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La violencia religiosa es una blasfemia

El obispo Wenski se dirige a los católicos en el Día Nacional de Oración


Una copia del Corán es sostenida frenta una imagen de Osama bin Laden durante una manifestación contra los Estados Unidos en Jakarta, Indonesia. (Foto Reuters)

Robert O’Steen
La Voz Católica

FORT LAUDERDALE — "Quien intente utilizar la religión para justificar la violencia contra cualquier ser humano comete blasfemia contra Dios y su Santo Nombre", dijo el obispo auxiliar Mons. Thomas Wenski el el 14 de septiembre, Día Nacional de Oración y Recordación.

Hablando en la iglesia St. Jerome primero y posteriormente en la Antorcha de la Libertad en el centro de Miami, el obispo Wenski añadió que "nadie que muestre odio puede entender a Dios, nadie que acepte la violencia puede aceptar a Dios".

El obispo Wenski citó el ejemplo de Caín y Abel del Antiguo Testamento, cuando Dios le dijo a Caín: "Escucha, la sangre de tu hermano clama hacia mí desde la tierra".

"Contemplamos este calvario del siglo 21, un nuevo Gólgota hecho de acero doblado y concreto pulverizado... nuestra fe en Dios nos permite afirmar que el mal y la muerte no tienen la última palabra en la historia de la humanidad", dijo Mons. Wenski.

Explicó que el poder del bien y del gran espíritu americano se evidenciaba aun en medio de las lágrimas y el dolor. Habló de la precaución que debemos tener al prepararnos para "lo que debe venir" como consecuencia de una declaración de guerra contra los terroristas y sus cómplices. "Debemos hacerlo de forma que no caigamos víctimas del odio que ha hecho posible semejante crimen".

El obispo Wenski citó parte de un mensaje que el Papa Juan Pablo II envió el 12 de septiembre.

"El corazón humano tiene profundidades de donde a veces brota una ferocidad insospechada, capaz de destruir en un momento la vida normal diaria de las personas. La cruz, que se ha convertido para nosotros, hombres y mujeres de fe, en un signo de esperanza, nos recuerda la solidaridad de Jesús con nosotros".

Porque tanto amó Dios al mundo "que no lo abandonó a las fuerzas del pecado y la muerte, sino que nos dio su único Hijo para redimirnos, para que venzamos el mal con el bien".

El obispo Wenski dijo: "No nos permitiremos ser abrumados por el dolor, la desesperación y la venganza, continuaremos teniendo fe en la victoria del bien sobre el mal, en la vida sobre la muerte y reanudamos nuestro compromiso con la construcción de un mundo mejor".