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Notas al margen

¡Una imagen vale más que mil palabras!

Es algo que en mi profesión de periodista  he escuchado muchas veces.

Ahora muchos lo hemos comprobado.

En un  momento, aquella imagen que vimos hace más de un mes, de unas  torres desplomándose en  el corazón de Nueva York, ha sido para mí  y para la población norteamericana una sacudida interior que nos ha lanzado a las iglesias, a reconectarnos con Dios y a valorar el don de la vida.

 El mismo presidente George Bush lo recordó al conversar con los periodistas. El reconoció que, después del 11 de septiembre “mucha gente esta evaluando lo que es más importante en la vida. Los padres y madres no sólo están replan-teándose la importancia de su matrimonio,  sino también la necesidad de querer a sus hijos más que nunca”.

Por eso, al celebrar el mes de respeto a la vida, los ojos y el corazón  se vuelven a las imágenes que he vivido el mes pasado y cuyas consecuencias están tan presentes entre nosotros. 

Para mí, y quizás para otros, en este mes de octubre, salta a la vista  y al corazón la contradicción de la sociedad actual que sabe llorar y reaccionar ante la brutal pérdida de vida humana consecuencia de un ataque terrorista, pero al mismo tiempo  puede cerrar los ojos y los oídos ante la realidad silenciosa de miles de seres humanos que no acaban de nacer, por no tener aún voz para defenderse y por no tener, quizás, una imagen impactante, capaz de lograr en las sociedad una reacción en su favor.


Directora de La Voz Católica