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POR
QUÉ INSCRIBIRNOS EN LAS PARROQUIAS
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Mis queridos amigos:
A
los americanos nos encantan los números. Realizamos el
censo cada diez años. Memorizamos las estadísticas de los
atletas y sus equipos. Sabemos cuántas personas están
viendo televisión en una hora determinada. Hacemos
encuestas cada semana para ver qué piensa el público sobre
ciertos temas.
Por
ello es normal que esa actitud de mantener registros y saber
números se refleje en la iglesia americana. En muchas
parroquias los ujieres cuentan las personas para verificar
la asistencia y ese número, más la cantidad de dinero
recogida cada domingo, se publica en el boletín parroquial.
Los
católicos que llegan de otras naciones a menudo tienen
dificultad en entender esta obsesión americana con los números.
La división cultural es más obvia cuando se trata de
inscribirse en las parroquias.
Aquí
en los Estados Unidos queremos y esperamos que los católicos
se inscriban en su parroquia local. Después de todo, ¿cómo
vamos a saber quiénes son para poderles servir? ¿Cómo un
párroco puede planificar el crecimiento futuro o decidir qué
edificios necesita construir?
En
muchas partes de Africa y Latinoamérica, hasta en pequeños
pueblos de Europa, esa preocupación no existe. Allí hay
una parroquia y un párroco que conoce a todos porque las
mismas familias han vivido en el lugar por siglos.
Pero
en una metrópolis como Miami, donde miles de personas
llegan y van todo el tiempo, la inscripción parroquial es
esencial. Inscribirse en una parroquia es decir “Aquí
pertenezco. Esta es mi iglesia. Esta es mi comunidad”. Es
una manera de presentar su familia a la comunidad espiritual
y comprometerse a apoyarla.
Por
eso predicamos sobre la mayordomía: ofrecer el tiempo, el
talento y el tesoro a la Iglesia. Ya ustedes lo hacen con su
familia extendida ayudando en la manera que sea posible. Su
comunidad espiritual también necesita el mismo apoyo. Sin
ella, la parroquia no podría proveer los servicios que
necesita su gente. Nuestras parroquias más prósperas son
aquellas con los miembros más comprometidos, donde todos
conocen su papel para continuar el trabajo que Cristo confió
a sus discípulos, la Iglesia.
La
inscripción parroquial también les da derecho a ciertos
servicios. ¿Desea enviar a sus hijos a la escuela católica?
La mayoría de nuestras escuelas tienen listas de espera. Es
normal que los párrocos den preferencia a los miembros de
sus parroquias. ¿Desea contraer matrimonio? El lugar
preferido para casarse es la parroquia del novio o la novia.
¿Quiere que sus hijos sean bautizados? ¿Que reciban la
Eucaristía y la Confirmación? La Iglesia enseña
claramente que los sacramentos deben ser recibidos en la
parroquia a la que pertenece.
La
parroquia es nuestra familia extendida espiritual y, por lo
tanto, las celebraciones sacramentales deben tener lugar en
el hogar de esa familia, nuestra parroquia.
La
inscripción parroquial también es esencial por razones prácticas.
Muchos hospitales anotan la afiliación religiosa de los
ingresados de manera que puedan facilitarle las visitas del
sacerdote o ministros laicos.
Muchas
de nuestras parroquias tienen personas que cada domingo dan
la bienvenida a quienes llegan a la iglesia. Algunas tienen
mesas para aquellos que deseen inscribirse. Si aún no lo
han hecho, enfáticamente les recomiendo hacerlo.
No
es tan sólo el contar personas. La Arquidiócesis de Miami
tiene más de un millón de católicos en más de 116
parroquias y misiones. No tenemos manera de saber dónde están
ustedes o qué necesitan si no nos lo dicen. La mejor manera
de hacerlo es inscribiéndose en su parroquia.
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