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“Convertirse
en fermento profético en un mundo reconciliado por el amor”
VATICANO
(ACI) — Rodeado, como todos los años, de miles de niños y
niñas de Roma que vinieron a rezar la oración mariana del
Angelus, el Papa Juan Pablo II manifestó que en esta Navidad
la humanidad espera ante todo la paz.
“La
humanidad anhela hoy sobre todo la alegría de la paz. Nos
corresponde a los creyentes, con la elocuencia del amor hecho
obras, convertirnos cada día en fermento profético de un
mundo reconciliado por el amor y vivificado por la alegría
divina”, enfatizó el Pontífice. El Papa aseguró que el
mensaje de la Navidad va dirigido sobre todo a los pobres y a
quienes viven en la angustia.
En
esta línea, explicó que
“la alegría es el corazón del Evangelio de Navidad;
como Madre experta, la Iglesia conoce mejor que ninguna otra
institución las dificultades y sufrimientos propios de la
vida humana.
“Sabe
bien que en la vida de tantos pueblos y de tantas personas la
tristeza prevalece sobre la alegría, la angustia sobre la
esperanza. Pero precisamente a estos hombres y mujeres va
destinado de manera privilegiada el anuncio navideño, pues a
los pobres Cristo anunció el Evangelio de salvación, la
libertad a los prisioneros, a los afligidos la alegría”,
exhortó.
Por
lo tanto, continuó el Papa, “Cristo es el auténtico
liberador del hombre enviado por Dios a rescatarle del poder
del mal y de la muerte.
De
esta profunda e íntegra liberación deriva la alegría que
Cristo da a sus amigos, alegría que como su paz es diferente
a la del mundo, superficial y efímera”.
“Los
graves problemas que circundan la existencia hacen a veces difícil
reconocer estos dones de Cristo. La tarea de la Iglesia,
guiada por el Espíritu Santo, consiste precisamente en
hacerlos visibles y testimoniar su presencia”.
El
Papa concluyó proponiendo a los católicos pedir a María el
que “sean siempre, pero especialmente en la hora actual,
testigos creíbles de la alegría de Cristo”.
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