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25 años en misión

Amor en Acción celebra 25 años el día 20 a la 1:30 PM en la catedral de Santa María, 7525 N.W. 2nd Ave


Desde la izquierda, Lourdes Rovira, Fefita Chirino, Olga Suárez, Ana Reza, Teresita González, Arturo Balandra y Miriam Mella. (Fotos: A. Cantero)

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI — Durante un cuarto de siglo han mantenido su amor en acción.  Lo han compartido, se ha multiplicado y está dando frutos en Miami, República Dominicana y Haití. Ahora, el grupo misionero Amor en Acción (AA) hace un alto en el camino para dar gracias y celebrar.

Tenemos mucho que agradecer" dice Alicia Marill, presidenta y fundadora el grupo.

"Son muchas las personas que a través de los años nos dieron el coraje parra seguir adelante".

Marill y sus colaboradores han convocado a los católicos de la Arquidiócesis de Miami para que acudan  a la Catedral de Santa María el sábado 20 de octubre a la 1:30 de la tarde. La Misa será presidida por el arzobispo. John Clement Favalora y varios obispos, también de República dominicana y Haití.

Con el tema 'Compromiso Misionero' será una celebración abierta al público, seguida de una recepción en la que habrá una muestra del trabajo misionero que realizan los colaboradores y amigos de AA de parroquias, colegios y grupos de la Arquidiócesis.


Arriba Alicia Marill, derecha y Teresita Hernández frente a una réplica de un pueblito dominicano.

" Hemos recibido mucho apoyo de la comunidad hispana y haitiana de Miami. Queremos acercar  el puente entre ambas comunidades" explica Teresita González, directora general de AA.

Como todos los jóvenes que 'misionan' con AA, González  atribuye su compromiso a la primera experiencia misionera hace 12 años.

" Me sentí impactada y cambiada", dice. Y ahora este trabajo "es la batería que me sigue enfocando, dando energía y perspectiva a mi vida. No me imagino vivir de otra forma", explica.

Desde una pequeña oficina en el Centro Pastoral de la Arquidiócesis, González coordina los esfuerzos misioneros del grupo, formado por voluntarios jóvenes en edad o en espíritu. En 1999 los líderes de AA le presentaron al Arz. Favalora su visión misionera y dos años después, en su Carta Pastoral  de enero del 2001, el Arzobispo anunció las iniciativas misioneras para la Arquidiócesis y el papel que en ello había de jugar AA y la oficina de misiones que dirige el padre Jean Pierre.

Por eso, más que trabajar desde un escritorio, González trabaja en la calle, visitando parroquias y colegios, dando charlas motivando a la gente. No lo hace sola. Siempre cuenta con el apoyo de algún misionero. Y sobre todo cuenta con el apoyo y la visión de Marill y el equipo propulsor de AA formado por los más veteranos que hacen decisiones en comunidad y distribuyen las tareas en equipos de trabajo.

Junto a los fundadores: Marill y Adriano García están en este grupo: Carlos Cueto, Josefina Chirino, Lourdes Rovira y González .

Varias personas se ocupan de los proyectos con Haití, en la diócesis hermana de Port dePaix. Son proyectos que comprenden: escuelas hermanas y nutrición que beneficia a 28 escuelas, paga el salario de 57 maestros y da nutrición a más de 3000 niños. También  reconstrucción de escuelas y viviendas, cuidado de ancianos, asistencia médica, una clínica móvil con donativos de las Parroquias de San Patricio y San Luis en Miami; ayuda de emergencia, proyectos de agricultura y de evangelización .

En República Dominicana  fue en donde surgió la semilla de AA hoy convertida en árbol.

"Además de proveer educación y comida a cientos de niños hemos logrado unir, en proyectos comunes, a quienes tienen medios económicos con la clase pobre", dice Lourdes Rovira, tesorera de AA  desde los comienzos.


Jacquie Seoanes en misión con niños de República Dominicana. (Foto cortesía de Amor en Acción)

El primer cheque de $76.00 fruto de una venta de 'donuts' en la parroquia de San Miguel, en , en 1976, se ha convertido en 25 años en más de $150,000 en proyectos, sin contar los de construcción.

Rovira reconoce que a pesar " de haber dado suficientes tropezones como para que AA se hubiera acabado, Dios quiere que esto siga y nos ayuda a conseguir fondos cada año."

En la actualidad los proyectos son en La Vega, Cutupú, Santiago, San Pedro de Macorís y la capital. Implican programas de nutrición, agua, salud y educación.

"Cuando ves y oyes, cuando abrazas a la gente sencilla con nombre y apellido, el deseo de caminar con ellos te lanza a hablar apasionadamente. Esa pasión es contagiosa", dice.

Por eso, desde 1979, se suceden los viajes misioneros: Unos 200 viajes a Haití con 28 grupos misioneros y unos 350 a República Dominicana con 48 grupos.

Algo que hay que coordinar y que exige preparación y formación para quienes participan "y más importante, formación continuada de quienes, al regresar, necesitan seguir descubriendo su vocación misionera", explica Fefita Chirino .

Ella ha comprobado que con los años las personas y el grupo va madurando. "Sentimos profundamente unos lazos de amistad y cariño que no se van a disolver. Nos une un amor desorbitado por el pobre".

Así lo vive Arturo Balandras antiguo alumno de Chirino en el Colegio de Belén que ha participado en varios viajes misioneros. Dice que sigue uniéndose para mantener sus prioridades: "suscribirme a la acción continua por los pobres y por la justicia y vivir no en lo material sino en lo espiritual y en lo humano".

 Anna Figueroa señala que "hacer un viaje misionero es encontrar a Cristo de manera tangible". Ella reconoce  que a través de la gente en el barrio de San Martín de Porres y en la capillita de La Vega, "he mirado a Jesús a los ojos y me he sentido acariciada por su mirada". Dice que la experiencia con la gente y su realidad "elimina toda pretensión y distracción. La vida se simplifica".

Es lo que en Amor en Acción llaman  "misión en reverso". Porque no es ir de misión para transformar a otros sino "que la misión nos transforma a nosotros y empezamos a vivir de otra manera", explica Marill.

Y es un modo de vivir que se contagia a la familia y cuenta ya con dos generaciones. Es la experiencia de Olga Suárez que conoció AA cuando era muy chiquita. Su madre recaudaba dinero para el Centro Educativo del Carmen y su padre ayudó en los aspectos legales de AA. Al cumplir 15 años Suárez hizo un viaje misionero. Para ella lo más difícil de Amor en Acción es que estos viajes terminan.
"Cada vez que voy me quiero quedar más tiempo "dice. Recuerda la experiencia como un retiro que no es un escape sino "que me adentra  en la realidad que vive mucha gente en el mundo".

Cueto se unió al grupo en 1977 cuando buscaba comprometerse más en la Iglesia. Hoy es padre de cuatro hijos que también viven el llamado misionero.

Recuerda los comienzos y dice que "no sabíamos en qué barca Dios nos estaba montando ni adonde nos llevaba". Y aunque sabe que "los planes de Dios nunca se conocen…  dice convencido que "El sólo nos pide que demos un sí".