Secciones

Vaticano
Miami
Cuba
Mundo/Nación
Opiniones
Enlaces
Correo
Archivo
Portada

 

Mundo / Nación
 

Piden creatividad y ética

Reaccionan miembros de la Iglesia al discurso del Presidente sobre células embrionarias

Ana RodríguezSoto
La Voz Católica

MIAMI — Moralmente es inaceptable. Políticamente quizás es lo mejor que pueden esperar  quienes defienden la vida.

Ese es el consenso expresado por dos sacerdotes de la Arquidiócesis, una científica y la del  arzobispo John C. Favalora sobre la decisión del presidente Bush para limitar los fondos federales a las líneas existentes de células madres.

En un mensaje a la nación el pasado 10 de agosto, el Presidente anunció que su administración no financiaría futuras investigaciones que conlleven la destrucción de embriones humanos.

"Tuvo que haber decepcionado a muchas personas que estaban a favor de la investigación con células madres y querían que se designaran fondos públicos para lograrlo", dijo el Arzobispo en su programa radial.

"El Presidente habló de lo sagrada que es la vida", indicó Laura Mudd, profesora de biología de la Universidad de Barry, quien realiza investigación en células cerebrales de animales.

"Creo que dio al pueblo americano una lección muy clara sobre este asunto", expresó el padre Jordi Rivero, director de la Oficina Arquidiocesana del Respeto a la Vida. Tomando en cuenta la increíble presión por parte de los científicos y del Congreso, si hubiese ejercido mayor presión el Congreso podía vetarlo y esto hubiera sido peor". Aún así, la decisión de financiar la investigación en 60 líneas de células madres existentes apoyándose en que ya se han exterminado esos embriones , no es aceptable bajo la enseñanza moral católica.

"No se puede utilizar algo que ha sido inmoralmente adquirido para alcanzar un buen propósito", dijo el arzobispo Favalora. "Para complicar más el asunto, algunas de las personas que recibirán fondos federales son las mismas que destruyeron los embriones".

A la Iglesia Católica  le preocupa que incluso con la limitación de los fondos otros científicos se sientan motivados a realizar más investigaciones confiando en que se añadirán más fondos en el futuro.

"Hitler quería toda Europa, así que le dimos Polonia y pensamos que estaría satisfecho", comparó el padre Rivero. "No podemos comprometer la vida humana".

La decisión presidencial no la investigación es financiada por empresas privadas que puede continuar comprando células embriónicas a clínicas de fertilización ‘in vitro’ o a clínicas que específicamente crean embriones con propósitos investigativos. Dada esa realidad, la decisión del presidente Bush es la mejor a la que pudieron aspirar los católicos, dijo el padre Alfredo Cioffi, sacerdote arquidiocesano que tiene un grado en biología así como un doctorado en teología moral.

"Si el presidente no es católico, ¿hay que someterlo a un análisis moral católico?", se pregunta el padre Cioffi. "Tomando en consideración que también representa a una democracia en la que, desafortunadamente, el aborto ha sido legal por 28 años me parece que hemos ganado algo en este asunto".

En entrevista telefónica desde el Centro Nacional Católico de Bioética en Boston, donde realiza investigaciones  para un doctorado en genética, el padre Cioffi sugirió que tanto la Iglesia Católica como el movimiento provida deben aceptar el reto presentado por la decisión del presidente.

"El reto es proveer líneas de células morales", expuso el sacerdote. "Lo que necesitamos hacer es lograr que las alternativas inmorales sean muy difíciles de alcanzar con una innumerable cantidad de regulaciones, mientras que las alternativas morales sean fácilmente disponibles".

Por alternativas morales el padre Cioffi se refiere a las células madres obtenidas de cordones umbilicales, placentas y de adultos. El cultivo de estas células no hacen daño a sus donantes, por lo que son permisibles bajo la doctrina católica. Cuando las células madres se toman de embriones con sólo días de nacidos, el embrión muere.

El presidente Bush prometió "un agresivo financiamiento federal" —tanto como $250 millones— para la investigación que utilice fuentes alternativas de células madres.

"Existe hasta un incentivo económico aquí", dijo el padre Cioffi. "La comunidad científica aprovechará la oportunidad pues ¿por qué pagar $1,000 ó $10,000 por una célula cuando pueden obtener una similar por $100 ó gratis?".

Las células madres pueden reproducirse en cualquier tejido u órgano del cuerpo humano y pueden ayudar a las personas con enfermades como Alzheimer o Parkinson, o pueden regenerar las células cerebrales que se han afectado por esas enfermedades. De manera similar pueden ayudar a que los paraplégicos vuelvan a caminar al reparar las células dañadas en su espina dorsal.

Aunque las células madres se encuentran en cualquier etapa de la vida de los seres humanos, los científicos se han concentrado en las de los embriones porque es más fácil obtenerlas y hay menos posibilidades de que tengan defectos genéticos.

A pesar de que las células madres no embriónicas serían las ideales, indicó el padre Cioffi, los científicos las utilizarían "si están disponibles, son más económicas, no son controversiales y pueden obtener fondos federales para ellas".