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Claves de la justicia social católica


Jane M. Deren habla en la Universidad Barry. 
(Foto: Rbert O'Steen)

Robert O’Steen
La Voz Católica

MIAMI — La Iglesia Católica  tiene "un producto magnífico", que la mayoría de los católicos desconoce, explicó Jane M. Deren, quien está a cargo de educación en el Center for Concern –Centro de Atención–, entidad que promueve la justicia social católica a nivel global.

El centro con sede en Washington fue fundado en 1971 por tres sacerdotes jesuitas a pedido de los obispos de Estados Unidos, interesados en la creación de un organismo que investigara y promoviera la justicia social en el país. A 30 años de fundado, el Center for Concern ya cuenta con em     pleados musulmanes, budistas y bautistas, pero "dedicados a promover asuntos de justicia social católica", afirma Deren.

La educadora presentó un taller sobre Justicia, Paz y las Enseñanzas Sociales Católicas a la luz del 11 de septiembre en la Universidad Barry el 15 de noviembre.

"Creo que es uno de los escándalos de las iglesias norteamericanas, que no enseñamos temas sociales en las parroquias", dijo. Cuando visitó Gran Bretaña recientemente,  cuenta que descubrió que los católicos "de verdad están muy al tanto de estos asuntos allá" y que en Irlanda uno de cada cuatro católicos firmó la solicitud que pedía la condonación de la deuda externa que circuló por el mundo en el año 2000. El documento seguía el  llamado que hizo el Papa Juan Pablo II en el Jubileo para que se les perdonara la deuda exterior a los países pobres.

Deren explicó que la página web del Vaticano tiene mucha información semanal acerca de las actividades de la Iglesia en cuanto a pastoral social, y está disponible a todo el que quiera hacer uso de ello. "Nuestro reto es ser creativo y hallar formas de hacer justicia", enfatizó e hizo referencia a la importancia de las redes de comunicación global.

 La vasta información que aparece en la página web del Centro  (www.coc.com) puede ser utilizada por escuelas, universidades y  grupos de estudios parroquiales, afirmó. Incluso aparecen distintos tipos de oraciones orientadas a llenar diferentes necesidades del lector. Parte de la información que provee, sugirió Deren, podría ponerse en los boletines parroquiales y así servir mejor a la comunidad.

"La enseñanza social de la Iglesia tiene hoy una relevancia que no podemos enfatizar lo suficiente", dijo y citó a continuación  un documento de los obispos católicos estadounidenses en el que dicen que:

"Como obispos nos comprometemos a dar a conocer mejor estas enseñanzas en nuestras iglesias locales. Creemos que es una vergüenza que el 80 por ciento de nuestro planeta sobreviva con sólo el 20 por ciento de sus recursos. Y que 1.2 mil millones de seres humanos vivan con menos de $1 al día.

"Cuando algunos males se ignoran por mucho tiempo  producen desesperación en una población entera. ¿Cómo mantenernos en silencio cuando se nos confronta con el drama constante del hambre y la extrema pobreza en una era en que la humanidad tiene como nunca antes la capacidad de compartir sus recursos?", apuntan los obispos.

En el documento  expresan su apoyo a los refugiados y los inmigrantes que huyen de la guerra y problemas económicos.

"La enseñanza social católica es una revelación permanente que se inició en 1891 con la primera encíclica social", explicó Deren, refiriéndose a Rerum Novarum, del Papa León XIII.

"Sabemos que vivimos en una comunidad global. No podemos ignorar el sufrimiento que hay fuera de nuestras fronteras. Por demasiado tiempo pensamos que podríamos vivir en nuestro pequeño mundo. Eso probó no ser cierto. Debemos prestar atención al sufrimiento del mundo, porque a no ser que encontremos la paz juntos no la encontraremos jamás".

 Explicó que la esencia de la enseñanza social católica se encuentra en esa encíclica del Papa. "Somos una familia humana, la frase ‘Amar al prójimo’ tiene dimensiones universales".

En el taller proyectó gráficas de citas bíblicas del Antiguo y el Nuevo Testamento que expresan el mandato de justicia social, como por ejemplo, Isaías.

En el Nuevo Testamento ese mandato se halla a través de todo el ministerio de Jesús, seguido por pronunciamientos del Vaticiano II y numerosos documentos papales.

El Papa Juan Pablo II, apuntó ella, habla de la justicia social como un asunto que concierne a la dignidad humana.

De acuerdo con la doctrina social de la Iglesia, el ser humano no debe ver el trabajo  sólo como instrumento para ganar dinero, sino para que "lleguemos a ser las personas que estamos destinadas a ser", explicó.

Otro elemento importante de la doctrina social de la Iglesia  es la práctica de la solidaridad. "La solidaridad es estar con la gente. En Getsemaní Jesús le pidió a sus apóstoles que estuvieran con El, no que hicieran algo; sólo que estuvieran con El en su dolor.

"Sólo cuando compartimos con alguien su dolor podemos responder, porque la enseñanza social no es sólo marchar en una manifestación o escribir cartas, está anclada en la solidaridad".

La educadora hizo referencia a varias personas que son ejemplares en ese campo, como Dorothy Day, ardua luchadora a favor de los marginados, que originalmente no tuvo en mente fundar  el periódico The Catholic Worker, explicó Deren, pero al visitar el bajo Manhattan y verse  confrontada por las necesidades de la gente: comida, vivienda, ropa... la pobreza le impactó y eso influyó poderosamente en ella.

"Recuerdo llegar a The Catholic Worker cuando era una estudiante universitaria. Era un caos, la gente por las calles, había desamparados por todas partes, enfermos mentales, sucios. Pero Dorothy Day se sentía bien allí. Y es que la caridad no se trata de orden y eficiencia. Es estar abierto a las personas, acogerlas y acompañarlas en su dolor".

Deren también mencionó a la Hna. Helen Prejean, autora de Dead Man Walking. Prejean se inició en su trayectoria de compromiso social "yendo a las cárceles y estando allí con los presos".

Otro ejemplo es Thomas Merton, quien buscó a Dios y lo halló en los seres humanos. "En su espiritualidad Merton se dio cuenta de que no puedes ir a la mesa del banquete solo. Cristo dejó la Eucaristía establecida para toda la comunidad, que es donde encontramos nuestra salvación y nuestro destino".

La doctrina social de la Iglesia enseña también que  "no puedes sólo deplorar la existencia de sistemas injustos, tienes que cambiarlos. No estaríamos sentados aquí,  en un grupo así de mixto, hace 30 ó 40 años", dijo. "La caridad no  es  la menos importante  enseñanza social de la Iglesia. Sólo cuando compartimos nos sentimos colmados".