Secciones

Vaticano
Miami
Cuba
Mundo
Opiniones
Enlaces
Correo
Archivo
Portada

 

Notas al margen

La historia de la Pasión es la historia de nuestras vidas. De la mía también. Lo ha recordado el arzobispo Favalora al iniciar la Semana Santa, invitándonos e invitándome  a entrar personalmente en las narrativas de los Evangelios para estos días.

Al identificarme con cada personaje de la Pasión puedo reconocer que yo también he sido cobarde para defender la verdad, como Pilato. Y que, como Pedro, también alguna vez me he avergonzado de seguir a Cristo. Puedo entrar en la experiencia de los apóstoles que, por miedo, huyeron dejando a Jesús solo; o con María guardar silencio junto a la Cruz de Jesús.

Y sin embargo mi relación con Dios no se limita a momentos de dolor. Las escenas de la Pascua también dicen algo de mi propia vida. Entrando personalmente en ellas puedo reconocer al Maestro que, como a la Magdalena, a mí también  me llama por mi nombre; como Pedro puedo repetirle "sí Señor, tú sabes que te amo"; y como los discípulos de Emaús puedo reconocerle vivo mientras camina junto a mí, cambiando mi pesimismo en ganas de vivir.

Sí, también la Pascua puede ser la historia de mi vida. Jesús ha resucitado y camina junto a mí y junto a ti. Sólo basta abrir lo ojos a todo lo positivo que me rodea, a todo lo que me invita a cambiar, que me llama a vivir la salvación que Dios me ha regalado.


Directora de La Voz Católica