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¿Qué
pasó con el descanso dominical?
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Mis queridos amigos:
Todavía
recuerdo un tiempo, no hace mucho, en que no se podía
encontrar un supermercado o farmacia abierta el domingo. Hoy
es difícil hallar un establecimiento cerrado. De hecho, el
domingo parece haberse convertido en un día de compras
igual que el sábado, con centros comerciales llenos de
gente entrando y saliendo aceleradamente.
¿Qué
ha sucedido con el descanso dominical? Con estar entre
familiares, disfrutando juntos sin nada en particular que
hacer excepto, quizás, el compartir una comida hecha en
casa? De hecho, ¿cuánta prioridad damos al compartir una
cena pascual con nuestra familia extendida, nuestra
comunidad parroquial?
Eso
es lo que el "sabbat" de los tiempos bíblicos ha
sido: un día de descanso para recordar el séptimo día en
que Dios descansó tras la creación del universo. La
observación del sábado es el tercero de los diez
mandamientos que Dios, a través de Moisés, entregó al
pueblo judío.
Los
judíos ortodoxos se adhieren tan estrictamente al
"sabbat" que ni conducen o cocinan desde el
atardecer del viernes hasta el oscurecer del sábado. Los
cristianos mantienen la tradición que fue movida al domingo
en recuerdo del día en que Cristo resucitó de entre los
muertos. Los musulmanes lo conmemoran los viernes.
Reconocemos
que en esta sociedad agitada y tecnológica es difícil
hacer un alto en el trabajo. Los negocios buscan competir al
trabajar todo el tiempo. Las computadoras portátiles, los
“beepers” y teléfonos celulares hacen casi imposible
que la gente pueda escapar de su trabajo.
Vivimos
en una sociedad multicultural y multireligiosa. ¿Qué día
de descanso debemos observar: el viernes de los musulmanes,
el sábado de los judíos o el domingo de los cristianos?
Nos quedamos cortos de declarar que la norma sería un fin
de semana de tres días, por lo que queda en cada grupo
religioso y la comunidad local el observar fielmente sus
propias tradiciones sabáticas.
Eso
significa que, como católicos, debemos convertir en
prioridad el asistir a Misa el domingo. En vez de planificar
nuestro fin de semana alrededor de otras actividades, la
Misa debe ser la prioridad y lo demás girar a su alrededor.
Muchas
personas tiene que trabajar el domingo: policías, bomberos,
personal en hospitales, los que laboran en restaurantes y
tiendas. Pero no todos trabajan en estas áreas. Estoy
seguro de que la mayoría no tenemos que ir a nuestros
centros de trabajo el domingo. Lo que probablemente hacemos
son los quehaceres domésticos como el cortar la grama,
limpiar la casa y salir a comprar. No hay nada malo con
estas actividades pero no debemos permitir que interfieran
con nuestro descanso sabático.
Por
eso les pido a todos que intentemos hacer del
"sabbat" un día de más descanso. Tratemos de
usar nuestro tiempo apropiadamente
quizás pasando menos horas frente al televisor de
manera que podamos completar nuestras gestiones antes del
domingo. Sé que requerirá un poco de disciplina o quizás
un poco más de ayuda de los niños o del cónyuge. Pero
creo que mantener la santidad del "sabbat" es
vital no sólo para nuestra vida espiritual sino también
para nuestra salud emocional y física. No podemos estar
ocupados todo el tiempo.
Debemos
encontrar tiempo para el descanso. Más importante aún,
debemos encontrar tiempo para Dios y para nuestras familias
quienes con demasiada frecuencia quedan relegados por la
necesidad de trabajar y prosperar, decisión que muchas
personas lamentan durante sus últimos años.
Si
entregamos el domingo a Dios y a nuestras familias, creo que
será más fácil establecer prioridades y sacar tiempo para
lo que es verdaderamente importante. Nuestro tiempo en la
tierra es limitado. Ese es el punto de la historia del Génesis:
si el mismo Dios encontró tiempo para el descanso, ¿quiénes
somos nosotros para hacerlo de manera diferente?
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