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Miami
 

Catequesis en tiempos de crisis

‘Presentar bien las consecuencias del pecado’ pidió el Arzobispo a cientos de  catequistas


Las catequistas Mossi Servali, izquierda, conversa con Susana Servali y María Teresa del Valle en la sala de exposiciones del congreso.  (Foto: D. Amador Morales)

Dora Amador Morales
La Voz Católica

MIAMI BEACH — El Congreso de Educación Religiosa 2001 se celebró al cuarto día del devastador ataque terrorista. Su tema: Dios entre nosotros. Misterio y vida.

"¿Cómo podemos encontrar la bondad de Dios en medio de esta maldad tan horrenda?", preguntó el arzobispo Juan Clemente Favalora ante unos 1,700 catequistas. "¿Cuál es la diferencia  entre nuestro pecado personal y el pecado social que condujo a un acto de esta naturaleza? La fe de la gente ha quedado sacudida. Los acontecimientos trágicos de estos días subrayan la importancia de la labor de ustedes, los catequistas".

El Arzobispo de Miami, por primera vez el principal orador del congreso, enfatizó la importancia del momento, que llamó "de gracia, porque cuando estamos conscientes de nuestra vulnerabilidad, Dios nos invita a una conversión de corazón". Pero para que haya esa conversión, dijo, es imprescindible que los educadores les enseñen a los jóvenes, inmersos en el materialismo y el consumismo rampantes, los valores que vienen de Dios. Todas las otras cosas en las que han puesto sus valores, apuntó, han quedado sacudidos hasta la raíz. Hizo hincapié en la necesidad de sacar a los jóvenes de la superficialidad en que viven y centrarlos en las cosas importantes de la vida. "Es imperativo que ustedes les den respuestas firmes, correctas en estos momentos. Este es el momento en el que mejor se les puede enseñar. Y ustedes son los maestros".

  El Arzobispo vinculó estrechamente el tema de este año —la presencia de Dios en la liturgia y los sacramentos— con la tragedia que vive el pueblo norteamericano. Y procedió entonces a mencionar las veces que en la Eucaristía se hace referencia al pecado, a la necesidad del perdón de Dios, de su misericordia y su redención.

Explicó que la liturgia celebra la presencia redentora de Dios, pero que para entender lo que es esa redención hay que entender lo que es el pecado. La liturgia no se trata, dijo, de preparar una música bonita o un buen arreglo floral para la Misa, que son sus aspectos superficiales. La teología que deben enseñar, dijo, no se hace entresacando  lo que gusta de la catequesis y dejar a un lado lo que no es popular o resulta desagradable para el catequista. Se trata de enseñar una "teología integrada". Y parte esencial de esa teología es la conciencia del pecado que todos deben tener desde la infancia. "Deben enseñarlo todo bien, si no no están haciendo un servicio a la Iglesia. Si quieren darle una respuesta a los niños y a los adolescentes de por qué este tremendo acto de maldad fue perpetrado contra nuestro país, ellos tienen que entender qué es el pecado", dijo el arzobispo Favalora.

En el congreso celebrado en el Centro de Convenciones de Miami Beach el 15 de septiembre, se presentaron más de 15 talleres y conferencias que iban desde el manejo de las relaciones familiares, creatividad, multiculturalismo, ecología y educación religiosa, etc.

  "La mejor forma de cumplir la misión es estar convencido de lo que se enseña, porque se vive", dijo el padre José Luis Hernando, presidente de Pax Net en su charla sobre El catequista: su ministerio y espiritualidad. La catequesis, explicó, es esencialmente transmitir, compartir la historia de Dios, que se revela en cada uno de nosotros.

"En estos momentos de crisis vemos cómo las iglesias se han repletado de gente que busca serenidad, paz, una respuesta de esperanza y seguridad en medio de tanto miedo e inseguridad", comentó el párroco de St. Agnes, en Key Biscayne. "Los niños han empezado a preguntar cuándo empieza el bombardeo. Que el niño acuda a la catequesis, que el adulto busque más una educación de su fe, porque es ahí donde único se halla la seguridad que nadie nos puede quitar".

Por eso la hermana Rose Monique Peña piensa que "los catequistas suplen una necesidad inmensa". La hermana Peña, directora del Departamento de Educación Religiosa de la Arquidiócesis, añadió que "sobre ellos recae la sanación espiritual, la reeducación de los criterios que están en contradicción con el Evangelio".

Esa necesidad de educar en la religión católica es la que Mossi Servali, una joven peruana que llegó a Estados Unidos en febrero, quiere realizar. Servali se prepara para ser catequista en la parroquia San Agnes y dijo sentirse conmovida ante los acontecimientos nacionales y valorar enormememente la misión del catequista.

"Los niños son tan susceptibles. Tenemos que reflexionar sobre la información que les damos, sobre lo que estamos viviendo", dijo Servali. "Es el momento de hacerles ver la realidad del bien y del mal, la realidad del pecado; todos estos talleres nos ayudan mucho como evangelizadores".

Julio Barrios, un joven catequista de la parroquia San Benito, comentó estar impresionado por lo que escuchaba en los talleres y conferencias.  "Todas estas clases nos ayudan tanto a ver cosas que ni uno mismo se imagina", dijo. "La formación es muy importante, en algo tan simple como la música se puede estar instando a la violencia".

En la Arquidiócesis de Miami hay unos 9,000 catequistas y auxiliares. Hay parroquias que tienen más de 1,000 niños inscritos en las clases de catecismo.