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Miami
 

Renace la Iglesia inmmigrante

La explosión hispana que reveló el Censo 2000, la declaración de los obispos y la experiencia religiosa comunitaria lo confirman


Delante de un mapa en el SEPI que indica las nuevas comunidades católicas en la región sureste del país: Ada Cardoso, cubana; Laura Belmonte, venezolana y Ester Pancorvo, peruana, representan el multiculturalismo hispano de Miami.
(Foto: D. Amador Morales)

Dora Amador Morales
La Voz Católica

MIAMI — Las cifras del censo y una reciente declaración de los obispos católicos del país confirman lo que en la Arquidiócesis de Miami se siente al fuego vivo: que la explosión inmigrante en Estados Unidos está transformando radicalmente la Iglesia Católica norteamericana.Y si un lugar experimenta este cambio con intensidad es el Sur de la Florida, una de las regiones más multiculturales de la nación.

"El pueblo hispano es voz profética en la Iglesia Católica norteamericana", afirma Juan José Rodríguez, responsable de la Pastoral Juvenil del Instituto Pastoral del Sureste, SEPI. "El hecho de que vengan de afuera denuncia que esta gente huye de una situación injusta, eso es profético", dice Rodríguez. Además, explica, son personas pobres que vienen de culturas católicas a insertarse en una cultura protestante y a una Iglesia que, aunque tiene sus orígenes entre los inmigrantes europeos pobres, se hizo una Iglesia de clase media y hoy está llamada a volver a sus orígenes. "Los obispos lo acaban de decir: esta Iglesia se ha vuelto inmigrante".

Rodríguez se refiere a la declaración de los obispos católicos estadounidenses publicada en marzo de este año: Acogiendo al forastero entre nosotros. Unidad en la diversidad, un documento que se ha hecho ya objeto de estudio en los cursos de Pastoral Hispana a nivel nacional. En ella los obispos hacen un llamado a la conversión para que los católicos norteamericanos reciban a los nuevos inmigrantes en sus comunidades parroquiales "de forma respetuosa de sus culturas y de enriquecimiento mutuo".

Los obispos añaden que "la comunidad católica de EU se está redescubriendo rápidamente como una 'Iglesia inmigrante', que es testigo de la diversidad de gentes que componen  nuestro mundo y de nuestra unidad en una sola humanidad". Asimismo definen a la nueva inmigración como una oportunidad y un reto: "La presencia de tantas personas de diferentes culturas… nos ha retado como Iglesia a tener una profunda conversión, de manera que podamos ser en verdad un sacramento de unidad", dice la declaración.

"La pastoral de la Iglesia se está adaptando en todas partes a esta nueva realidad", explica el obispo auxiliar Mons. Gilberto Fernández, quien está a cargo de los servicios pastorales de la Arquidiócesis de Miami. De acuerdo con Mons. Fernández, muchos anglos se están mudando al norte de la Florida. La prédica de los sacerdotes está logrando que haya mayor acogida para los recién llegados. "Ha sido un shock cultural, sin duda, pero están abriéndose a esta nueva Iglesia de Pentecostés, que habla distintas lenguas", dice el Obispo.

Según proyecciones del padre Mario Vizcaíno, Sch.P., director del SEPI, para el año 2050, un 85 por ciento de los católicos en EU serán hispanos.

Desde la década del 70 las parroquias del condado MiamiDade han estado experimentando esta transformación. Son los condados de Broward y Monroe los que ahora sienten el enorme cambio. Pero si bien hasta hace poco la inmensa mayoría de los hispanos que se insertaron en la Iglesia local eran cubanos, hoy la Arquidiócesis, compuesta de muchas etnias no hispanas, se caracteriza precisamente por su multiculturalismo hispano.

"Los cambios mayores se notan en Broward, que se vuelve más hispano cada día", señala Mons. Thomas Wenski, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Miami. Según estadísticas de los colegios públicos de ese condado, al menos 16,000 niños hispanos nuevos se inscribieron este año en sus colegios; y son niños que tienen el español como su primera lengua.

"Todo esto es un desafío de evangelización para la Iglesia. Tenemos que hacer llegar el Evangelio en castellano a todos los que vienen llegando", apunta Mons. Wenski y añade que es importante tener en cuenta la entrada anual de 20,000 cubanos de la Isla sin contar los balseros que vienen por el acuerdo migratorio entre EU y Cuba, firmado en 1995. Además, dice, hay que sumarle a esa cifra, la llegada constante de muchos otros hispanos de otras nacionalidades.

"La realidad es compleja, porque el que se ofrezca una Misa en español no quiere decir que todos los hispanos se sienten acogidos", dice Mons. Wenski. "En esta pluralidad hay que tomar en cuenta la idiosincrasia de cada cultura, porque la Misa podrá ser en español, pero el mexicano puede no sentirse bienvenido, ni el guatemalteco, etcétera. Por eso son tan importantes las celebraciones marianas, en las que cada pueblo celebra a su patrona", explica Mons. Wenski.

Y porque cada nacionalidad trae consigo su devoción mariana particular, cada vez hay más  parroquias que celebran fiestas patronales. Estas celebraciones marianas, que han servido de elemento integrador cultural y religioso, a su vez es una de las mayores influencias que los hispanos están ejerciendo en la Iglesia local.

Pero los inmigrantes no sólo están transformando la espiritualidad de la Iglesia estadounidense al aportar una hermosa y rica variedad de devociones a María. El cambio se observa también entre los distintos estilos de oración, reflexión y evangelización de los jóvenes hispanos recién llegados.

La hermana claretiana Ondina Cortés está a cargo de la Oficina de Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Miami. Ella ha podido constatar el cambio a partir de las pequeñas comunidades de jóvenes adultos que han ido surgiendo en Broward, donde hace cinco años no había un solo grupo de jóvenes hispanos y hoy hay un número considerable.

"La visión de Iglesia que traen los hispanos acentúa la dimensión de evangelización", explica la Hna. Cortés. "Su preocupación es llegar con el Evangelio a los demás jóvenes. Mientras que los grupos anglos enfatizan el enriquecimientos espiritual personal. La temática de grupos es para su crecimiento espiritual. Diría que es una tendencia centrífuga y otra centrípeta”.

Sin embargo, el gran aumento de población joven hispana no se ha visto reflejado en algo que ella considera vital para la pastoral juvenil: los materiales de evangelización en español.

“Tenemos gran falta de recursos pastorales en español. Y se necesitan mucho”, dice la religiosa. “Porque yo puedo traer libros de España o de Colombia, pero llego aquí y no me sirven; necesitamos materiales de evangelización que reflejen su realidad”.

La religiosa señala que una de las necesidades de estos jóvenes católicos hispanos cuando llegan es precisamente grupos de apoyo, para reflexionar, y llevar a cabo una acción social conjunta. “Ellos vienen de iglesias pequeñas,  llegan a estas iglesias tan grandes y sienten que se pierden, y el peligro es que pierdan además la fe. Así, el reto mayor como Iglesia es ofrecerles un sentido de comunidad”.