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El
reto de investigar con células éticas

Padre
Alfred Cioffi
Ana
Rodríguez-Soto
La Voz Católica
MIAMI
— El padre Alfred Cioffi es la mayor autoridad en la Arquidiócesis
de Miami en cuanto a bioética. Graduado en biología y con un
doctorado en teología moral,
se prepara para obtener un doctorado en genética en el
Centro Nacional Católico de Bioética, en Boston.
El
padre Cioffi habló con el Florida Catholic por teléfono y
compartió sus opiniones sobre la decisión del presidente
George Bush limitando
el uso de fondos federales para la investigación con colonias
de células embrionarias. A continuación una traducción de
esta entrevista:
Pregunta:
Primero que nada, ¿cómo reacciona usted ante lo que dijo el
presidente Bush?
Respuesta:
Lo resumiría en tres partes. Creo que hay cosas buenas y
cosas malas, y también hay un reto. Lo que encuentro muy, muy
bueno es que no permitirá que se provean subsidios para
destruir embriones humanos; ni los que están congelados ahora
en clínicas de fertilidad ni
los que que se obtendrán a través de abortos
directos, tampoco de los embriones que se creen con el único
propósito de la investigación.
En
cuanto a lo negativo es que ha aprobado fondos federales para
investigación de células embrionarias ya existentes. Hay 60
colonias de éstas. La mayoría, si no todas, se han obtenido
por medio del exterminio de embriones de seres humanos, lo
cual es moralmente inaceptable.
El
Presidente argumenta que ya esas muertes ocurrieron. Tenemos
los tejidos derivados de ellos, por lo que tenemos colonias de
células. Sin embargo, desde el punto de vista católico,
utilizar estas colonias de células sería cooperar, por lo
menos materialmente, con un acto destructivo.
P:
Algunos dicen que ya han sido exterminadas. ¿No tiene mejor
sentido sacar algún bien de ellas?
R:
Una comparación débil sería
la de comprar objetos robados. No he robado los objetos, pero
estoy comprándolos a sabiendas de que han sido robados. Es
una cooperación con la mala acción de robar que continúa la
cadena de alguna manera.
Estamos
hablando de cooperación material, que está muy ligado al
acto, lo que quiere decir que la mente del científico no está
implicada en el exterminio real. El o ella no participó de
ninguna manera en el procuramiento de esas células, en el
asesinato de embriones. Pero está comprando células que
fueron obtenidas inmoralmente por medio del grave acto de
matar a un ser humano inocente.
P:
Digamos que de estas colonias de células se desarrolla la
cura de Alzheimers. ¿Están los pacientes o los que están a
cargo de su cuidado, moralmente obligados a rechazar esa opción?
R:
No he tenido tiempo de ahondar en todas las ramificaciones de
este asunto y ver en qué punto cesa la cooperación material.
¿En qué momento se rompe la cadena? El paciente de
Alzheimers que recibe el tejido o la cura derivada de estas células
no tiene voluntad. Así que ciertamente no estaría
participando en la intención de matar embriones. No creo que
hay ni siquiera cooperación material, sencillamente porque la
persona no tiene capacidad de decir sí o no.
P:
¿Cómo se asemeja a la vacuna de la viruela, que se desarrolló
a partir de un tejido fetal abortado?
R:
En el Centro Nacional Católico de Bioética consideramos que
en el caso de las vacunas se ha roto la cadena de cooperación,
porque no son colonias de células, es la vacuna de las
colonias de células, por tanto es un derivado.
Dejamos
a la opción de cada paciente, en este caso los padres de los
niños o niñas a ser vacunados, que ellos decidan si quieren
hallar otra vacuna opcional que no ha sido derivada de fetos
abortados, sino de embriones de pollo o de otra fuente. Si no
hay otra alternativa a la vacuna que no sea la del tejido de
fetos abortados, y la vacuna es importante porque sin ella la salud o la vida del niño estaría en peligro,
entonces hay una gran obligación
moral de parte de los padres de usar esa vacuna.
