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Miami
 

Una parroquia que renace con alegría

Con su fe y perseverancia, la comunidad del Perpetuo Socorro hace vibrar a Opa Locka


Madelyn y José Luis Roque consagraron a su hija Amarilis Marie a la Virgen del Perpetuo Socorro. (Fotos: B.Tirado-Torres)

Brenda Tirado-Torres
La Voz Católica

OPA LOCKA — Tras años de esfuerzo y superación, la comunidad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro late con energía en el corazón de esta ciudad.

A través de los años, la parroquia ha sido un refugio para ciudadanos de ambos hemisferios del mundo.

“Cuando llegué aquí había haitianos, americanos, latinos y asiáticos”, informa Víctor  Choy, peruano que lleva 21 años en la comunidad parroquial. En la actualidad, la ciudad está integrada por afroamericanos, haitianos e hispanos, en su mayoría de Centroamérica y el Caribe, composición que está representada en la comunidad parroquial.


Los sacerdotes Oscar Castañeda y Jorge Noda con miembros de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

De esa diversidad se ha derivado “el espíritu que hay de amistad, que es uno de los elementos más importantes en nuestra Iglesia”, asegura Choy, quien además es coordinador de los ujieres en la parroquia.

“Esta comunidad es muy simpática”, añade sonriente.

No obstante, durante los pasados siete años la parroquia del Perpetuo Socorro ha atravesado etapas muy difíciles. Pero los propios feligreses aseguran que gracias al esfuerzo incansable de su párroco, el padre Oscar Castañeda, se ha restablecido el  sentido de comunidad.

“El ha trabajado muy fuerte para lograr lo que aquí tenemos, con noches en desvelo de las que hemos sido testigos”, asegura Auxiliadora González, miembro de la parroquia por 15 años.

“Una comunidad no se centra sólo en un sacerdote ni una persona”, aclara el padre Castañeda. “Está centrada en Cristo; los sacerdotes somos servidores, pastores y guías que le representamos”.

Su Misa es una catequesis. Además de la enseñanza evangélica, el padre Castañeda instruye a su feligresía en aspectos que van desde el comportamiento durante la Misa hasta el culto mariano.

“Nos ha enseñado mucho y de él he aprendido a dedicar aunque sean cinco minutos ante el Santísimo y rezar un misterio del rosario cada vez que salgo en el carro. El está para todos, su servicio es grandísimo”, expresa González, de Nicaragua.


Rosalía Heredia, Lolita León y Caridad Martínez prepararon el café para su familia parroquial.

Cuando llegó al Perpetuo Socorro en enero del 1995, el joven sacerdote cubano tuvo que asumir la responsabilidad  de guiar a una comunidad que recién se sacudía de un fuerte golpe financiero. Tras 40 años de servicio, los Padres Redentoristas —encargados del colegio y la parroquia— tuvieron que cerrar el colegio por necesidades económicas y se marcharon, devolviendo la administración de la parroquia a la Arquidiócesis de Miami.

“Había que trabajar por levantar la comunidad en los aspectos de vida espiritual y vida comunitaria”, recuerda el padre Castañeda.

Desde entonces —y prácticamente solo— ha dirigido la comunidad parroquial, con la asistencia de los sacerdotes residentes que estuvieron con él en calidad de temporeros. El pasado diciembre se asignó al padre Jorge Noda como vicario parroquial permanente.

Como parte de su apostolado hacia las personas afectadas por la adicción, el padre Castañeda ha establecido un programa de asistencia a través del cual dirigen a las personas a diferentes grupos de apoyo y recuperación.

“El Ministerio es ‘Nuevo Caminar’, es el camino a la vida”, explica. “Apoyamos a Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos y damos referidos a St. Luke Rehabilitation Center, el centro de recuperación clínica de la Arquidiócesis. Es un ministerio muy fuerte que tiene las puertas abiertas a todo el que llegue hasta aquí”.

Uno de los sueños del padre Castañeda ha sido el reabrir el colegio del Perpetuo Socorro, el cual fue una institución en la ciudad de Opa Locka por cuatro décadas. El sacerdote va viendo su sueño convertirse en realidad.

“Este año se abre el colegio para actividad colegial católica después de siete años. Es un experimento que estamos haciendo y realmente es un signo de esperanza el poder reabrir el colegio católico”, añade.

En coordinación con la parroquia vecina de Santa Mónica, los estudiantes de cuarto a sexto grado tomarán sus clases en el Perpetuo Socorro mientras que el sacerdote continuará creando conciencia entre las familias de su iglesia para que matriculen a sus hijos en el colegio de Sta. Mónica.


Jorge Santiago, encargado del pulguero de la parroquia, ayuda a Martina Ramos a escoger un abrigo.

“Tienen muchos estudiantes pero no tienen local y yo tengo local pero no estudiantes”, explica. “Sus estudiantes vienen acá, nosotros les brindamos el local del colegio y a la misma vez hay muchachos nuestros que se están matriculando allá. Si Dios quiere, eventualmente nosotros podremos caminar solos y abriremos lo que se cerró en el 1994”, expresa.

Para el padre Castañeda, la labor en la parroquia es incesante.

“Queremos ser fieles hasta el final a la obra de Cristo”, asegura, “y ser fieles a la misión que El nos ha encomendado”.

La parroquia del Perpetuo Socorro está localizada en el 13401 NW 28 Ave., en Opa Locka. Para más información sobre sus servicios puede llamar al (305)688-9663.

 Sirven a toda la comunidad

Tanto los feligreses como el personal de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro coinciden en que los pasados años han sido de efervescencia para su comunidad.

“Tenemos una catequesis general para niños de 4 a 5 años hasta los 14 ó 15 años en los cursos postcomunión y de confirmación”, informa la Hna. Mariana Mederos, quien pertenece al Instituto de Santa Mariana de Jesús, el cual se encarga del desarrollo de la catequesis y la pastoral en la parroquia.

“También se imparte la catequesis para adultos además del catecumenado o Rito de Iniciación Cristiana para Adultos”, añade la hermana Mederos. “Contamos con grupos de oración para niños y para adultos, la Legión de María y el Cenáculo Mariano según el Movimento Sacerdotal Mariano y los jóvenes tienen su grupo bilingüe”.

En la parroquia también se ha formado una cofradía para promover la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro “no sólo en la Arquidiócesis, sino en todas partes”, dice el párroco, Oscar Castañeda.

“Esta es una parroquia que ya comienza a vivir su fe en comunidad, que quiere poner en práctica el Evangelio, ser fieles a Dios y unirnos mucho a la Santísima Virgen, maestra y modelo de todas las virtudes, el camino más seguro para ir a su hijo Jesucristo”, expresa el padre Castañeda. “Es una forma de que las personas lleguen a Jesús: a través de María”.

La parroquia también ofrece servicios a la comunidad. A través de agencias cívicas y gubernamentales han establecido un centro de cuidado diurno para infantes de meses hasta 3 años y otro centro a través del programa Head Start para niños de 3 a 5 años de edad.