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Se inician  actos en celebración del Centenario de la República de Cuba en el Centro P. Félix Varela


Mons. Emilio Vallina insta a los cubanos 'de allá y de acá' a la unión fraterna. A su lado, el P. Francisco Santana.


Rogelio de la Torre, de la
Fundación Félix Varela.


En el abarrotado acto interreligioso convocado por el Comité del Centenario de la República de Cuba el 3 de enero, muchos se quedaron de pie, como estos jóvenes.

 

Mons. Agustín Román  y Mons. Carlos Manuel de Céspedes.

Dora Amador Morales
La Voz Católica

MIAMI — Parecía que era el mismo Padre Félix Varela quien allí, frente al mar que mira a Cuba junto a la Ermita de la Caridad, acogía a todos sus hijos. En ese lugar de encuentro y oración, disertación y amor a Cuba que es el Centro Padre Félix Varela, fueron llegando desde los primeros días de enero cubanos –en su mayoría de Miami y otros lugares de EU, pero también de Cuba, México, Venezuela, España, Puerto Rico– para dar inicio a la celebración del Centenario de la Instauración de la República de Cuba, que nació un 20 de mayo de 1902.

Significativamente, la celebración del Centenario se inició así bajo la mirada del Padre Varela en un contexto de pluralismo generacional, cultural, religioso y político.


Eloísa y Rafael Abislaimán, Ondina García Menocal,
Amalia de la Torre, Betty Felipe y Silvia Rodríguez.

Las celebraciones comenzaron  el 3 de enero con un acto interreligioso auspiciado por el Comité del Centenario de la Instauración de la República de Cuba.

 Del 10 al 12 de enero el Instituto de Estudios Cubanos (IEC) celebró el ciclo de conferencias Luces y sombras en Cien Años de República. El acto fue dedicado a la memoria de Monseñor Bryan O. Walsh.


Juan José Fernández de Castro


María Cristina Herrera.


Nazario Vivero y Orlando Márquez

El P. José Luis Menéndez y el fraile Eduardo Miguel.

Los domingos 13 y el 27 de enero, CRECED (Comunidades de Reflexión Eclesial Cubana en la Diáspora) inició el Jubileo del Centenario de la Instauración de la República con una Hora Santa de oración por Cuba, seguido por  charlas sobre el Padre Varela y José Martí.

En todos los actos hubo conciertos de música cubana.

A continuación, algunas reflexiones que ha suscitado  esta gran celebración cubana que dio inicio en enero y se extenderá todo el año.

Mensaje de Eduardo Boza Masvidal, Agustín A. Román y Gilberto Fernández, obispos cubanos en la diáspora, el 1 de enero de 2002:

Este año se inició el Año Jubilar, que debe ser un año fecundo de realizaciones positivas y de serena mirada hacia el futuro, llenos de esperanza cristiana basada en que Dios nos ama y está siempre con nosotros.

Fíjemonos especialmente en tres aspectos:

Que sea un año de oración intensa por Cuba pidiendo a Dios por intercesión del Padre Félix Varela que nos conceda la libertad y la paz.

Un año de reflexión sobre nuestra rica herencia histórica y sobre nuestra cultura que tiene hondas raíces cristianas, en la que encontramos el ejemplo de nuestros libertadores que lo dieron todo, y hasta la vida por Cuba.

Un año de unidad y reconciliación que nos haga un solo pueblo ‘con todos y para el bien de todos’, como quería Martí.

Como Pastores de la diáspora cubana nos complace y bendecimos la contribución que CRECED (Comunidades de Reflexión Eclesial Cubana en la Diáspora) puede hacer a esta celebración, que es sin duda un momento histórico y de gracia.

Mons. Emilio Vallina, párroco de la iglesia San Juan Bosco:

Nos toca a nosotros meditar que la celebración del Centenario de la Instauración de la República de Cuba debe llevarnos a tomar conciencia de cuál es la labor que todos los cubanos tenemos ante nosotros.

Celebramos cien años, pero verdaderamente sólo tenemos 57 años, porque los 43 restantes han sido cuatro décadas de tiranía que han acabado con todos los valores materiales, culturales, morales y sociales de nuestra patria.

¿Cuál es nuestro papel? ¿Qué nos pide Dios? Esta misión es de todos. Tenemos mucho que aportar al renacer de esa Cuba que hoy, hecha pedazos, quiere levantarse. Y se levantará, estamos convencidos, con la ayuda del Señor, si asumimos en esta hora decisiva una única actitud: unirnos.

