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Miami
 

Es mano amiga en nuestra ciudad

Camillus House abre las puertas de un nuevo hogar para mujeres desamparadas


El Hermano Rafael Mieszala con Yolanda Torres frente a Camillus House. (Fotos: A. Cantero)

Dora Amador Morales
La Voz Católica

MIAMI — Tatiana Santiago está en el proceso de sanar su vida, recuperarse de una larga y devastadora adicción a la droga. Vivía en las calles, sola, deambulante y drogada la mayor parte del tiempo.

Algo que es vital en la recuperación de su salud y su dignidad es el programa de rehabilitación de Camillus House. También el hecho de que, gracias a esa institución católica, hoy tiene un hogar donde vivir con su pequeño hijo.

La Residencia Somerville ubicada en el 400 NW 3 Court en el centro de Miami, cuenta con 48 apartamentos amueblados. Las nuevas inquilinas, todas indigentes, deben llenar ciertos requisitos indispensables, entre ellos: carecer de hogar, estar en el programa de rehabilitación de Camillus House y no tener cónyuge.

"Hay tantos necesitados en nuestra área que decidimos que la residencia sería para los más pobres de los pobres, y son estas mujeres solas", explica el Hermano del Buen Pastor Rafael Mieszala, presidente de Camillus House. "Es una población de la cual nadie quiere saber, nadie se ocupa de ellas".

"Uno de los primeros requisitos para vivir aquí es que la mujer no puede usar droga, quiere sanarse y necesita desesperadamente esta oportunidad", explica Samuel Gil, director de comunicaciones de Camillus House.


El arzobispo John C. Favalora bendice la residencia Somerville.

Una mujer que necesitaba "desesperadamente" esta oportunidad era Tatiana Santiago.  Santiago, quien tiene 37 años, era adicta a la cocaína, la marihuana y el crack desde los 12 años. Cuando salió embarazada hace casi tres años, decidió cambiar el rumbo su vida y lo primero que hizo fue apuntarse en el programa de rehabilitación de Camillus.

"Estoy limpia, hace tres años que no uso droga y todo lo que tenga que hacer por mi hijo lo voy a hacer. El es mi vida", dice Santiago. Se mudó a Somerville hace unas semanas y dice sentirse feliz. "Voy a la iglesia, rezo todos los días, le pido a Dios que yo pueda criar a mi hijo como un niño normal y darle una educación. Le pido que yo no vuelva a caer en la droga".

Durante el día el niño está en uno de los centros de cuidado diurno para menores que, por un acuerdo con otras entidades de servicios sociales, ofrece Camillus House como parte del programa de rehabilitación. Uno de esos lugares es la YWCA (Young Women Christian Association), que está al lado del edificio de apartamentos. Esto es de suma importancia, dice Gil, porque les permite a las mujeres trabajar durante el día mientras otros cuidan a sus hijos.


Tatiana Santiago en la cocina de su apartamento.

La población de indigentes desamparados en el condado MiamiDade asciende a unas 8,000 personas, según Camillus House. La Residencia Somerville, que fue nombrada en honor al Hermano del Buen Pastor Harry Somerville, es la primera residencia permanente para mujeres que abre esta organización caritativa. Se construyó a un costo de $4.5 millones provenientes de donaciones. Todos los muebles, incluyendo una computadora por apartamento, fueron también donados por diferentes tiendas y mueblerías.

Al lado de Somerville está también la clínica de Camillus House, donde las mujeres y sus hijos pueden recibir atención médica y dental y medicinas a muy bajo costo o gratuitas. La clínica atiende a unos 900 desamparados todos los meses.

Fieles a su misión, los Hermanos del Buen Pastor, fundadores y administradores de Camillus House desde 1960 han ayudado a muchas personas a través de los años. Es el caso de Yolanda Torres, quien dice agradecer mucho al Hermano Mieszala.

"Yo estaba muy mal, él fue quien me tomó la presión un día en la clínica y ahora fue quien me consiguió este apartamento", dice Torres.

Torres tiene siete hijos, pero ninguno vive en la Florida. Padece de depresión e hipertensión y dice sentirse muy sola. "Cuando uno llega a viejo no tiene donde vivir", explica. "Por eso agradezco esto tan grande y tan lindo, tengo la clínica aquí mismo y puedo conseguir todas mis medicinas para los nervios".


Georgina Pardo, directora de finanzas de Camillus House, y Samuel Gil, director de comunicaciones.

Antes de asumir la presidencia de Camillus House, el Hermano Mieszala, un enfermero enamorado de su profesión, trabajaba en la clínica donde entró en contacto con miles de desamparados. Entonces era presidente de Camillus House el Hermano Paul Johnson, quien fue trasladado en 1999 por su congregación a Albuquerque. "El fue quien soñó con esta residencia hace cinco años,  hoy es una realidad", dice el Hno. Mieszala.

Somerville, más que un edificio de apartamentos, es un complejo de programas de recuperación de drogas y alcoholismo que ofrece albergue con alimentos a las personas desamparadas que deciden rehacer sus vidas. También ayuda a gente con dolencias mentales de otra índole.

"La persona viene de la calle y lo primero que hacemos es darle ayuda de emergencia, cama, comida y tratamiento", explica Georgina Pardo, directora de finanzas de Camillus House.

Si decide que quiere entrar en el programa, entonces comienza el tratamiento, que tarda entre 9 a 12 meses y consta de asistencia sicológica y otros servicios médicos. Mientras  dura este proceso de desintoxicación y recuperación física y mental, el desamparado vive en uno de los Centros de Vida de Camillus House, ubicados en Homestead y Miami. De ahí, explica Pardo, va a vivir a uno de los residenciales transitorios donde se les ayuda a conseguir trabajo y continúan bajo supervisión médica y sicológica. "Cuando llegan a esta etapa es que ya su vida ha tomado otra dirección, pero aún necesitan ayuda y le damos esa oportunidad". 

El Hermano Mieszala dice que el objetivo de Somerville no es sólo darle un techo a tantas mujeres necesitadas, es sobre todo ayudarlas a recuperarse y a valerse por sí mismas.