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Y
José también dijo que sí

Hada María Morales
Escritora nicaragüense residente en Miami
roger10@bellsouth.net
Ciertamente
el sí de María es un ejemplo digno de seguir, máxime
viniendo de una joven que sin hacer preguntas sólo dijo,
"Hágase en mi según tu Palabra".
Cuando
medito sobre este acto de obediencia y valentía en un mundo
donde la mujer no era apreciada y corría el riesgo de ser
apedreada y menospreciada, pienso también en la situación
dificil que José, su esposo, tuvo que enfrentar.
En
Mateo 1:19 se nos dice que José era un hombre justo y que no
quería infamar a María. Para no hacerle daño quiso dejarla
secretamente. ¡Sabrá Dios cuántas cosas pasaron por su
cabeza! El también, en aquella sociedad saturada de
costumbres férreas y legalismos asfixiantes, tenía que
enfrentar la confusa situación de estar esposado con María y
que antes de unirse a ella ésta había concebido por el Espíritu
Santo.
Me
atrevo a decir que a José no le era posible entender este
gran aconteciemiento con su mente humana. Es ahí cuando el Señor,
quien todo lo hace perfecto, entra en escena y le envía un ángel
en sueños. Lo podemos ver en Mt. 1:2021 y en el versículo 24
del mismo capítulo ocurre algo maravilloso: "y
despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor
le había mandado y recibió a su mujer". José obedece,
hace lo que el Señor, a través del ángel, le había mandado
y recibe a María.
El
sí de José y la sumisión al Señor se mantienen firmes para
que se cumpliese la profecía: "He aquí que una virgen
concebirá y dará a luz un hijo y llamarás su nombre Jesús".
A través de los evangelios de Mateo y Lucas lo podemos ver
siempre obediente, siguiendo la dirección del Señor yendo a
Belén, huyendo a Egipto, regresando a Nazaret y en todo
tiempo haciendo la voluntad del Padre quien había puesto sus
ojos en él para ser el padre terrenal del Salvador del mundo.
Vemos
a José y María siempre expuestos a dificultades pero su
obediencia a Dios es más importante para ellos. Tanto María
como José dan muestras de un sí que no mira las
circunstancias, ese mismo sí que nosotros como hijos de Dios
deberíamos declarar cuando nuestro Padre Celestial nos llama.
La
magnitud del sí de estos dos seres tan especiales no podría
compararse con lo que nosotros podamos darle al Señor, pero
el Señor nos dice: "en lo poco has sido fiel, en lo
mucho te pondré". Ahí está la promesa para aquellos
que dicen sí a lo que el Señor demanda de sus vidas.
Querido
padre de familia: te invito a que tomes un poquito de tu
tiempo y vayas a las escrituras y medites en este sí de José,
un padre que ante todo supo enfrentar y asumir con obediencia,
valor y dignidad el llamado de Dios.
¿Has
analizado cuál es tu llamado? El Señor necesita hombres
capaces de enfrentar el reto de vivir una vida en santidad.
Busca apaciblemente en oración el rostro de tu Salvador y pídele
que guíe tu espíritu y te conceda la gracia de pronunciar en
tu propia vida el sí de José.
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