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Muy sutil el dominio cultural
VATICANO (ZENIT) — Tras el
llamamiento de Juan Pablo II a dar un rostro humano a la
globalización para que no se convierta en un nuevo
colonialismo, el economista italiano Stefano Zamagni dijo que
hay que aclarar la trascendencia de la propuesta papal.
"El Papa lanza una advertencia: la
globalización podría llevarnos a vivir en un mundo quizá más
rico, pero más infeliz".
Zamagni, ex miembro de la Comisión
Justicia y Paz, cree que “está implícito un gran riesgo,
el de la homogeneización cultural”. El afirma que el
dominio cultural se ejerce con formas sutiles, indirectas, a
través de la dependencia económica, la comercialización de
los bienes y los productos. “Pero el resultado es el mismo:
el trastorno de las
identidades culturales”.
Las
consecuencias negativas de la globalización sería la
destrucción de las variedades culturales. "De las normas
de comportamiento y los estilos de vida, pero también las
creencias religiosas", dice Zamagni. "Se comprende
entonces por qué el Papa justamente ha llamado la atención
al mundo sobre
este aspecto".
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