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La voz del Arzobispo John C. Favalora

¿Qué pasó con el descanso dominical?

 

 

 

Mis queridos amigos:

Todavía recuerdo un tiempo, no hace mucho, en que no se podía encontrar un supermercado o farmacia abierta el domingo. Hoy es difícil hallar un establecimiento cerrado. De hecho, el domingo parece haberse convertido en un día de compras igual que el sábado, con centros comerciales llenos de gente entrando y saliendo aceleradamente.

¿Qué ha sucedido con el descanso dominical? Con estar entre familiares, disfrutando juntos sin nada en particular que hacer excepto, quizás, el compartir una comida hecha en casa? De hecho, ¿cuánta prioridad damos al compartir una cena pascual con nuestra familia extendida, nuestra comunidad parroquial?

Eso es lo que el "sabbat" de los tiempos bíblicos ha sido: un día de descanso para recordar el séptimo día en que Dios descansó tras la creación del universo. La observación del sábado es el tercero de los diez mandamientos que Dios, a través de Moisés, entregó al pueblo judío.

Los judíos ortodoxos se adhieren tan estrictamente al "sabbat" que ni conducen o cocinan desde el atardecer del viernes hasta el oscurecer del sábado. Los cristianos mantienen la tradición que fue movida al domingo en recuerdo del día en que Cristo resucitó de entre los muertos. Los musulmanes lo conmemoran los viernes.

Reconocemos que en esta sociedad agitada y tecnológica es difícil hacer un alto en el trabajo. Los negocios buscan competir al trabajar todo el tiempo. Las computadoras portátiles, los “beepers” y teléfonos celulares hacen casi imposible que la gente pueda escapar de su trabajo.

Vivimos en una sociedad multicultural y multireligiosa. ¿Qué día de descanso debemos observar: el viernes de los musulmanes, el sábado de los judíos o el domingo de los cristianos? Nos quedamos cortos de declarar que la norma sería un fin de semana de tres días, por lo que queda en cada grupo religioso y la comunidad local el observar fielmente sus propias tradiciones sabáticas.

Eso significa que, como católicos, debemos convertir en prioridad el asistir a Misa el domingo. En vez de planificar nuestro fin de semana alrededor de otras actividades, la Misa debe ser la prioridad y lo demás girar a su alrededor.

Muchas personas tiene que trabajar el domingo: policías, bomberos, personal en hospitales, los que laboran en restaurantes y tiendas. Pero no todos trabajan en estas áreas. Estoy seguro de que la mayoría no tenemos que ir a nuestros centros de trabajo el domingo. Lo que probablemente hacemos son los quehaceres domésticos como el cortar la grama, limpiar la casa y salir a comprar. No hay nada malo con estas actividades pero no debemos permitir que interfieran con nuestro descanso sabático.

Por eso les pido a todos que intentemos hacer del "sabbat" un día de más descanso. Tratemos de usar nuestro tiempo apropiadamente  quizás pasando menos horas frente al televisor de manera que podamos completar nuestras gestiones antes del domingo. Sé que requerirá un poco de disciplina o quizás un poco más de ayuda de los niños o del cónyuge. Pero creo que mantener la santidad del "sabbat" es vital no sólo para nuestra vida espiritual sino también para nuestra salud emocional y física. No podemos estar ocupados todo el tiempo.

Debemos encontrar tiempo para el descanso. Más importante aún, debemos encontrar tiempo para Dios y para nuestras familias quienes con demasiada frecuencia quedan relegados por la necesidad de trabajar y prosperar, decisión que muchas personas lamentan durante sus últimos años.

Si entregamos el domingo a Dios y a nuestras familias, creo que será más fácil establecer prioridades y sacar tiempo para lo que es verdaderamente importante. Nuestro tiempo en la tierra es limitado. Ese es el punto de la historia del Génesis: si el mismo Dios encontró tiempo para el descanso, ¿quiénes somos nosotros para hacerlo de manera diferente?