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El
Papa tras las huellas de San Pablo
Histórica
peregrinación de
acercamiento
a ortodoxos y musulmanes
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El Papa Juan Pablo
II presenta un regalo al Arzobispo griego
Christodoulos en su residencia en Atenas el pasado 4
de mayo. Durante su viaje a grecia, el Papa hizo un
llamado a la reconciliación entre católicos y
cristianos. (Foto Reuters)
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ROMA (ZENIT-CNS) — Los
acontecimientos que vivió Juan Pablo II en su viaje a Grecia,
Siria y Malta están llamados a marcar un hito en la historia
ecuménica e interreligiosa.
En su histórica peregrinación los días
4 al 9 de mayo el Papa quiso dar fin a siglos de división con los cristianos ortodoxos
en Grecia y los musulmanes en
Siria.
En su viaje tras las huellas de San
Pablo, Juan Pablo II animó a las minorías católicas de
Grecia y Siria a seguir el ejemplo del apóstol, que supo
combinar la
evangelización y el diálogo.
En Grecia el Papa pidió perdón
Su primera visita fue a Grecia los días 4 y 5 de mayo, y en Atenas, ante una
asombrada audiencia Su Santidad pidió perdón por históricas
culpas y agresiones de los católicos contra sus hermanos
cristianos ortodoxos. Dijo que era momento de "sanar las
heridas" que han dividido a las iglesias occidental y
oriental por casi 1,000 años. Era la primera vez que desde el
cisma de Oriente de 1054 un Papa de Roma pisaba Grecia.
Después de visitar al primado de la
Iglesia ortodoxa de Atenas, Su Beatitud Christodoulos, tuvo
lugar la peregrinación al Areópago en memoria de San Pablo.
Allí fue recibido por el líder ortodoxo y juntos
pronunciaron una
declaración común entre
católicos y ortodoxos de importancia decisiva para el futuro
diálogo.
Ya
desde su primer contacto con Christodolulos el Pontífice había
expresado sus intenciones: "Claramente es necesario un
proceso de purificación de la memoria —aclaró— ¡Que el Señor
nos conceda el perdón que le imploramos por ocasiones pasadas
y presentes, en las que hijos e hijas de la Iglesia católica
pecaron con acciones
u omisiones contra sus hermanos y hermanas ortodoxos!"
En particular, Juan Pablo II se refirió
al acontecimiento histórico que más heridas ha creado entre
ambos: la cuarta cruzada que en 1204, en lugar de dirigirse
hacia Tierra Santa, se desvió a Constantinopla. Los
cristianos de Occidente (católicos) depredaron la ciudad símbolo
de la Ortodoxia y trataron de ocuparla políticamente para
imponer el rito y la jurisdicción latina sobre la Iglesia
bizantina.
"El hecho de que fueran cristianos
latinos llena de pesar a los católicos”, dijo el Papa, y añadió:
"Sólo corresponde a Dios el juicio y por tanto confiamos
el pesado fardo del pasado a su misericordia infinita, implorándole
que cure las heridas que todavía causan sufrimiento en el espíritu
del pueblo griego”.
Reza en una mezquita en Siria
En Damasco, Juan Pablo II entró en una
mezquita, algo nunca realizado por un Papa.
Durante su visita del 6 de mayo al
recinto sagrado de los musulmanes, el Papa saludó a los líderes
musulmanes con la expresión árabe 'Assalamu alaikum' (la paz
esté con ustedes) y recibió un fuerte aplauso.
Allí
dijo que la cristiandad y el Islam deben dejar atrás los
conflictos y pedirse perdón por ofensas mutuas.
En
la mezquita de los Omeyas en la que según la tradición
se encuentra la
cabeza de San Juan Bautista, el último de los profetas, el
Sumo Pontífice propuso una nueva era de relaciones entre
musulmanes y cristianos para que no se haga "un mal uso
de la religión para promover o justificar el odio y la
violencia". (ver artículo arriba).
En Malta les pide que sean testigos
En Malta, país católico, Su Santidad
beatificó el 8 de mayo a tres malteses y les llamó a ser guías
de la Iglesia del futuro.
"Malta se encuentra en el centro
del Mediterráneo", dijo el Papa. "Por tanto, tenéis
la vocación única de construir puentes entre los pueblos de
la cuenca del Mediterráneo, entre Africa y Europa. El futuro
de la paz en el mundo depende de que se intensifique el diálogo
y la comprensión
entre las culturas y las religiones".
En Valetta, el Papa visitó la tumba de
uno de los nuevo beatos en un encuentro con los miembros de la
Sociedad de Doctrina Cristiana, institución que él fundó
para promover la catequesis en la isla y en varios países del
mundo.
"El
hombre contemporáneo escucha más a los testigos que a los
maestros, y si escucha a los maestros lo hace porque son
testigos", les dijo.
Juan Pablo II culminó su peregrinación
con una Eucaristía que fue la concentración más grande de
la historia de Malta.
Allí
el Pontífice concluyó su recorrido por los lugares de la
salvación que le llevó en el año 2000 al Monte Sinaí en
febrero y Tierra Santa en marzo y ahora a los lugares ligados
a San Pablo.
"Confío solemnemente a la
protección cariñosa de Dios omnipotente a todos los pueblos
y lugares que he visitado”, dijo.
“En los lugares ligados a los dos mil
años del nacimiento del Salvador he esperado y rezado por una
gran renovación de la fe de los cristianos".
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