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Dar a conocer a Jesús

Es el llamado del nuevo obispo de San Agustín


El arzobispo de Miami, Mons. John C. Favalora, entrega el báculo al obispo Galeaone durante la ceremonia de instalación. (Foto: Tom Tracy)

Tom Tracy
La Voz Católica

SAN AGUSTIN — Ante casi 1,000 representantes de la comunidad católica de la Florida y de otras personas presentes en una emotiva celebración, el arzobispo John C. Favalora presidió la ordenación e instalación de Víctor B. Galeone como noveno obispo de San Agustín.

La celebración, que tuvo lugar el 21 de agosto, apuntó a nuevos comienzos y nuevos términos: Un hijo de inmigrantes italianos que había pasado mucho tiempo como sacerdote de la Arquidiócesis de Baltimore y como misionero, ahora era enviado a servir como nuevo pastor de la Iglesia en el noreste de la Florida.

A la edad de 65 años, el obispo Galeone deja tras de sí a su familia y amigos en Maryland para darle una nueva visión a la diócesis más antigua de la Florida, fundada en 1870. El obispo Galeone sucede al obispo John J. Snyder, quien se retiró después de 28 años de obispo y 50 de sacerdote.

El evento tuvo lugar en la histórica catedral ubicada  cerca del fuerte español de   San Agustín. Fue aquí donde tuvo lugar el primer asentamiento europeo y donde se cree se celebró la primera Misa en Estados Unidos.

Un saludo especial del Papa Juan Pablo II para ambos obispos, Galeone y Snyder, fue leído por el arzobispo Gabriel Montalvo, nuncio apostólico de Estados Unidos.

En su homilía, el cardenal de Baltimore, William H. Keeler habló de las virtudes contenidas en el lema pastoral del obispo Galeone: "amor, gozo y paz", tomado de Gálatas 5,22.

"Estas virtudes, obtenidas por la gracia de Dios a través de continuos actos de bondad, le permiten al pastor espiritual dar razones para la esperanza a los miembros del rebaño", dijo el cardenal Keeler, quien puso como ejemplos el amor de Dios que se experimenta en la oración, el amor por los demás y el gozo de soportar las cruces de la vida diaria. "Es la compasión por los demás cuando cargan sus cruces y estar en paz duradera, lo que  el mundo no puede dar ni quitar".

El Cardenal  añadió que habiendo sido por muchos años pastor en Perú y en Baltimore, el entonces padre Galeone había aceptado el reto evangélico de abrirse a la guía del Espíritu Santo para su ministerio sacerdotal.

"Ahora, por medio de la imposición de manos de los sucesores de los apóstoles y la oración antigua de la ordenación que los obispos concelebrantes dicen juntos, Jesús envía de nuevo su Espíritu Santo, dándole poder y enviando a un nuevo sacerdote y pastor para que dirija la Diócesis de San Agustín".

El arzobispo Favalora, el obispo Snyder y el obispo auxiliar de Baltimore, W. Francis Malooly procedieron  a ordenar al obispo Galeone con el rito de la  tradición católica, sus imágenes y sus símbolos, que incluyen ungir la cabeza del obispo y entregarle su mitra y su báculo.

El obispo Galeone dio las gracias a una larga lista de personas y grupos que contribuyeron a su formación como sacerdote o a la instalación de la celebración.

Refiriéndose a su visión de la Diócesis de San Agustín, dijo que su meta era sencillamente "dar a conocer mejor a Jesús, hacer que lo amemos e imitemos más como el Señor de nuestras vidas".

Es la misma visión que fue proclamada por los apóstoles hace 2,000 años cuando se lanzaron a conquistar el mundo pagano para el Señor, dijo. "Y es la misma visión que debe ser proclamada hasta el fin de los tiempos, aun si el mundo durase otros 20,000 años".

El obispo Galeone, quien fue misionero en Perú por 12 años y habla bien el español, ofreció unas palabras para la comunidad hispana que culminó con una exhortación: "Viva Cristo Rey".

En el servicio de oración de la tarde el 20 de agosto, el obispo Snyder le dio la bienvenida al nuevo Obispo en la catedral, y el párroco Terrance Morgan, le entregó las llaves simbólicas de la Catedral.

Ante unos 1,000 laicos y religiosos que representaban a la Diócesis, el obispo Galeone habló acerca del lema "que por poco escoge".

Estaba indeciso entre dos posibilidades: el lema que en realidad había elegido, el de Gálatas y "Tu voluntad es mi deleite", del Salmo 119. "Aunque parecen estar en contradicción, están muy relacionados", explicó.

Si los cristianos quieren tener amor, gozo y paz en sus corazones, deben primero colmar la voluntad de Dios en sus vidas, dijo.

"¿Queremos tener el amor de Dios en nuestro corazón?", preguntó el nuevo Obispo. "¿Queremos que su gozo inunde nuestras almas? ¿Queremos que su paz permee nuestra vida? Entonces hagamos la voluntad de Dios", concluyó.