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Clonación humana, ¿reproductiva o terapéutica?
El Senado de Estados Unidos está a punto de votar sobre si permitir o no la clonación humana con fines terapéuticos. No hay diferencia moral entre la clonación terapéutica y la reproductiva. Sin embargo existe mucha confusión acerca de los dos procedimientos. La célula es la unidad básica de la vida; todos los seres vivientes estamos compuestos de células. Cada célula del cuerpo contiene un núcleo. El núcleo contiene cromosomas, y los cromosomas están compuestos de genes. Los genes forman todas las características de nuestro cuerpo. Las células del ser humano contienen 46 cromosomas, ó 23 pares. Según su composición genética, existen dos tipos de células en nuestro cuerpo: células somáticas (que contienen 23 pares de cromosomas) y gametos (que sólo contienen 23 cromosomas, sin pares). La gran mayoría de células en nuestro cuerpo son células somáticas, mientras que los espermatozoides y los óvulos son gametos. El motivo por el cual los gametos sólo tienen 23 cromosomas es para que, cuando un esperma se une con un óvulo en la fertilización, la nueva célula que se forma tenga el número completo de 23 pares de cromosomas. Estos 23 pares son necesarios para el desarrollo normal del ser humano. Dicha nueva célula fertilizada se llama cigoto, lo que significa "pequeño ser" en griego. Cada uno de nosotros comenzó nuestra existencia individual como un cigoto en el vientre de nuestras madres, nueve meses antes de nacer. Existen dos formas básicas de reproducción en la naturaleza: sexual y asexual. Reproducción sexual ocurre por medio de la unión entre un esperma y un óvulo para formar un cigoto. En la reproducción asexual no intervienen los gametos; más bien, cada célula somática se divide y forma nuevas células. Ejemplos de reproducción asexual son: brotes, injertos, propagación vegetativa, gemelos idénticos y clonación. La clonación se efectúa tomando un óvulo, sacándole su núcleo, y reemplazándolo con un núcleo de una célula somática, es decir, con un núcleo que contiene 23 pares de cromosomas. La célula resultante de la primera etapa de un clon es un cigoto. Como se puede ver, la clonación evita la reproducción sexual e inyecta directamente un núcleo somático dentro del óvulo, sin necesidad del esperma. Esta es una técnica sumamente manipuladora que hace violencia a nuestras células reproductivas porque interfiere con el fin natural de estas células. Ya sea a través de la fertilización o la clonación, el cigoto es la primera etapa de nuestro desarrollo embriónico. Todos nosotros comenzamos como un cigoto unicelular. Actualmente, algunos científicos y políticos están tratando de establecer una distinción entre la clonación "reproductiva" y la clonación "terapéutica". En la clonación reproductiva, el cigoto se implanta en la matriz de una mujer y se le permite desarrollar a través de todo el embarazo, dando a nacer un bebé. En la clonación terapéutica, el cigoto se mantiene en una cajita de Petri, en el laboratorio, y sólo se le permite crecer hasta la etapa de la blástula (de una a dos semanas), y después es desmembrado para obtener sus células promotoras (stem cells). La distinción entre estos dos tipos de clonación es una distinción biotécnica sin diferencia moral; ambas son una crasa manipulación de la dignidad intrínseca del ser humano. Aunque la Iglesia Católica se opone vigorosamente a ambos tipos de clonación, en cierta forma la clonación terapéutica es aún más cruenta, ya que aquí se crea una vida humana sólo para destruirla y sacarle sus células promotoras. La gran mayoría de la gente se opone a la clonación reproductiva, ya que es tan repulsiva, aún negándole al niño un padre, y convirtiendo a su madre en su hermana. Sin embargo, algunas personas están cayendo en la trampa de pensar que la clonación terapéutica sí es buena, porque ayudaría a curar enfermedades. Pero el error de este argumento reside en que el embrión humano tiene que ser destruido para poder obtener sus células promotoras. Nunca se puede permitir la matanza de seres humanos inocentes, aún cuando fuera para una noble causa, como la de tratar de curar graves enfermedades. Afortunadamente, Dios nos ha provisto con alternativas a la clonación humana y a la investigación de células promotoras embriónicas. Células promotoras obtenidas de tejidos adultos, e inclusive del cordón umbilical o la placenta, tienen el potencial de proveer tejido nuevo para uso terapéutico, sin la destrucción de vida humana. La Iglesia Católica no se opone a este tipo de investigación, siempre y cuando se haya obtenido el consentimiento apropiado. El otoño pasado, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó un decreto de ley que prohíbe toda forma de clonación humana. El presidente Bush también está completamente en contra de la clonación humana. Ahora el Senado de los Estados Unidos va a decidir si prohibir la clonación humana o no. Aunque muchos senadores se oponen a la clonación reproductiva, desafortunadamente el argumento a favor de la clonación terapéutica está siendo promovido. Es sumamente importante no caer en esta trampa lingüística: la distinción entre la clonación reproductiva y la clonación terapéutica es una distinción sin diferencia moral. La clonación terapéutica, en particular, es extremadamente inmoral, ya que un embrión humano es creado en el laboratorio, sólo para ser seccionado en pedacitos y sacarle sus células promotoras. Se pide a todos urgentemente escribir una carta a sus senadores en el Congreso. La dirección de los senadores es: Senador ______________, Senate Office Bldg., Washington, DC 20510. Pongan en la carta que se oponen rotundamente a todo tipo de clonación humana, y que no quieren que sus dólares de impuestos sean utilizados para tal atroz ataque a la dignidad del ser humano. El Padre Alfredo Cioffi está graduado en Biología y tiene un doctorado en Bioética. Trabaja en St. Elizabeth Medical Center, en Boston, mientras continúa estudios en el Centro Nacional Católico de Bioética. Es sacerdote de la Arquidiócesis de Miami.
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