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No habrá esterilizaciones
en los hospitales católicos


Algunos de los obispos reunidos en Atlanta durante la invocación previo a iniciar las asambleas.

ATLANTA (ZENIT) — Los obispos católicos de Estados Unidos han prohibido la esterilización no terapeútica en los hospitales católicos afirmando que es algo “intrínsecamente malo”.

Reunidos en asamblea plenaria en Atlanta, los obispos ofrecieron estas directrices al constatar algunas lagunas en acuerdos de cooperación con hospitales no católicos establecidos por instituciones de salud católicas.

En una votación  la asamblea  (209 a favor y siete en contra) aprobó esta medida que tiene lugar en unos momentos en que las cadenas de hospitales católicos se extienden por todo el país, en gran medida por la compra de instituciones no católicas, o a través de acuerdos de operación conjunta.

En muchos casos, la fusión con organizaciones católicas ha salvado financieramente a algunos hospitales y ha impedido su cierre. Pero también ha implicado en ocasiones serios debates, como la decisión de poner punto final a prácticas abortivas o de operaciones de esterilización realizadas en esos centros.

En Roma, Juan Pablo II recordó el 18 de junio que los agentes sanitarios son “servidores y custodios de la vida”, no “manipuladores o agentes de muerte”, y exigió que toda legislación respete su libertad de conciencia cuando el sistema les impone prácticas abortivas o de eutanasia.

El Pontífice denunció que en algunos países los agentes sanitarios católicos tienen que afrontar hoy el dilema de abandonar su profesión, pues el sistema sanitario les obliga a practicar abortos, esterilizaciones, eutanasia, u otras prácticas contra la vida humana, violando así sus convicciones más fundamentales.

“Ante esta tensión —afirmó el Pontífice—, tenemos que recordar que hay una vía intermedia que se abre a los agentes sanitarios católicos fieles a su conciencia. Es la vía de la objeción de conciencia, que debería ser respetada por todos, especialmente por los legisladores”.

El Obispo de Roma pronunció estas palabras al dirigirse a los 140 participantes de 40 países en el Congreso internacional de ginecólogos y obstétricos católicos, que se celebró en Roma del 18 al 20 de junio sobre el tema, ‘El futuro de la obstetricia y la ginecología: el derecho humano fundamental a ejercerla profesión y a ser formados según su conciencia’.

El encuentro ha sido convocado por la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC) y por ‘Maternity Care International’, en colaboración por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud.

Una nota informativa, publicada por la agencia de la Santa Sede Fides, explica que los participantes en el congreso han constatado que “la presión sobre los médicos católicos y sobre quienes se oponen al aborto se hace cada vez más fuerte en el mundo de los hospitales y de las universidades : el objetivo es hacerles aceptar la práctica de la esterilización o del aborto, bajo pena de marginación profesional”.

De hecho, el reciente Congreso, ha constatado que por este motivo en estos momentos “está disminuyendo en algunos países el número de jóvenes católicos que escogen como especialización la ginecología o la obstetricia, o estudios ligados a la maternidad”.

Por este motivo, el Papa pidió a médicos, legisladores, políticos, etc. “trabajar para asegurar que el derecho a una formación y práctica profesional respetuosas de la conciencia sean garantizadas tanto legal como concretamente”.

"Dondequiera que el derecho a formarse o practicar la medicina en el respeto de las convicciones morales es violado los católicos tienen que trabajar seriamente para corregir esa situación".