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La fiesta de la Candelaria

Devoción y cultura se mezclan en una rica expresión de amor a la Virgen


Imagen de la Virgen Peregrina, que va de casa en casa durante la novena. (Fotos DAM)

Dora Amador Morales
La Voz Católica

MIAMI — La fiesta de la Candelaria en Miami es el triunfo de una fe, de una tradición y cultura a prueba de los avatares del tiempo y el destierro.

Todo empezó hace 42 años, con la llegada de los habitantes del pueblo de Consolación del Sur, en la provincia de Pinar del Río, Cuba. Llegaban y con ellos traían el inmenso amor a su patrona.


Ana Benereole enseña a su nieta, Ana Elis Concepción, la devoción a Nuestra Señora de la Candelaria.

“La primera Misa se la dimos en la capilla del Gesu, con el padre Angel Villaronga, hace 40 años”, dice Guillermina Rives, de 83 años. Rives fue quien inició la tradición, que se fue arraigando hasta convertirse en lo que es hoy: un esperado acontecimiento entre los consolareños del exilio.

En preparación al día de Nuestra Señora de la Candelaria los devotos rezan una novena, cada día en una casa distinta, donde se dan cita al caer la tarde para orar, compartir recuerdos y experiencias y una cena típica cubana. La trayectoria culmina el 2 de febrero, día de la Candelaria, con una Eucaristía en la parroquia St. Agatha. De acuerdo con el padre Fernando Hería, consolareño que ofició la Misa, la imagen de la Virgen que ha recorrido miles de hogares en Miami se quedará permanentemente en St. Agatha.


Guillermina Rives, de 83 años, inició la tradicional fiesta de la Candelaria en Miami.

Otro de los proyectos grandes que los fieles acogieron este año fue el de reunir dinero para ponerle un techo nuevo a la iglesia de Consolación del Sur, que está muy dañado. En el salón de actos de la parroquia Little Flower se llevó a cabo un almuerzo de recaudación de fondos para ese fin el domingo 10 de febrero. Las donaciones ascendieron a $20,000.00.

“Yo amo a mi pueblo y a mi Virgen, Ella es todo para mí, porque me enseñaron a amarla desde niña”, comenta María Díaz, quien salió de su pueblo natal a los 15 años y tiene 47. Díaz afirma que nunca ha faltado a los actos en celebración de la Candelaria desde que llegó a Estados Unidos.

“Es una devoción que conservamos desde la infancia, desde que abrimos los ojos”, explica Rafael Concepción. El quiere que sus hijos crezcan en la fe y la tradición consolareñas, por lo que asiste siempre con toda su familia a la novena y a la Misa.


Adelaida “Nena” Hería (derecha) y su hijo, el padre Fernando Hería. Los acompaña María Díaz.

En la homilía, el padre Hería trazó la historia de la devoción a la Candelaria en el pueblo pinareño, famoso por sus procesiones, novenas y fiestas en honor a la Candelaria. Pero aclaró que esta advocación de la Madre de Dios no es solamente venerada en Consolación del Sur, también en otros pueblos cubanos como Morón, Wajay, Candelaria y Ceiba Mocha.


La Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, en Consolación del Sur, fue construida en 1875.

Como en veces anteriores, el padre Oscar Castañeda –oriundo de Morón– también celebró una Misa de la Candelaria para sus devotos. Este año fue en la Ermita de la Caridad.