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Nicaragua: se fortalece la democracia

Los obispos nicaragüenses elogian el proceso electoral


El nuevo presidente electo de Nicaragua, Enrique Bolaños, saluda al cardenal Miguel Obando Bravo en la Universidad Católica de Managua. (Foto: Reuters)

MANAGUA (CNS) — Los obispos católicos de Nicaragua felicitaron a los políticos por realizar unas elecciones nacionales que “fortalecieron la democracia” en ese país centroamericano.

En un comunicado emitido el 6 de noviembre, la Conferencia de Obispos Nicaragüenses colocó el nuevo gobierno “en las manos de Dios y la Santísima Virgen” de manera que sirvan a todo el pueblo, “especialmente a los más necesitados”.

Enrique Bolaños, antiguo vicepresidente del gobernante Partido Liberal Constitucional, fue electo presidente, derrotando al ex presidente Daniel Ortega, del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Fue la tercera derrota consecutiva de Ortega después de ganar las elecciones en 1984. Los nicaragüenses también eligieron al vicepresidente, los miembros de la Asamblea Nacional y a representantes al Parlamento Centroamericano.

El comunicado de los obispos elogió “la madurez alcanzada por los partidos políticos, los cuales, al conocer los resultados, procedieron a reconocer rápidamente la victoria del partido opositor”.

“Esperamos que los miembros locales de los partidos políticos en competencia sigan el ejemplo cívico de sus líderes”, dijeron los obispos.

La campaña fue muy polarizada y hubo críticas de que algunos obispos tomaron bandos en la contienda presidencial. Cerca del 89 por ciento de los 4.8 millones de nicaragüenses son católicos.

Varios obispos, particularmente el cardenal Miguel Obando y Bravo, de Managua, recordaron los amargos conflictos entre Iglesia y Estado durante la década de 1980, cuando Ortega era presidente y su gobierno revolucionario se vio involucrado en una guerra con los rebeldes “contras”, apoyados por Estados Unidos.

El Cardenal fue un abierto crítico del gobierno sandinista. Ortega ordenó el cierre de una emisora radial católica, expulsó a un obispo del país y hostigó a varios líderes eclesiales que no apoyaban la revolución.

El cardenal Obando y Bravo, quien llamó “serpiente” a Ortega durante los días finales de la campaña electoral de 1996, permaneció firme en su oposición al líder sandinista durante estas elecciones. El Cardenal censuró fuertemente a la antigua guerrilla durante una Misa el 1ro. de noviembre. “Cuando votemos, debemos preguntarnos si el candidato apoya el matrimonio y a la familia basada en el matrimonio, en vez de la tendencia a igualar el verdadero matrimonio con otras formas de unión”, dijo el Cardenal.

Ortega había asistido a la Misa con Rosario Murillo, con quien ha vivido por más de 25 años a pesar de no estar legalmente casado. Bolaños, quien está legalmente casado, también se encontraba presente.

El presidente Arnoldo Alemán, quien apoyó a Bolaños, dijo a los reporteros que “sólo aquellos sin oídos podían dejar de escuchar con claridad lo que dijo Su Eminencia y por quién deben votar”.

El obispo de León, Mons. César Bosco Vivas Robelo, acompañó a Bolaños en el cierre de campaña en León. El sacerdote Armando Peña dijo a sus fieles en Managua que Ortega “destruirá el país” como presidente.

“Debemos escoger entre el bien y el mal, entre la democracia y la antidemocracia”, advirtió el padre Peña, quien dirigió a los seguidores de Bolaños en una oración durante la campaña final en Managua.

Ortega, en su derrota, tuvo cuidado al no quejarse de la oposición de los líderes eclesiásticos.

Miguel Vijil, un activista católico que fue Ministro de Vivienda durante el gobierno de Ortega en la década de 1980 pero luego abandonó los sandinistas, también criticó las expresiones de la Iglesia.

“Aquí hay muchas personas con una fe sencilla y que ven como guías a los líderes religiosos como el Cardenal”, expresó Vijil. “Desafortunadamente los obispos no están pensando en los pobres de hoy en Nicaragua pero continúan machacando sus dificultades con el Frente Sandinista en los ’80”.

El obispo Paul Schmitz, de la Vicaría Apostólica de Bluefields, dijo que las expresiones de los líderes religiosos “no tuvieron mucho que ver con los resultados de las elecciones”.

“La gente votó por su experiencia”, explicó, “y Daniel Ortega era una cara muy vieja para ellos”.