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Miami
 

Aumenta la solicitud de asistencia

Más personas acuden a la Iglesia buscando ayuda después de ataques terroristas

Richard Turcotte, director ejecutivo de Caridades Católicas, y Elvira González, directora del Ministerio de Servicios Sociales Parroquiales. (Fotos: D. Amador)

Ana Rodríguez-Soto
La Voz Católica

MIAMI SHORES — Entre la Cruz Roja Americana y el Fondo del 11 de septiembre de United Way se ha recaudado más de $100 mil millones para asistir a las víctimas de los ataques terroristas. Pero las consecuencias de los ataques han llegado al sur de la Florida y las agencias caritativas luchan por salir adelante.

“Habrá menos dinero para ayudar a la gente y habrá más gente solicitando ayuda”, dijo el obispo auxiliar Thomas Wenski, director arquidiocesano de Caridades Católicas. “Ese es el círculo vicioso en el que nos encontramos”.

Por ejemplo, el dinero para ayudar a los desamparados proviene de los impuestos a los hoteles y restaurantes. A medida que se perjudican los negocios, se perjudican los fondos.

La preocupación por buscar soluciones motivó dos reuniones cumbres de los servicios de emergencia, una realizada el 23 de octubre en el condado Broward y la otra el 30 de octubre en MiamiDade.

En ambas coincidieron por primera vez representantes de Caridades Católicas,  parroquias y ministerios arquidiocesanos, al igual que agencias estatales y grupos voluntarios, como la Sociedad de San Vicente de Paúl. La meta era hacer un inventario de los recursos disponibles e identificar las brechas en fondos o servicios.

A pesar de que el dinero es limitado, los servicios que se proveen son innumerables: ayuda para el pago del alquiler y electricidad, asistencia legal para inmigrantes, consejería sicológica, ayuda para conseguir empleo, grupos de apoyo para los ancianos y sesiones en las parroquias para que la gente puede desahogarse.

“No sabía que existiera tanta ayuda”, expresó el padre Raúl Angulo, párroco de la iglesia Madre de Cristo, en Miami. Añadió que su parroquia ha sentido el golpe de la recesión económica combinada con cesanteos a consecuencia de los ataques terroristas. Muchas veces los problemas se manifiestan no sólo en términos económicos sino en problemas sicológicos.

“Ahora mismo hay mucha violencia en los hogares”, aseguró.

Los servicios a los ancianos son especialmente vulnerables, dijo Miranda Sgouros, directora de los Servicios para Ancianos de Caridades Católicas. Su departamento supervisa el cuidado diurno, la nutrición y los programas sociales de varias residencias subsidiadas por el gobierno y administradas por la Arquidiócesis.

“Ellos piensan que son más vulnerables a los ataques terroristas que el resto de la población aquí en Miami” porque residen en viviendas del gobierno y no podrían curarse del ántrax o de otras amenazas biológicas, dijo Sgouros.

Elvira González, directora del Ministerio de Servicios Sociales Parroquiales de Caridades Católicas, dijo que los inmigrantes e indocumentados también sienten la presión debido a que muchos de ellos trabajan en restaurantes y hoteles.

“Es una cadena”, expresó. “El turismo se afecta, los ayudantes de camareros se afectan”.

Vince Murphy, presidente del Concilio Arquidiocesano de Miami de la Sociedad San Vicente de Paúl, dijo que en este año su entidad ha distribuido $62,000 en vales de alimentos para las conferencias de la Sociedad en las parroquias. El dinero les ha llegado a través de donativos individuales y esperan más.

Pero varios participantes aclararon que el contar con los recursos es sólo parte de la solución.

“En toda  la nación tenemos alimentos, ropa y otras cosas. Pero necesitamos coordinación”, indicó Andre Bony, presidente de la Conferencia Haitiana de la Sociedad San Vicente de Paúl.

“Yo necesito saber que si los envío a algún lugar, recibirán una respuesta”, dijo el padre James Fetscher, párroco de la iglesia St. Louis, en Pinecrest.

Richard Turcotte, director ejecutivo de Caridades Católicas enfatizó que la agencia no puede trabajar sola. “Siempre habrá más necesidad que recursos disponibles”, expresó. “Todos debemos trabajar unidos”.

Como resultado de la reunión en Broward se crearon dos grupos: uno para encontrar más fondos para las necesidades de emergencia creadas tras los acontecimientos del 11 de septiembre y otro para desarrollar mejores métodos para la distribuición de alimentos entre los necesitados.

   Muriel Kroll, directora del Ministerio de Servicios Sociales Parroquiales de Caridades Católicas en Broward, dijo que las reuniones cumbres eran un paso en la dirección correcta.

“Hay que mantener bien informada a la gente en las parroquias”, indicó, “porque es la primera en ver las necesidades”.