sin embargo mi relación con Dios no
se limita a momentos de dolor. Las escenas de la
Pascua también dicen algo de mi propia vida. Entrando
personalmente en ellas puedo reconocer al Maestro que,
como a la Magdalena, a mí también
me llama por mi nombre; como Pedro puedo
repetirle "sí Señor, tú sabes que te
amo"; y como los discípulos de Emaús puedo
reconocerle vivo mientras camina junto a mí,
cambiando mi pesimismo en ganas de vivir.
Sí, también la Pascua puede ser la historia de
mi vida. Jesús ha resucitado y camina junto a mí y
junto a ti. Sólo basta abrir lo ojos a todo lo
positivo que me rodea, a todo lo que me invita a
cambiar, que me llama a vivir la salvación que Dios
me ha regalado.

Directora de La Voz Católica
|