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‘Sigan a Jesús’

En el Domingo de Ramos el Papa lanza un reto a los jóvenes del mundo


El Papa Juan Pablo II saluda a los jóvenes reunidos en la Plaza de San Pedro el pasado 5 de abril. (Foto Reuters)

VATICANO (ZENIT) — Rodeado de jóvenes, Juan Pablo II dio inicio a la Semana Santa  invitándoles  a seguir el camino de Jesús, único "camino para alcanzar la palma del triunfo en el día de la resurrección".

Jesús —recordó el Santo Padre— "no vivió su propia existencia terrena como búsqueda del poder, como frenesí hacia el éxito o la carrera, como voluntad de dominio sobre los demás", les dijo el Papa. "Al contrario, renunció a los privilegios de su igualdad con Dios, asumió la condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Obedeció al proyecto del Padre hasta la muerte en la cruz", recalcó señalando que así dejó a sus discípulos y a la Iglesia una enseñanza preciosa: ‘Si el grano de trigo caído en tierra no muere, permanece solo; si por el contrario muere, produce mucho fruto'".

El Papa pronunció unas palabras en inglés dirigidas particularmente a los  jóvenes canadienses presentes.

"Os aliento a preparar bien la próxima cita de la Jornada Mundial de la Juventud que tiene por tema ‘Vosotros sois la sal de la tierra. Vosotros sois la luz del mundo'".

Al lanzar la invitación para la Jornada que tendrá lugar en Toronto del 18 al 28 de julio de 2002, el Papa pidió a los jóvenes que se preparen "a dar la bienvenida a la juventud del mundo a vuestro precioso país renovando vuestra fidelidad a Cristo Señor".

En la Ciudad Eterna se reunieron el año pasado, en agosto, más de dos millones de jóvenes. En la alejada e inmensa Canadá los organizadores esperaban hasta hace unos días unos 500 mil peregrinos con mochila. Ahora comienzan a subir sus previsiones, pues ya se han inscrito unos 350 mil sin contar a los mismos canadienses.

El Pontífice quiere estar allí y así lo confesó el domingo con claridad al saludar a los canadienses presentes. Entre ellos se encontraban representantes de las comunidades indígenas del norte del país, vestidas con sus trajes tradicionales.

Los peregrinos escuchaban el sugerente mensaje con los ramos de olivo en la mano, tras haber recordado durante la Misa la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, así como aquellos conmovedores gritos de la muchedumbre de Jerusalén que gritaba 'Crucifícale'.

Los ramos habían sido bendecidos por el Pontífice al inicio de una procesión por la plaza de San Pedro en la que los protagonistas fueron los jóvenes. El Papa les siguió después desde un jeep blanco. Luego, la Misa se convirtió en una auténtica conmemoración de la pasión de Cristo. El momento más intenso se alcanzó cuando tres voces gregorianas recordaron los últimos momentos de Jesús, tal y como son narrados en el Evangelio.

Para facilitar las reservaciones de participación en la Jornada de la Juventud en Toronto del 18 al 28 de julio de 2002 puede consultarse la página web en  http://www.wyd2002.org.