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Miami
 

‘Que el mal nunca más triunfe’

Judíos y católicos se unen para ianugurar un candelabro simbólico en memoria del Holocausto

Rabinos y supervivientes del Holocausto encienden velas frente al candelabro una vez inaugurado. (Fotos: M. Quaroni)

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI — Para nunca más olvidar el Holocausto, católicos y judíos encendieron las velas de un candelabro simbólico que quedó  colocado permanentemente en el Centro Pastoral de la Arquidiócesis.

"Hemos de asegurarnos de que el mal nunca más triunfe", dijo el arzobispo John Clement Favalora usando palabras de Juan Pablo II .

"La Arquidiócesis recibe este regalo con gratitud, aquí en el centro de la vida pastoral", dijo ante unos 40 rabinos, una docena de supervivientes del Holocausto y empleados del Centro Pastoral.

La emotiva ceremonia tuvo un sabor agridulce, por recordar la tragedia del Holocausto y al mismo tiempo ser promesa de mayor colaboración y comprensión entre judíos y católicos. El Arzobispo recordó los gestos de acercamiento del Papa al pueblo hebreo al visitar una sinagoga en Roma y en su visita a Tierra Santa y subrayó el llamado que el Catecismo de la Iglesia Católica hace, en su introducción, al pedir a los católicos que se familiaricen con la espiritualidad y la tradición judía.

El rabino Jack Bemporah, el Arzobispo Emérito de Miami, Mons. Edward McCarthy y el rabino Solomon Shiff.

"El mensaje de este ‘menorah’ es importante para todos los credos", señaló minutos antes de él mismo encender una de las velas del candelabro de bronce.  En él se muestran seis figuras humanas en pie sobre una estrella de David quebrada, que representa el genocidio perpetrado por los nazis de la mitad de la población total judía entonces. La escultura, obra de Aharon Bezalet también quiere representar a los seis millones de cristianos que murieron en los campos de concentración de los nazis, señaló el rabino Jack Bemporah, director del Center for Interfaith Understanding (CIU) en NJ, quien presidió el acto.

Mons. Bryan Walsh recordó la fe de Abraham como punto de partida de la fe de todos los creyentes. Y se refirió a " la trágica historia del pueblo que había sido elegido para revelarla al verdadero Dios de todas las naciones".

El sacerdote, quien durante décadas promovió el diálogo interreligioso en Miami, dijo que  "tuvo que ocurrir la horrible experiencia del ‘shoah’ , (nombre hebreo del Holocausto), para que a los católicos se nos abrieran los ojos".

Pero el rabino Bemporad piensa que  no es suficiente que los líderes se reúnan. "El pueblo en todo el país necesita ser educado sobre el tema". 

Aspecto del atrio del Centro Pastoral durante el acto.

Es lo que él y sus colegas están haciendo al regalar réplicas del candelabro para que se coloquen en lugar prominente en otras diócesis y en el Vaticano. El mismo Juan Pablo II recibió una miniatura en la Plaza de San Pedro en 1999  y otra más grande quedó en el Colegio Norteamericano en Roma.

La idea de un candelabro fue de Gunther Lawrence, a quien se le ocurrió adaptar el símbolo litúrgico y usarlo como un trampolín para el diálogo interreligioso.

El rabino Solomon Shiff, vicepresidente de la Junta de Rabinos del Gran Miami indicó que el candelabro  es "un signo tangible de nuestro compromiso de no olvidar, porque el silencio y la indiferencia permitirán que el Holocausto persista".

También participaron en el acto el arzobispo emérito Edward A. McCarthy, el rabino de Temple Beth Am en Miami, Terry Bookman, Rositta Kenisburgh, que dirige el Centro para la Educación y Documentación sobre el Holocausto en North Miami y el rabino Shimon Dudai, Presidente de la Asociación Rabínica del Gran Miami.