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Es muy difícil llevarles ayuda

El Talibán impuso demasiadas restricciones a las agencias caritativas, informa obispo de Estados Unidos


Residentes de Kabul escoltan a soldados de la Alianza del Norte hacia la capital de Afganistán el 13 de noviembre, cuando las fuerzas anti-Talibán tomaron Kabul. (Foto: Reuters).

WASHINGTON (CNS) — Para Catholic Relief Services (CRS), la agencia de ayuda de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, uno de los mayores obstáculos en su intento por ayudar a Afganistán es la falta de instituciones eclesiales tras años bajo el régimen del Talibán, informó el obispo John H. Ricard, director de su Junta Directiva.

Durante la reunión general de la Conferencia de Obispos de EU realizada el pasado 13 de noviembre, el obispo de PensacolaTallahassee indicó que, contrario a otras operaciones de asistencia de emergencia, "la ayuda a Afganistán está llena de una enorme complejidad, inmensas restricciones operacionales y falta de seguridad".

Solicitó la ayuda de los obispos para recaudar más de $50 millones que CRS necesitará en los próximos 12 a 18 meses para alimentar y albergar a los refugiados afganos durante el invierno y ayudar a la recuperación del país dentro de las extraordinariamente difíciles circunstancias.

El problema principal es que no existe una comunidad católica sustancial en Afganistán "y no hay parroquias administradas por el clero o por laicos ni instituciones de servicios sociales en ese país", informó el Obispo.

En la mayoría de los lugares donde opera la agencia existe al menos algún tipo de estructura eclesial a través de la cual CRS puede llevar asistencia a las poblaciones locales. La situación podría cambiar tras la retirada del Talibán ante la entrada de las tropas de la Alianza del Norte, la cual se facilitó tras los intensos bombardeos en ciudades claves por fuerzas de EU.

Sin embargo, hay escepticismo ante la posibilidad de cambio. Para la mayoría los líderes de las fuerzas rebeldes sólo buscan el poder y, una vez lo tengan, se olvidarán de las necesidades del pueblo, expresaron fuentes informativas.

El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, había indicado que la Alianza del Norte no debía entrar a Kabul antes de que se formara un gobierno representativo de todos los sectores que componen el pueblo afgano. Pero el 13 de noviembre tropas de la Alianza tomaron la ciudad sin encontrar gran resistencia por parte de las fuerzas del Talibán y han continuado su avance y el control de las ciudades claves del país.

Tras las restricciones impuestas por el Talibán, CRS se vio obligada a sacar de Afganistán a su equipo de trabajo internacional en 1999, dijo Mons. Ricard.

"Continuamos la asistencia de una manera más limitada a través de una organización administrada por nuestro equipo afgano nacional", añadió.

Explicó que el sentimiento antiamericano y anticristiano que ha resurgido tanto en Afganistán como en Paquistán también representa problemas.

"Motivados por un aparato muy efectivo de relaciones públicas y un fervor religioso extremista, hombres y mujeres de ambos países han sido expuestos a una constante andanada de retórica que presenta la intervención americana como un ataque al Islam y al pueblo afgano", explicó el Obispo.

Hasta una agencia como CRS, con cuatro décadas de experiencia en Paquistán, debe actuar con precaución para no convertirse en blanco de reacciones locales, dijo Mons. Ricard.

El pasado 15 de noviembre ocho personas fueron liberadas tras pasar más de tres meses en prisiones afganas bajo cargos de predicar el cristianismo.

El Obispo añadió que a pesar de que el arzobispo de Lahore, Mons. Lawrence Saldanha, presidente de la Comisión de Justicia y Paz de los obispos de Paquistán, solicitó al presidente paquistaní Pervez Mushrraf que preste atención especial a los cristianos, en las últimas semanas se ha visto un aumento en la violencia anticristiana en el país.

El 28 de octubre hombres armados atacaron una iglesia católica en Bahawalpur, Paquistán y asesinaron a 15 miembros protestantes de la Iglesia de Paquistán y a un policía musulmán.