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Para
entender los planes del Señor

Víctor
Martell
Presidente del Distrito Sur de la Sociedad San Vicente De Paul
vmmart@adelphia.net
Hace
unos cuantos días estuve con un amigo y hermano estudiando la
forma de ayudar a una madre abandonada con dos hijos que había
sufrido violencia doméstica. Además de los castigos y
maltratos, habían tenido que sufrir hambre ya que el
desalmado esposo y padre además de abusador era borracho.
Me
llamó la atención que mi amigo reivindicara su deseo de
ayudar con una frase de la Madre Teresa de Calcuta, que decía
más o menos así: "ya que tuvo o le dieron una mala
vida, que por lo menos tenga una buena vejez y, cuando Dios
quiera, una buena muerte".
Afortunadamente
se hicieron muchos arreglos e intervinieron muchos hermanos y
esa madre está encaminada a vivir mejor. Como decía mi
amigo, quizás tenga una "buena vejez". Más que la
frase me hizo recapacitar el interlocutor, testimonio de que
la Madre Teresa caló hondo en el alma popular y que su vida,
su historia y sus vivencias sean estudiadas, conocidas y
queridas porque la humanidad ha comprendido su entrega a los
humildes, a los que no tenían nada.
¡Cuánto
se ha hablado de la Madre Teresa antes y después de su
muerte! Una de las facetas que más se ha destacado ha sido la
superactividad que tenía, a pesar de su figura menuda y frágil
pero pocos se han detenido —por lo menos yo no lo he leído—
en el hecho de que la Madre Teresa rezaba y meditaba mucho, más
de cuatro horas diarias.
Yo
me pregunto, ¿por qué rezaba tanto la Madre Teresa? Les soy
sincero: no lo sé, pero pienso que viendo la gran cantidad de
problemas, necesidades y hambre que le venían encima,
seguramente le pediría al Señor que le echara una mano y,
sobre todo, que le diera a conocer sus planes. Pienso que había
escuchado y meditado muchas veces la frase del Evangelio:
"sus caminos no son mis caminos, sus planes no son mis
planes" y estas palabras las estudiaba constantemente al
intentar descubrir los caminos y planes del Señor sobre ella
y su obra.
Y
nosotros, ¿qué hacemos? Que cada uno conteste en conciencia,
yo el primero. Pero me parece que por allí podemos ir todos.
La respuesta debe motivarnos a rezar más y, por qué no,
mejor. Recemos no para tranquilizar nuestra conciencia, sino
para descubrir los planes y deseos del Señor que nos pide
implicarnos, como se dice vulgarmente, "hasta el
cuello" en ayudar a un necesitado cuando Dios nos lo
coloque a nuestro lado.
No
cerremos los ojos y miremos para otro lado. A veces nos
asaltará la duda de que si lo que estamos haciendo sirve para
algo. Entonces recemos con humildad, presentándole todo lo
que llevamos entre manos para que poco a poco descubramos o
nos descubra cuáles son sus planes.
Si
la Madre Teresa rezó e hizo tanto bien, nosotros debemos
rezar mucho más para ir descubriendo en la oración los
planes y caminos del Señor en el servicio que El desea que
nosotros realicemos en este mundo de tanta necesidad. Juntos tú
y yo animemos a este descubrimiento.
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