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Miami
 

San Patricio cumple 75 años

Resurge en todo su esplendor una iglesia en la Playa

Vista exterior de la iglesia San Patricio, en Miami Beach.
(Fotos: A. Rodríguez-Soto)

Ana Rodríguez-Soto
La Voz Católica

MIAMI BEACH — La ciudad de Miami Beach ha cambiado radicalmente en los últimos 50 años, pero la iglesia y escuela San Patricio, centro de la juventud de Rita Wessel Peters, sigue ”tan hermosa como siempre”.

En una reunión con motivo de su 75to. aniversario, ella y otros antiguos alumnos de la escuela pasearon por las aulas, se reencontraron con viejos amigos, compartieron recuerdos de penurias pasadas y se maravillaron ante la grandiosidad de una de las parroquias más antiguas del Sur de la Florida.

”Siempre la consideré un hito histórico de Miami Beach”, dice Peters, quien se graduó en 1952 y todavía vive en la Playa.

”Incluso desde Biscayne Boulevard se podía ver la torre”, añadió refiriéndose al campanario de siete pisos ubicado al frente de la parroquia, en la Avenida Garden y la calle 37.

Construida en 1939, el campanario se levanta como un tributo a Carl Fisher, el pionero de la Playa, cuya donación de cinco establos de polo en 1926 marcaron el comienzo de San Patricio. Aunque Fisher no era católico, donó las campanas.

El nuevo altar de la iglesia San Patricio.

En su esfuerzo por mantener a los jóvenes entretenidos y en la parroquia, el fundador de la parroquia, Monseñor William Barry les construyó un centro juvenil que tenía de todo, hasta un tocadiscos tragamonedas, una fuente de soda y mesas de pingpong. El centro estaba abierto desde las 3 de la tarde hasta las 10 de la noche, todos los días excepto los domingos.

Era la época que los programas de televisión catalogaron como ”los días felices”. Miami Beach llegaba a la cumbre de su popularidad con artistas como Jackie Gleason y Arthur Godfrey haciendo de la ciudad su hogar de invierno.

Desi Arnaz (el esposo de Lucy) y Sonny Capone (el hijo de Al) iban a la parroquia San Patricio. Armstrong, el monaguillo, esquiaba con Connie Francis para un programa especial de Dick Clark.

Irene Camillucci Manning, graduada en 1956 y quien hoy reside en Carolina del Norte, recuerda haber estado parada frente al Hotel Blackstone en la Avenida Washington para que John Wayne le firmara el autógrafo.

La Playa era entonces una ciudad turística y, de hecho, algunos estudiantes sólo iban a San Patricio durante los meses de invierno.

Los buenos tiempos terminaron entre las década del 1960 y 1970. Miami Beach perdió su elegancia. Muchos hoteles se convirtieron en edificios de apartamentos baratos llenos de ancianos. Los millonarios se mudaron de allí. La parte que albergaba la escuela superior de la escuela San Patricio cerró en 1972.

Vida Jazbutis y Lanny Armstrong con Mons. John Vaughtn,
párroco de San Patricio.

Los sucesores de monseñor Barry, incluyendo a monseñor James J. Walsh y el padre Joseph P. Cronin, lucharon por mantener a flote la parroquia en medio de aquellas dificultades.

Lanny Armstrong dice que cuando regresó en una visita al final de los 1970, todo el lugar ”estaba viejo y cayéndose a pedazos”.

Pero San Patricio ha atravesado peores tormentas, como es el huracán del 1926, que mató a más de 300 personas y marcó el inicio de una ”depresión tropical económica” que afectaría la Playa hasta los años 1940. Cuatro décadas después los interesados en preservar sus valores históricos y los inversionistas descubrieron las maravillas del Art Deco en los años 1980, los fotógrafos y modelos comenzaron a usar la Playa como fondo de fotos y se filmaron programas de TV.

Hoy de nuevo los ricos y famosos viven en Miami Beach, pero hoy muchos de ellos tienen apellidos hispanos: Gloria y Emilio Estefan, Cristina Saralegui, la cantante Shakira, Sofía Vergara y estrellas de las telenovelas latinoamericanas.

Pero monseñor Vaughan advierte que, detrás del brillo, siempre se encuentra la Playa real.

”El ochenta por ciento de las personas que viven aquí no tienen nada”, dice. Trabajan en hoteles e industrias de servicios, y muchos de ellos son indocumentados, algo que, según Peters, ha sido siempre característico de San Patricio.

Mons. Vaughan dijo que espera llegar a ese grupo de trabajadores pobres.

”Económicamente no tienen estabilidad. Necesitan tener algún lugar a dónde acudir en momentos de necesidad y ese lugar debe ser la parroquia”, dijo.

”Aquí la mayoría de las personas comprometidas fueron siempre los pobres”, añadió. ”Parecen tener un mayor sentido de Dios. La gente rica a veces parece que no necesita a Dios”,