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El
obispo moderno será evangelizador y mucho más
John
Thavis
Catholic News Service
VATICANO
— En una lista de propuestas finales, el Sínodo de Obispos
celebrado en Roma en octubre presentó el perfil del obispo
moderno ideal como un evangelizador, un unificador, un maestro
conocedor de la prensa, alguien que escucha bien, un promotor
de vocaciones, un ecumenista, un Buen Samaritano, un
constructor de paz, un liturgista modelo, un activista
provida, un guardián legislativo y un pastor para todos.
"¿No
se corre el riesgo de pedirle a los obispos demasiadas cosas
que no podrán lograr?", preguntó un sacerdote del
Vaticano.
Este
había acabado de escuchar la lectura de las 67 proposiciones,
que detallaban los deberes episcopales. Estos van desde
visitas parroquiales sistemáticas hasta citas con jueces para
tribunales eclesiásticos. Otras responsabilidades incluyen
desde la preparación de currículums catequéticos hasta la
administración de los fondos diocesanos.
A
los obispos además se les pidió que le prestaran atención
especial al desarrollo de programas para inmigrantes, mujeres,
personas indiferentes a la religión, enfermos y ancianos,
casados y comprometidos, no cristianos, jóvenes, sacerdotes
diocesanos, seminaristas, religiosos y religiosas y teólogos.
Mientras
que el obispo esté trabajando en esto, debe estar seguro de
que su vida es de pobreza, en solidaridad con los pobres, dijo
el sínodo.
La
lista le dio muy poco espacio al tema más controversial que
surgió durante los discursos y las discusiones del sínodo,
como fue la colegialidad y la descentralización de las tomas
de decisiones de la Iglesia.
El
asunto más sorpresivo de las proposiciones fue el enfoque que
se dio en las tareas múltiples y complejas que encara cada
obispo en su triple rol de santificador, maestro y gobernante.
Hay
suficiente en estas proposiciones para mantener a cada obispo
ocupado las 24 horas del día por el resto de su vida.
Quizá
reconociendo cuán intimidante puede parecer todo, la
proposición final recuerda al obispo que él no está sólo
en esto, porque tiene "la fuerza de Cristo y la gracia
del Espíritu Santo".
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