No nos separemos, unámonos: los de aquí y los de allá en una unión verdadera, donde no hay grandes ni pequeños, todos somos iguales, dispuestos a aprender, porque Cuba, como dijo el Padre Félix Varela, “no espera más”.

Cuba es un pueblo herido en sus más profundas entrañas, por tanto, hay que levantarlo yendo a sus propias raíces, buscando y sanando sus valores éticos y espirituales.

Un pueblo no se edifica sólo con estructuras de concreto, con negociaciones económicas, sino reviviendo y fortificando sus principios. ¿Y cuáles son esos principios?

Su amor a Dios, a la Virgen, a la Iglesia, a la familia y a la tierra cubana. Esas son las semillas, los principios que hay que fortalecer, pero necesitan manos tuyas y mías. Les propongo unirnos en una corriente de oración conjunta, ofreciendo al Señor todo lo que tenemos y todo lo que somos.

Pongamos nuestra parte de sufrimiento, los de cada día al lado del Creador para merecer  el regalo de la libertad. Pero al mismo tiempo, hagamos vibrar esas semillas, esos sentimientos de la Cuba del futuro en nosotros. Y así, todos en oración y acción, podamos unirnos también en Cuba, participando en su resurrección.

Rev. Marcos A. Ramos, Iglesia Bautista:

Los cubanos estamos buscando nuestra legado histórico. No podemos tener una república sin Dios, como no podemos tener nada sin Dios, por lo tanto  no podemos prescindir de la invocación a Dios, que fue utilizada en nuestras constituciones clásicas cubanas. Es muy importante que en cualquier conmemoración nosotros vayamos a Dios antes de hacer otra cosa: “en el principio era Dios…”

Ondina García Menocal, coordinadora de los actos del Jubileo de CRECED:

Este es el inicio de lo que esperamos sea todo un año de celebración católica cubana del Jubileo del Centenario. Le llamamos así en CRECED (Comuni-dades de Reflexión Eclesial Cubana en la Diáspora) porque lo hacemos como católicos. Queremos profundizar en  lo que significa la celebración de un jubileo, tiempo propicio para mirar quiénes somos en esta doble dimensión de cristianos y cubanos, en oración y reflexión que nos lleve a la  conversión. Esperamos  que culmine al final del año con la búsqueda de la reconciliación en solidaridad con la Iglesia de Cuba, que también está desarrollando una pastoral de la reconociliación.

Rev. Martín Añorga, Iglesia Presbiteriana Unida:

Empezamos la celebración del Centenario con un acto religioso, lo cual significa que primero está Dios como fuente y principio de todo lo demás. Creemos que la Cuba del futuro tiene que asentarse en una renovada espiritualidad.

El pueblo cubano adolecía de una tremenda indiferencia religiosa. Queremos que haya un pueblo con valores cristianos, que seamos capaces tanto allá como acá de poner las miras en las cosas importantes. Quizá la indiferencia fue la causante de todo el mal que ha sufrido Cuba. Pido que nuestro pueblo recupere fortaleza de carácter tanto allá como acá, firmeza de convicciones y raíces de esperanza.

María Cristina Herrera, fundadora del Instituto de Estudios Cubanos:

El Instituto de Estudios Cubanos lleva 33 años tratando de reflexionar seriamente y de enriquecer la comprensión de la compleja realidad cubana.

Estoy convencida de que nuestra pequeña gran islita tiene un destino especial. Siempre hay una dificultad para que el cristiano comprometido se inserte en su medio y funcione. Allá en Cuba hay una sociedad  militantemente atea, que sigue creando barreras a la Iglesia, es un medio hostil.  Y los cubanos en diáspora no han hecho suficiente por profundizar en lo que es ser cristiano en una sociedad consumista, hedonista,  individualista como ésta. 

¿Cómo se compara esta realidad con la de Cuba? Creo que ha habido una incapacidad mutua para apoyarnos creativamente, porque son experiencias diferentes.  En cada lado, por distintas razones no se ha reflexionado lo suficiente y menos en conjunto para, como cubanos y cristianos, trabajar unidos.

Padre Francisco Santana, Dir. Asoc. de la Ermita de la Caridad:

Cuba es un acto de fe. Para mí es un jubileo de una fe. La fe de ser lo que somos: cubanos. Fuimos libres en 1902, estamos a cien años de esa fecha y los que estamos aquí no tenemos una tierra donde celebrarla, en el caso mío personal no me permiten ir a esa tierra.

¿No es un acto de fe que aquí en el exilio, 43 años después estemos celebrando el Centenario? Es un acto de fe en algo que es Cuba, que es etéreo, pero que es eterno, real, bello y vive más que nunca 100 años después.