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Nuevo mosaico en la Ermita

Hace 150 años San Antonio María Claret llegó a Cuba


Delante del mosaico de San Antonio María Claret, el Arz. Edward A. McCarthy y el obispo Agustín Román. (Foto: A. Cantero)

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI — Frente a la Bahía de Biscayne y delante del Santuario de la Ermita de la Caridad, San Antonio María Claret levanta su brazo en señal de bendición e invita a los peregrinos a ser misioneros.

La imagen del santo que sembró la semilla del Evangelio en la zona oriental de Cuba fue bendecida el 7 de julio por el arzobispo emérito Edward A. McCarthy, cuyo lema episcopal “Permanecer en el amor de Cristo” es muy parecido al de San Antonio María Claret  ‘el amor de Cristo nos impulsa’.

Este fue el motivo por el que el obispo Agustín Román invitó al Arzobispo a celebrar la Misa en el Santuario y a bendecir el mosaico del santo, creado por la artista colombiana Beatriz Ramírez.

Con motivo del 150 aniversario de la llegada del santo a Cuba, una reliquia de su brazo está recorriendo las parroquias de la Isla y congregando a gran número de fieles.

“San Antonio María Claret fue un gran misionero”, explicó el arzobispo McCarthy quien estuvo leyendo sobre su vida antes del acto en la Ermita.

Cuando después de 1835 el anticlericalismo en España llevó a eliminar la mayor parte de las órdenes religiosas, San Antonio María Claret organizó al clero diocesano de Cataluña para llevar  a cabo la tarea de los religiosos. Fue así que el Obispo ideó la creación de una comunidad de predicadores que vivieran la vida evangélica y la vida en común sin profesar los votos o promesas que prohibía la ley española. Fue así que se inició en 1849 la comunidad de los sacerdotes claretianos, aunque para 1870 se había convertido en una congregación religiosa con votos formales.

En 1850 el obispo Claret fue asignado a la diócesis de Santiago de Cuba que comprendía toda la zona oriental, en donde continuó su celo de misionero popular  llegando a predicar 140 sermones en cuatro días.

Al hablar de San  Antonio María Claret, el Arzobispo de Camagüey, Mons. Adolfo Rodríguez, ha señalado que es “el precursor de la Acción Católica, el apóstol de la Buena Prensa, el presidente de la Junta de Amigos del País, el pionero de Acción Social de la Iglesia, el  profeta social que recorrió varias veces su diócesis a lomo de caballo, evangelizando pero   también humanizando, fundando escuelas populares, hospitales, creando en las parroquias Cajas de Ahorro, cooperativas, fundando bibliotecas populares, difundiendo libritos que él mismo escribía sobre temas que parecen inverosímiles para un Obispo, por ejemplo: sobre  la mejora de las crías de ganados, sobre agricultura, cosecha, botánica, mecánica para levantar el nivel del pueblo... y por supuesto sobre catequesis, teología, vida espiritual”.

Siglo y medio después perdura la veneración por este santo, tanto en  Cuba  como en Miami. Prueba de ello es el mosaico que ha sido colocado en la Ermita de la Caridad.