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Sínodo de Obispos en discusión amplia

Se discute la metodología a seguir, la Curia Romana y el papel del obispo en la Iglesia


Obispos de todo el mundo reunidos en la primera sesión del Sínodo en el Vaticano. (Foto CP)

VATICANO (ZENIT y CNS) — A los miembros del Sínodo de Obispos que se está celebrando en Roma del 30 de septiembre al 27 de octubre se les pidió que discutieran formas concretas de promover la comunión a todos los niveles de la Iglesia. Pero se les advirtió que la reunión de todo un mes probablemente no era el lugar para tratar las reformas de la metodología de los sínodos.

"Una discusión profunda sobre este tema parece exceder los límites específicos de este sínodo", dijo el cardenal Jorge María Bergoglio, de Buenos Aires.

Al finalizar la primera semana de la reunión mundial de obispos, el tema de compartir el gobierno eclesial emergió como el dominante, con casi dos docenas de obispos apoyando tener más poder de tomar decisiones a niveles locales.

Pero el aplauso más fuerte fue el que provocó el discurso del cardenal Joseph Ratzinger, director de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien dijo que hoy los católicos pasan demasiado tiempo hablando de la Iglesia y no suficiente de Jesús.

Otro tema que cobró forma durante los primeros días fue el papel del obispo y la necesidad de los líderes de la Iglesia de ser profetas de justicia social. Se esperaba también que se prestara  más atención a la santidad personal del obispo y su disponibilidad para con los fieles, la formación continua y asuntos más prácticos, como la edad del retiro.

Los participantes en el sínodo, incluyendo al Papa Juan Pablo II y cerca de 250 obispos de más de 110 países, ofrecieron sus ponencias antes de dividirse en 12 grupos de discusión.

Después de esuchar más de 200 exposiciones dadas durante las primeras dos semanas, los cardenales Bergoglio y Edward M. Egan, de Nueva York, resumieron los temas principales y le pidieron a los obispos que sugirieran 10 temas para discutir en 12 grupos diferentes.

La mayoría de las preguntas se centraron en cómo los obispos pueden realizar mejor su misión en las diócesis. Hacían referencia a una variedad de elementos, desde su estilo de vida y espiritualidad, hasta cómo lidiar con la sociedad multirreligiosa y multicultural actual.

El arzobispo Henry D’Souza, de Calcuta, pidió que la traducción litúrgica y los textos que sean "libres e idiomáticos" se acomoden mejor a las culturas.

"Las traducciones de lenguas muertas —latín— que pertenecen a una cultura extranjera —romana— aunque se ve como un vehículo de la ortodoxia, fracasó en responder satisfactoriamente al carácter y al estilo de los lenguajes indio y tribales", dijo.

El obispo Patrick J. Dunn, de Auckland, Nueva Zelandia, propuso que los dirigentes de las conferencias de obispos se reúnan "anualmente o cada dos años con los hermanos obispos de la Curia Romana" para discutir grandes retos pastorales, como la absolución general, admitir en la Eucaristía a católicos divorciados y vueltos a casar, y la validez de las órdenes anglicanas.

En numerosos discursos se mencionaron los ataques terroristas y los padres del sínodo pidieron oraciones especiales para Mons. Egan, el secretario general del sínodo. El patriarca del rito latino de Jerusalén, Michel Sabbah, dijo que era el deber de todo obispo "ayudar a identificar las raíces del mal: conocer la injusticia política, como por ejemplo el destino del pueblo palestino, el embargo a Iraq, que hace la vida inhumana a millones de personas y todo tipo de injusticia social que divide al mundo entre países ricos y pobres".

El cardenal Paul Poupard, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, haciendo un balance de las sesiones ha explicado ante los micrófonos de Radio Vaticano que  "desde hace 20 años, participo en todos los Sínodos, pero yo creo que este es totalmente extraordinario, después de ese día oscuro de la humanidad", como el Papa ha definido al pasado 11 de septiembre. "Hemos vivido juntos estos días de angustia —añade el cardenal francés—, analizando el tema central: El obispo, servidor del Evangelio de Cristo en la esperanza".

 "Se puede decir que en estos días hemos vivido realmente el lema de San Agustín que nos ha servido de leitmotiv: "para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano", expresó.

Hasta ahora, añade el prelado, el Sínodo ha representado al obispo con muchas imágenes: "pastor, pescador, padre, hermano, amigo, servidor, maestro, hombre de fe, de esperanza... Pero la palabra más repetida ha sido la de comunión".

Muchos obispos, aunque afirman que los sínodos han beneficiado a la Iglesia, pidieron reformas para aumentar su eficiencia, solucionar problemas específicos y hacerlo un cuerpo que no sólo plantee preocupaciones y consejos al Papa, sino sugerencias específicas para la acción de la Iglesia.

El desequilibrio en el poder dentro de la Iglesia Católica impide su misión y daña su imagen, dijo el líder de la Conferencia de Obispos canadiense. "La comunión implica reconocimiento mutuo, respeto, confianza, apertura y comunicación recíproca", dijo el arzobispo V. James Weisgerber, de Winnipeg, Manitoba.

El informe preparado a mitad del sínodo y leído por el cardenal Bergoglio, dice que "las sugerencias hechas por algunos oradores acerca de la necesidad de una revisión de la metodología del sínodo probablemente no podría considerarse en el actual sínodo".