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La voz del Arzobispo John C. Favalora

POR QUÉ INSCRIBIRNOS EN LAS PARROQUIAS

 

 

 

Mis queridos amigos:

A los americanos nos encantan los números. Realizamos el censo cada diez años. Memorizamos las estadísticas de los atletas y sus equipos. Sabemos cuántas personas están viendo televisión en una hora determinada. Hacemos encuestas cada semana para ver qué piensa el público sobre ciertos temas.

Por ello es normal que esa actitud de mantener registros y saber números se refleje en la iglesia americana. En muchas parroquias los ujieres cuentan las personas para verificar la asistencia y ese número, más la cantidad de dinero recogida cada domingo, se publica en el boletín parroquial.

Los católicos que llegan de otras naciones a menudo tienen dificultad en entender esta obsesión americana con los números. La división cultural es más obvia cuando se trata de inscribirse en las parroquias.

Aquí en los Estados Unidos queremos y esperamos que los católicos se inscriban en su parroquia local. Después de todo, ¿cómo vamos a saber quiénes son para poderles servir? ¿Cómo un párroco puede planificar el crecimiento futuro o decidir qué edificios necesita construir?

En muchas partes de Africa y Latinoamérica, hasta en pequeños pueblos de Europa, esa preocupación no existe. Allí hay una parroquia y un párroco que conoce a todos porque las mismas familias han vivido en el lugar por siglos.

Pero en una metrópolis como Miami, donde miles de personas llegan y van todo el tiempo, la inscripción parroquial es esencial. Inscribirse en una parroquia es decir “Aquí pertenezco. Esta es mi iglesia. Esta es mi comunidad”. Es una manera de presentar su familia a la comunidad espiritual y comprometerse a apoyarla.

Por eso predicamos sobre la mayordomía: ofrecer el tiempo, el talento y el tesoro a la Iglesia. Ya ustedes lo hacen con su familia extendida ayudando en la manera que sea posible. Su comunidad espiritual también necesita el mismo apoyo. Sin ella, la parroquia no podría proveer los servicios que necesita su gente. Nuestras parroquias más prósperas son aquellas con los miembros más comprometidos, donde todos conocen su papel para continuar el trabajo que Cristo confió a sus discípulos, la Iglesia.

La inscripción parroquial también les da derecho a ciertos servicios. ¿Desea enviar a sus hijos a la escuela católica? La mayoría de nuestras escuelas tienen listas de espera. Es normal que los párrocos den preferencia a los miembros de sus parroquias. ¿Desea contraer matrimonio? El lugar preferido para casarse es la parroquia del novio o la novia. ¿Quiere que sus hijos sean bautizados? ¿Que reciban la Eucaristía y la Confirmación? La Iglesia enseña claramente que los sacramentos deben ser recibidos en la parroquia a la que pertenece.

La parroquia es nuestra familia extendida espiritual y, por lo tanto, las celebraciones sacramentales deben tener lugar en el hogar de esa familia, nuestra parroquia.

La inscripción parroquial también es esencial por razones prácticas. Muchos hospitales anotan la afiliación religiosa de los ingresados de manera que puedan facilitarle las visitas del sacerdote o ministros laicos.

Muchas de nuestras parroquias tienen personas que cada domingo dan la bienvenida a quienes llegan a la iglesia. Algunas tienen mesas para aquellos que deseen inscribirse. Si aún no lo han hecho, enfáticamente les recomiendo hacerlo.

No es tan sólo el contar personas. La Arquidiócesis de Miami tiene más de un millón de católicos en más de 116 parroquias y misiones. No tenemos manera de saber dónde están ustedes o qué necesitan si no nos lo dicen. La mejor manera de hacerlo es inscribiéndose en su parroquia.