Digo
que el tercer punto es el reto de proveer alternativas éticas,
colonias de células éticas.
Empezamos
con los hechos. Número uno, el Presidente no es católico.
Por tanto, ¿está obligado al análisis moral católico? El
tema de la cooperación, sea formal o material, pertenece a la
tradición católica. Pero sabemos que el Presidente
representa a una democracia donde lamentablemente el aborto ha
sido legal por más de 28 años.
Por
tanto, ¿cuál es el reto? El reto es proveer colonias de células
morales. Bush ha permitido fondos federales para la
investigación de colonias de células obtenidas de cordones
umbilicales, de la placenta y lo que Leon Kass (director de la
comisión que estudiará estos asuntos y creará la política
federal) llama células no embrionarias. En otras palabras, no
sólo de colonias de células de adultos, sino también, con
el consentimiento de los padres, de colonias de células de niños.
P:
¿Y esto no mataría al niño?
R:
Por supuesto que no mataría al niño, ni siquiera le haría
daño significativo. Un infante tiene millones de células,
ella podría contribuir con unas cuantas de esas células de
forma no dañina. Hay incluso un incentivo económico en esto.
Hay fondos federales que están disponibles para este tipo de
investigación. Si se otorgan con la intención específica de
reemplazar las colonias inmorales, entonces se podría ofrecer
a la comunidad científica a un precio reducido o aun gratis.
Y la comunidad científica lo va a aprobar, ¿por qué pagar
$1,000 o $10,000 por una célula si puedes conseguir una célula
similar por $100 o gratis?
P:
Parece que la mayoría de los científicos no están
interesados en esas colonias, que sólo están interesados en
las colonias de células embrionarias, porque a la larga
tienen el mayor potencial y las menores complicaciones.
R:
Es cierto. Pero es un asunto de muchas facetas. Los científicos
tienen que considerar lo que es mejor para su investigación.Y
si se da cuenta de que estas células inmorales le van a
causar muchos problemas, bien por la publicidad negativa, o
porque son muy caras o no están disponibles o la lista de
espera es muy larga. Aunque las otras células morales no sean
ideales porque provienen de una placenta y no de un embrión,
son colonias de células. Continúan reproduciéndose sin
morir. Tienen todas las otras características aparentes de
las colonias de células inmorales.
Creo
que el Presidente está diciendo claramente que no habrá
destrucción de embriones humanos con el dinero de los
contribuyentes. Partimos de ahí. Y tenemos que trabajar en
muchas áreas diferentes para tratar de convencer a los científicos
y los escépticos que critican esta postura, de que es una
buena política y una buena ciencia, también buena economía,
etc. Hay muchos hospitales católicos en este país y en el
mundo, y hay muchos científicos católicos. Esa comunidad católica
podría interesarse en este tipo de investigación. Todos los
científicos provida, todos los científicos y todas las
instituciones que se oponen a matar embriones humanos podrían
montarse en este tren. Esto podría abrir un campo
completamente nuevo de cooperación con muchas personas de
buena voluntad.
P:
Muchas personas han dicho que este asunto está dividiento al
movimiento pro-vida, porque algunos miembros no han tenido
problema con la decisión de Bush de usar colonias de células
de embriones que ya han sido exterminados.
R:
Nosotros no estamos deteniendo la investigación. A
los científicos debemos ofrecerles otra alternativa.
No necesariamente células
inmorales, las
que se derivan de abortos no provocados, las que provienen de
la placenta o del líquido amniótico. El embrión humano,
como todos los embriones, produce células todo el tiempo en
el vientre de la madre. Estas células embriónicas están
flotando. Se podrían iniciar las colonias de células
partiendo de ahí. No se asesina el embrión.
Por
tanto pienso que el reto está en la creatividad.
Personalmente, creo que es una inspiración del Espíritu
Santo adentrarnos en esto lo antes posible, profundamente,
sistemáticamente para proveerle las alternativas a los científicos.
Creo que puede lograrse. Es un tremendo reto.
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