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Hispana nombrada vicecanciller

El Arzobispo de Miami designó a María E. Galindo asistente de Mons. Tomás Marín


María E. Galindo

Dora Amador Morales
La Voz Católica

MIAMI — Por primera vez en la Arquidiócesis de Miami una mujer ocupará el puesto de Vicecanciller. El arzobispo John C. Favalora anunció el nombramiento de María Eugenia Galindo el 8 de noviembre.

"Me siento muy honrada", dijo Galindo. "Este nuevo servicio a la Iglesia al que he sido llamada significa ponerme a la entera disposición del canciller, Mons. Tomás M. Marín, para lo que él necesite y yo pueda realizar".

Mons. Marín fue el primer sacerdote hispano nombrado canciller en 1993 para la Arquidióceis de Miami.

 Galindo nació en La Habana y se educó con las religiosas Ursulinas en Merici Academy. Cursó estudios de filosofía y letras en la Universidad de Villanueva y de idiomas en la Universidad de La Habana. Posteriormente tomó cursos de teología y eclesiología en el Instituto María Reina.

A la llegada del gobierno revolucionario y la intervención de colegios y universidades dejó de dar clases en Merici Academy y fue a trabajar en la Embajada de Canadá, donde estuvo hasta que salió del país en 1981.

A su llegada a Estados Unidos, trabajó en Caridades Católicas en Dallas, Texas. Posteriormente se desempeñó como profesora de español y latín en el Colegio de las Ursulinas de esa ciudad.

En 1985 Galindo se mudó a Miami y trabajó en el Cementerio Católico Our Lady of Mercy desde donde la llamaron para  formar parte de la oficina diocesana encargada de la organización de la visita del Papa Juan Pablo II a Miami. Al cierre de ésta pasó a trabajar en la Oficina del Canciller de la Arquidiócesis.

El año pasado Galindo recibió la medalla papal Pro Ecclesia et Pontifice,  condecoración que otorga la Iglesia a un laico que se ha distinguido por su servicio.  Anteriormente, en 1998 recibió el premio Primum Regnum Dei de la Arquidiócesis de Miami.

"Me he sentido siempre Iglesia y doy gracias a Dios porque El es el que me mantiene, es mi roca y mi fundamento", afirma Galindo. "He visto la mano amorosa de Dios en todo. En Cuba durante tiempos muy difíciles, sobre todo cuando intervinieron el colegio y se cerraron todas aquellas cosas afectivas en las cuales uno estaba anclado, pero la fe me mantuvo".