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No hace falta destruir embriones humanos

Señalen los obispos la gravedad de usar al ser humano para la investigación

WASHINGTON—Mientras la nación se mantiene a la espera de la decisión del presidente George Bush sobre el uso de fondos federales para investigaciones con células estaminales de embriones humanos, la Iglesia  no duda en subrayar los peligros de tal medida para el deterioro de humanidad.

“Es más importante que nunca que el gobierno no trate a ningún ser humano como material de investigación o como un simple medio para el beneficio de otros”, dijo monseñor Joseph A. Fiorenza, obispos de Galveston Houston en nombre de los obispos de Estados Unidos.

En una carta al presidente Bush, Mons. Fiorenza señala  que  su decisión  pudiera preparar el escenario para decisiones casi imposibles en el futuro cuando las empresas  de investigación “impacientes con los límites éticos nos lleven  progresivamente hacia una cultura de muerte”.

El obispo señala que la investigación con células estaminales  del embrión humano—trabajo que exige la destrucción de los embriones humanos— no ha ayudado ni demostrado ningún beneficio terapéutico”, mientras  que las células estaminales  adultas “han ayudado a cientos de miles de pacientes y nuevos usos clínicos se amplían  casi semanalmente”.

Sus palabras se apoyan en investigación  reciente al respecto.

Una coalición de científicos bajo el nombre ‘Do no harm’ (No hagan daño) ha afirmado  que existe evidencia científica de que el potencial biomédico que tienen las células adultas es “tan alto o mayor al que ofrecen la investigación sobre células estaminales del embrión.”

Las células estaminales son las que en animales o humanos se reproducen a sí mismas o reproducen otras células para la regeneración del organismo a lo largo de su vida.

 El término ‘adultas’ se refiere a células en el cuerpo después de nacido y se distinguen de las mismas células en el feto o en el embrión aún sin diferenciar.

Aunque  el uso de células embriónicas está hoy prohibido, el National Institute of Health ha propuesto que el gobierno apoye la investigación con células embriónicas, arguyendo que las células estaminales adultas: no se encuentran en todas la células; están presentes en número limitado y son difíciles de extraer; pudieran transmitir defectos genéticos.

Pero los científicos en su contra defienden que la reciente investigación derrota esos argumentos. Y además, dicen, mientras la investigación con células adultas ha dado ya resultados clínicos exitosos, "el uso de  células embriónicas no lo ha tenido e incluso presenta riesgos significantes, como rechazo por el sistema inmune y formación de tumores”.

La evidencia reciente señala que la células adultas pueden multiplicase rápidamente y en las condiciones adecuadas se ha logrado una expansión a gran escala. En estudios con animales una sola célula ha sido capaz de repoblar la  ‘medula ósea’, regenerar  nervios y colaborar en la reparación de tejidos  en todo el cuerpo.

“En resumen, los argumentos para permitir fondos federales para la investigación destructora de embriones humanos se apoya en datos obsoletos”, dicen.

Uno de los científicos del grupo, el sacerdote jesuita Kevin T. Fitzgerald, con doctorados en bioética y genética molecular se dirigió a un grupo  del Congreso y con diapositivas  explicó cómo crecen  las células y presentó los aspectos éticos de la investigación con  células estaminales. Subrayó que las células adultas también tienen la capacidad de diferenciarse –en distintos órganos— al dividirse. Estas células se pueden sacar de la médula ósea y se han encontrado en la placenta, la sangre y hasta en la grasa humana.

Dijo que usar estas células para el tratamiento de enfermedades no sólo impide que haya que destruir embriones sino que ofrece una equivalencia genética que evita su rechazo por el paciente.