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Un derroche de recuerdos

Para los puertorriqueños del sur de la Florida, la nostalgia llega con la Navidad


Los puertorriqueños de St. Boniface, al sur de Broward, organizaron las Misas de Aguinaldo. (Foto: B. Tirado Torres)

Brenda Tirado Torres
La Voz Católica

HOLLYWOOD — La emoción por el recuerdo de las celebraciones navideñas en la tierra amada es el denominador común entre los puertorriqueños que residen en los Estados Unidos. Y para muchos las celebraciones en tierra norteamericana —o la falta de ellas, comparadas con las costumbres borincanas— es el golpe que la realidad les asesta para hacerles ver que no están aquí “de paso”.

“Cuando llegó aquella primera Navidad lejos de Puerto Rico, pensé que sería parecida a la de nosotros”, compartió Félix Vega, de Pembroke Pines. “Pero el 1ro. de enero salí a la calle para ver a la gente celebrando el Año Nuevo y lo que terminé haciendo fue llorar y gritar dentro del carro porque extrañé a la gente, a la música, a mi todo”.

Vivir el contraste “entre la alegría de mi barrio y la falta de ambiente aquí” fue un duro golpe para Vega. Su esposa, Madelyn Lozada, hizo un esfuerzo por controlar los deseos de llorar porque “lo extraño todo: las costumbres, la música, la gente, las montañas, mi coquí… absolutamente todo”.

El matrimonio llegó a la Florida a mediados de 1997 y aquel primer diciembre fuera de la Isla recibió el golpe que les hizo caer en cuenta de que su vida, tal como la conocían hasta entonces, había cambiado por completo.

“Pasamos la Nochebuena y la despedida de año en Ft. Lauderdale con unos familiares de mi esposo, los únicos que teníamos aquí”, recordó. “Eramos aproximadamente 25 personas ‘atrincheradas’ en la sala de aquel apartamento, mirándonos las caras, sin música y en la despedida de año sólo tuvimos por entretenimiento el resumen de noticias del año en televisión”.

Para ellos “esa sí que fue una ‘Triste Navidad’”, dijo Lozada al recordar el título de un melancólico tema navideño de Rafael Hernández.

“Allá mi barrio es el más alegre, donde se celebra la Navidad más preciosa”, aseguró con orgullo. “Todo el mundo se conoce y la gente que nos visita dice que nunca había visto un barrio tan alegre en Navidad como el barrio Mariana de Humacao. De allí salen parrandas todas las noches, todos los días hay celebración”.

En las parrandas se cantan aguinaldos, los cuales tuvieron su origen en Andalucía como acompañamiento para los grupos que salían de casa en casa recordando la búsqueda de posada que realizaron la Virgen María y San José en el pueblo de Belén.

En Puerto Rico, esta costumbre se convirtió en “trulla”, en la que un grupo de personas llega a una casa con cantos e instrumentos. Los miembros de dicho hogar se les unen para visitar otra residencia, y así sucesivamente hasta formar un numeroso grupo para llevar un “asalto” a un hogar. Si los dueños de la casa fueron avisados con anticipación, les pueden esperar con un “asopao” —una sopa espesa— de arroz y pollo o camarones. Si el asalto llega durante las primeras horas de la mañana, los visitantes pueden disfrutar un desayuno.

Para Nanette Cruz, uno de los elementos navideños más añorados son las Misas de Aguinaldo, celebradas para la Novena de Navidad del 16 al 24 de diciembre.

“Extraño mucho levantarme tempranito para ir a la Misa a las 5:30 ó 6 de la mañana y cantar temas navideños y de Adviento”, dijo la joven madre al describir su primera Navidad lejos del terruño amado como “deprimente, sin el mismo sentimiento que se vive en Puerto Rico. Además la falta de la familia…”, añadió mientras las lágrimas se asomaban a sus ojos.

“Es que la Navidad en Puerto Rico es única”, aseguró Chela Figueroa, quien llegó a Nueva York “el 8 de septiembre de 1950” y llegó a la Florida en 1989.

A pesar del tiempo transcurrido, sus memorias permanecen frescas.

“¡Mi’ja, cómo se me va a olvidar!”, expresó con voz entrecortada. “Cuántos recuerdos, cuántas cosas lindas… Siempre vienen a mi mente tan pronto llega el día de Acción de Gracias. Esto de aquí es una imitación”, añadió.

“A las 5 de la mañana ya estábamos esperando a que abrieran la iglesia para la Misa de Aguinaldo y allí cantábamos villancicos, uno con guitarra, el otro con güiro, aquella con maracas y otro con palitos. Después, ¡todos al desayuno!”, recordó con alegría.

Figueroa añora la típica estampa puertorriqueña “del lechón a la varita y aquel olor tan rico del arroz con gandules, los pasteles, las morcillas y la gente tocando y cantando aguinaldos y celebrando que es Navidad… ¡que nos ha nacido el Redentor!”

Según los últimos datos del Censo realizado el año pasado, en la Florida residen 482,027 puertorriqueños incluyendo el total de 135,946 entre los condados MiamiDade, Broward y Monroe. Pero la mayoría se concentra en el condado Orange, en la zona central del estado, donde el número es de 86,583. En la Isla residen 3.9 millones y en Estados Unidos suman 3.4 millones siendo el segundo grupo hispano más numeroso precedido por los mexicanos, según datos de la Oficina de Referencia Poblacional.

En la Florida, Lozada y Vega han encontrado una familia en la parroquia St. Boniface en Pembroke Pines, donde están activos en uno de los ministerios musicales.

“Si en una escala del uno al diez, el diez significa que ya nos adaptamos a esto, te diría que estamos en el nueve porque nos sentimos mucho más contentos, más tranquilos y aquí en la parroquia hemos encontrado el camino, lo que nos ha ayudado mucho. Pero...”, añadió con picardía, “nos encanta nuestro Puerto Rico, nuestra gente… y vamos para allá el día de Navidad”.

Navidad con sabor a Puerto Rico

PEMBROKE PINES — Con el propósito de revivir las costumbres navideñas religiosas de la Isla del Encanto, un grupo de puertorriqueños de la parroquia St. Boniface, en esta ciudad, presentó escenas del Adviento, la Navidad y la Epifanía con música navideña de Puerto Rico y otros países.

“También celebramos tres Misas de Aguinaldo”, informó Miguel Cruz, director del ministerio musical La Gran Familia de Dios, de dicha parroquia. “Este fue el primer año y era pedirle mucho a la gente hacer la novena de Navidad completa, pues no está acostumbrada”.

Las Misas de Aguinaldo se celebraron los días 22, 23 y 24 de diciembre a las 6:00 AM y fueron oficiadas por el sacerdote puertorriqueño Jimmy Acevedo.

“Después de cada Misa tuvimos un desayuno ligero para los que nos acompañaron, como se hace en Puerto Rico”, dijo Cruz. “Dios mediante, el año que viene lo volveremos a repetir”.

B. TIRADO TORRES