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Oración,
ayuno y perdón para lograr la paz
El
Papa Juan Pablo II invoca los mayores recursos de los
cristianos para evitar la escalada de violencia en el mundo
VATICANO
(CNS) — Mientras
la atención mundial se centra en la guerra contra el
terrorismo y la violencia entre israelíes y palestinos, el
Papa Juan Pablo II promueve la oración y el perdón como los
medios más seguros para lograr la paz.
El
13 de diciembre, el Papa sostuvo una reunión con los líderes
católicos de Tierra Santa y llamó al brote de violencia en
el Medio Oriente muy preocupante y “dramático”. El
Vaticano dijo que la paz entre israelíes y palestinos dependía
del respeto por los derechos de Israel a su seguridad y el
derecho de los palestinos a un estado independiente.
En
la declaración más fuerte que ha hecho desde los ataques del
11 de septiembe, Su Santidad dijo que los países tienen el
derecho a defenderse contra el terrorismo internacional. Pero
su mensaje por la Jornada Mundial de la Paz, hecho público el
11 de diciembre, afirma que la verdadera paz no puede lograrse
sin “justicia y esa forma de amor que es el perdón (vea el
mensaje de la Jornada Mundial de la Paz en OPINIONES).
El
Papa dirigió también la jornada de ayuno mundial a la que
fueron llamados todos los católicos el 14 de diciembre para
orar por la paz. Esto sucedía mientras los oficiales del
Vaticano trabajaban intensamente para terminar la logística
de otra iniciativa papal de la paz: la reunión cumbre de unos
100 líderes religiosos en Asís
el 24 de enero del 2002.
“Dios
de nuestros padres, vela por nosotros a medida que vivimos
este día de ayuno con esperanza para que nazcan obras de
caridad a favor de la paz “, pidió el Papa al inicar la
jornada de ayuno junto a la Curia Romana el 14 de diciembre.
“Te
pedimos que multipliques los frutos de nuestra penitencia, los
conviertas en bendiciones para los que viven sumidos en la
necesidad y la incertidumbre, y con la acción del Espíritu
Santo, se conviertan en semillas de reconstrucción y
reconciliación”, pidió el Papa.
La
conversión interior a Dios y no la agresión debe ser la única
“guerra santa” de los cristianos, dijo el fraile
capuchino Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa
Pontificia, quien dirigió, como todos los viernes de
Adviento, la meditación en preparación a la Navidad. Esta
vez tuvo lugar en la jornada de ayuno por el final del
terorrismo y de las guerras en el mundo. Por ese motivo, el
Papa pidió celebrar ese día a primeras horas de la mañana
una liturgia de la palabra especial en la capilla Redemptoris
Mater de las estancias pontificias.
El
hilo conductor de la intervención del fraile fueron las
palabras del profeta bíblico Joel “Retornad a mí con
ayunos, llantos y lamentos”.
El
ayuno y la reunión con los líderes religiosos de Tierra
Santa, realizado el día antes
13 de diciembre coincidió con la escalada violenta
entre palestinos e israelíes. Horas antes de la reunión en
el Vaticano, Israel había eliminado todos los contactos con
el líder palestino Yasser Arafat, acusándolo de ser
“responsable directo” de los bombardeos suicidas. Israel
lanzó ataques aéreos sobre las oficinas de la Autoridad
Palestina.
En
la jornada de ayuno, el padre Cantalemessa le dijo al Papa y a
la Curia que para los cristianos el ayuno es “un llamado a
la reforma, el arrepentimiento y el regreso colectivo a
Dios” que debe empezar por los sacerdotes y los líderes de
los pueblos”
El
Papa condenó la violencia entre israelíes y palestinos y
denunció que “dos extremismos diferentes” están
desfigurando el rostro de Tierrra Santa.
La
Iglesia comparte sus preocupaciones, los apoya en sus
esfuerzos diarios, está cercana a sus sufrimientos y sus
fieles por medio de la oración, que mantiene viva la
esperanza”, les dijo el Papa a los líderes católicos que
asistieron a la reunión El futuro de los cristianos en Tierra
Santa.
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