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Miami
 

Ofrecen sus hijos a Dios

Las madres de los nuevos sacerdotes
se sienten bendecidas

Los tres nuevos sacerdotes, Jesús A. Bohórquez, Jorge L. Rodríguez de la Viuda y Reginald Jean-Mary, permanecen postrados en el santuario mientras la comunidad canta las letanías.
(Foto: B. Tirado-Torres)

Brenda Tirado-Torres
La Voz Católica

MIAMI – Con rostros llenos de orgullo, tres emocionadas mujeres presenciaron cómo sus hijos se convertían en sacerdotes de la Iglesia de Miami el pasado sábado 12 de mayo, víspera del Día de las Madres, en la Catedral de Santa María.

Junto a ellas sus esposos, familiares y cientos de personas rompieron en aplausos después de que el Arzobispo de Miami, Mons. John C. Favalora, presentó los candidatos Reginald JeanMary, Jesús Alberto Bohórquez  y Jorge Luis Rodríguez de la Viuda ante el pueblo de Dios.

“Me siento feliz, muy bendecida por el Señor”, declaró Clara Arbeláez, madre del padre Bohórquez, al describir la ordenación de su hijo como “la bendición más grande que nuestra familia ha podido tener”.

Para ella tener un hijo sacerdote “es un regalo muy grande por el Día de las Madres además de que es una inmensa bendición para toda la familia que él entregue su vida y se consagre al Señor”.

Mela Chang, madre de Jorge Luis Rodríguez de la Viuda, expresó que “es una hermosa experiencia el que Dios me haya dado un hijo para El y para nosotros, para todos”.

Chang, quien llegó desde Perú con su esposo y su familia para asistir a la ordenación de su hijo, aseguró que desde su país sus familiares se unieron a ellos espiritualmente para celebrar el acontecimiento.

“Dios nos ha bendecido con este hijo”, compartió. “Todo ha sido para beneficio de mi hogar, de mis otros hijos y de toda mi familia”.

Tras varios días de ansiedad y un viaje a Haití para conseguir el permiso de entrada temporal a Estados Unidos para sus padres, el padre Reginald JeanMary tuvo la alegría de que le acompañaran en el día de su ordenación.

Durante su homilía, Mons. Favalora expresó su agradecimiento "a los padres de estos jóvenes a nombre de nuestra Iglesia. Ustedes están dando a sus hijos a la Iglesia de Miami para servir a su pueblo".

Explicó además que si alguno de los jóvenes presentes en la ceremonia sentía algo especial, podía ser porque el Señor le estaba llamando. "Quizás algún día sean ustedes quienes estén sentados en este santuario", dijo el prelado.

Exhortó a los nuevos sacerdotes a siempre permanecer en Jesús, "la Vid, con oración, sufrimiento y sacrificio, pero con mucho gozo. Así darán buen y abundante fruto".

Una vez los párrocos de los tres nuevos sacerdotes les ayudaron a revestirse con los ornamentos sagrados, los presentes irrumpieron en vítores y aplausos. Los haitianos no se cansaban de expresar su regocijo mientras el padre JeanMary era felicitado por algún sacerdote de su país. A la vez, los familiares de los padres Bohórquez y Rodríguez de la Viuda no podían contener su alegría.

"¡Estoy que reviento de emoción!", expresó Jorge Rodríguez de la Viuda, padre del nuevo sacerdote que lleva su mismo nombre. Dijo estar seguro de que con la vocación de su hijo Dios "recogió lo que es suyo".

"Yo sólo le pido a Dios que mi hijo sea feliz", compartió.

Su otro hijo, Daniel, también expresaba su alegría por el toque especial que la vocación de su hermano había dado a su familia.

"Me siento muy orgulloso de Jorge, sobre todo porque ha tomado un camino que no es fácil seguir", dijo el joven peruano quien admitió que en un principio no estuvo de acuerdo con la decisión de su hermano.

"Le preguntaba qué le había pasado pues estaría dejando una vida llena de todo", confesó. "Ahora sé que Cristo llenó más su vida que todo el dinero y las comodidades que hubiese llegado a tener".

Para la Hna. Graciela Arbeláez, tía del padre Bohórquez, ver a su sobrino responder al llamado de Dios ha sido "la alegría más grande que he podido tener". La religiosa, quien pertenece a la congregación de las Dominicas de la Presentación en Colombia, preparó a su sobrino para los sacramentos de la Comunión y la Confirmación cuando niño y desde entonces notó en él la vocación al sacerdocio.

Recordó a las madres cuyos hijos hayan manifestado una inquietud vocacional "que el Señor les da los hijos prestados" y que ellas, al mismo tiempo, deben ser generosas con el Señor si El los llama.

"La dicha más grande que puede tener una madre es tener un hijo sacerdote o una hija religiosa", aseguró. "No desaprovechen esa oportunidad que les da el Señor y alégrense por tener un miembro de su familia al servicio del Señor y de la Iglesia".