Que
el futuro no se parezca al presente
La
Iglesia en Cuba desea que el gobierno entienda lo que es un
Estado laico moderno
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El Presidente de la
Conferencia de Obispos Católicos Cubanos, Mons.
Adolfo Rodríguez, visitó las oficinas de la Voz
Católica.
(Foto: A. Cantero)
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Araceli M. Cantero
La Voz Católica
MIAMI — La Iglesia Católica en Cuba
desearía que el gobierno cubano entienda lo que es un Estado
laico moderno y que permita la evolución de la sociedad
mediante la participación del pueblo, señaló el Presidente
de la Conferencia de Obispos Católicos Cubanos a su paso por
Miami.
El arzobispo de Camagüey, monseñor
Adolfo Rodríguez, confirmó informes en la prensa sobre el
deterioro en las relaciones
entre la Iglesia y el gobierno.
“Ha habido un cierto retroceso",
dijo. "Con la Oficina de Asuntos Religiosos
ha habido una congelación, una invernación de la
relaciones, al menos con la Iglesia Católica”.
Y aunque el Arzobispo no sabe cuáles
pudieran ser las razones, opina que quizás el gobierno
pretende que la Iglesia entre en la dinámica que ha venido
desarrollando en torno a ciertos temas de tipo político, a
nivel nacional e internacional, "una dinámica que no es
la de la Iglesia".
Para Mons. Rodríguez este es un punto que los obispos quisieran poder conversar
con el gobierno: aclarar "¿qué es la Iglesia? y ¿qué
no es la Iglesia? ¿Qué pueden esperar de la Iglesia y qué
no pueden esperar?"
Los obispos desean, dijo,
que se reconozca el carácter y naturaleza de la
Iglesia.
"Desearíamos que con las
instituciones religiosas sean unas relaciones fundadas en los
principios de un Estado laico modermo, sin privilegios para la
Iglesia pero también sin discriminación".
Porque
"el Estado laico tal y como está constituido en Cuba es
un estado confesional que no reconoce derechos que en un
Estado laico moderno a la Iglesia le correspondería".
Dio el ejemplo de los comercios del
Estado en donde "se pueden vender símbolos marxistas o
socialistas como banderas, pero no se puede vender un símbolo
religioso, y la razón que se da es "que es un Estado
laico".
En su opinión eso no es un Estado
laico moderno.
Un segundo deseo de los obispos,
manifestó Mons. Rodríguez, sería "que el Estado busque
una evolución de la sociedad mediante la real participación
del pueblo. Quienes pueden ayudar a una evolución del país están no
exclusivamente, pero sí preferentemente en Cuba".
Porque en la actualidad "el Estado
elabora las políticas pero no permite ni facilita que la
sociedad ni la Iglesia participen en la elaboración y exige
cumplir esas políticas".
Reconoció que "si no se permite
la participación no se puede desarrollar el país. Creo que
en eso indiscutiblemente tenemos un problema serio".
Al mismo tiempo afirmó que "las
relaciones del gobierno con la Iglesia son mejores que hace 15
años". Por lo que puntualizó que "el presente no
se parece al pasado. Lo que queremos es que el futuro no se
parezca al presente".
Y aclaró que a pesar de ello la tarea
pastoral sigue su proceso llevando a la práctica un Plan
Global de Pastoral que incluye metas específicas hasta el año
2005.
“La tarea pastoral se sigue
desarrollando. Siguen el mismo entusiasmo de la gente, las
manifestaciones religiosas y la actividad de las
comunidades sin templo”, puntualizó Mons. Rodríguez
para quien su diócesis de Camagüey vive "siempre en
esperanza" a pesar de la falta de sacerdotes.
"En ninguna parte del mundo puede
estructurarse la pastoral exclusivamente en torno al sacerdote
y menos en una Iglesia de muchísimos laicos y poquísimos
sacerdotes", dijo refiriéndose a Cuba. En su diócesis
de Camagüey hay 24 sacerdotes y 38 religiosas. "El
acento es con el laicado y concretamente con los jóvenes",
señaló.
Coincidiendo con la clausura del Año
Santo, en enero del 2001, la Conferencia de Obispos inició un
proceso de Planeación Pastoral Participativa (PPP), hacia un
nuevo plan global que animará la vida de la Iglesia en Cuba
hasta el año 2005. El plan es fruto del análisis de la
realidad realizado por la diócesis y algunas comisiones
nacionales y está inspirado en las líneas fundamentales del
Magisterio de Juan Pablo II en Cuba y de la Exhortación
Iglesia en América cuyo tema es el Encuentro con Cristo vivo
promoviendo la conversión, la comunión y la solidaridad.
En Cuba se ha tomado el mismo objetivo
general: Propiciar el encuentro con Jesucristo Vivo y se han
adaptado los objetivos : la ‘conversión’ se traduce en
‘formación’; la
‘comunión’ en ‘comunidades vivas y dinámicas’ y la
‘solidaridad’ es ‘promoción humana’.
Los
obispos, en su presentación, han afimado que "el
plan puede resultar ambicioso porque los desafíos son
grandes".
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