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Nueva directora de la Pastoral de Vida Familiar Elaine Marrero Syfert es la primera hispana con ese cargo a nivel nacional
Ana Rodríguez-Soto MIAMI — Después de 40 años de matrimonio y maternidad y cerca de 23 de trabajo en el Centro de Enriquecimiento Familiar, Elaine Marrero Syfert ciertamente cuenta con los requisitos para su nueva posición: directora arquidiocesana de la Pastoral de Vida Familiar. Marrero Syfert se convierte así en la primera hispana de la nación en ocupar este cargo, que asumió a mediados de febrero. La precede Dawne Fleri, quien se retiró después de cinco años como directora de esa oficina y 21 de trabajo en Ministerios Laicos y en Vida Familiar. Fleri, miembro por muchos años de la parroquia St. Timothy, al sur de MiamiDade, tiene ahora más tiempo para dedicarle a su esposo, sus siete hijos y ocho nietos. “El lleva siete años retirado, así que ha esperado bastante”, comentó Fleri. Marrero Syfert continuará dirigiendo la Pastoral para Familias Hispanas, como lo ha hecho desde 1979 cuando fue contratada por los entonces directores, Terry y Mimi Reilly, para enseñarle a los hispanos planificación familiar natural. “Fui pionera en el país enseñando planificación familiar natural en español”, dijo Marrero Syfert, quien recuerda que todo el material debía ser traducido localmente. La vida familiar no se ha hecho más fácil desde entonces, aclaró. “Las décadas de 1960 y 1980 no ayudaron en lo absoluto. Todas las revoluciones que tuvimos erosionaron las relaciones. Lo que la sociedad pensaba que liberaría a la gente en realidad la está lastimando”. Lo ha visto en la multiplicidad de los ministerios que la Arquidiócesis ha debido crear para satisfacer las necesidades cambiantes de las familias durante las pasadas dos décadas. Cuando comenzó, el énfasis principal se ponía en la preparación de las parejas para el matrimonio. La Arquidiócesis aún lo hace a través de Encuentros de Novios y los retiros de Camino que se realizan todo el año, pero ha añadido Pre-Caná II para aquellas personas que contraen un segundo matrimonio. Pastoral para los que sufren Tristemente, dijo Marrero Syfert, en la década pasada la mayor demanda fue para la pastoral de los que sufren. Docenas de grupos de apoyo han surgido en la Arquidiócesis: para personas separadas y divorciadas; para padres que han perdido hijos o hijas; para viudos y viudas. El equipo de cinco personas del Centro de Enriquecimiento Familiar también coordina grupos de apoyo para padres de homosexuales y víctimas de violencia doméstica. “¡Seguro que existe!”, aseguró Marrero Syfert sobre la violencia doméstica. “Pero nadie hablaba sobre eso. Ahora la gente está mucho más abierta, de modo que tenemos que hablar de eso”. De hecho, indicó, su meta como directora será tratar de mantenerse al día en cuanto a los cambios en la época y las necesidades de las familias. Por ejemplo, durante una encuesta informal en dos Caminos, sólo seis entre más de 100 parejas comprometidas no estaban activas sexualmente. Una estadística nacional reveló que las parejas comienzan a cohabitar o vivir juntos desde la universidad, lo que implica que al graduarse han tenido un promedio de tres compañeros o compañeras. La duración estimada de una relación en la universidad es de siete meses. Otros estudios han demostrado que dichas estadísticas no son buenos presagios para matrimonios duraderos. “Revisamos constantemente todo lo que hacemos e intentamos actualizarlo por nuestra cuenta para ver qué podemos hacer para que esas parejas estén mejor preparadas para el matrimonio con el bagaje que llevan”, dijo Marrero Syfert. “Hay que darle la vuelta a todo eso y hacerlo positivo para el futuro”. La Pastoral de Vida Familiar y la Pastoral Juvenil coordinan un ministerio para parejas de novios, Amor en el Principio, que intenta llegar a los jóvenes antes de que tengan relaciones sexuales. El Centro de Enriquecimiento Familiar también tiene un ministerio para parejas de hasta ocho años de casados. “Hay que trabajar en eso a diario”, señaló Marrero Syfert. “No es casarse y ya”. Compromiso Marrero Syfert expresó que ella y su esposo, Lloyd, pudieron haber aprovechado la ayuda que ahora se le ofrece a los matrimonios jóvenes. El es anglosajón y sus primeros años de matrimonio se hicieron más difíciles por sus diferencias culturales. Su compromiso les ayudó, y se prometieron mutuamente que la palabra “divorcio” jamás pasaría por sus labios. “No dijimos que no pasara por nuestras mentes, sino que no pasara por nuestros labios”, dijo riendo. Tienen cuatro hijos —dos mujeres y dos hombres— y seis nietos. Marrero Syfert también es sensible ante las personas divorciadas o separadas, no porque alguna vez les ayudó pastoralmente, sino porque lo vivió como madre y abuela. “Tengo una hija que se divorció, así que me tocó directamente”, expresó. Dada su experiencia profesional y personal no tiene dudas de que el matrimonio, junto con casi todos los aspectos de la vida familiar, es más difícil hoy que en el pasado. “Ya no podemos ser muy espontáneos”, lamentó la directora. “Tenemos que planificar cómo ser mejores padres, cómo ser mejores esposos cada día. Y hay que hacerlo de manera divertida, no como una obligación”. La meta del Centro de Enriquecimiento Familiar es ofrecer recursos para el entrenamiento de parejas e individuos a nivel parroquial. El propósito es ayudar a las familias en sus necesidades. Con excepción de las empleadas del Centro, todos los que trabajan en la pastoral familiar son voluntarios, desde parejas que reciben en sus casas a otras parejas que se preparan para el matrimonio, hasta aquellas que dirigen grupos de apoyo para divorciados y afligidos. “No preveo hacer cambios en las cosas que ya están funcionando”, dijo Marrero Syfert sobre sus planes para la oficina. Pero aclaró que sólo un puñado de parroquias cuenta con agentes de pastoral familiar. Su sueño, indicó, es entrenar una persona en cada parroquia para que se encargue de todo lo relacionado con la vida familiar: la preparación al matrimonio, el enriquecimiento, la planificación familiar natural, la crianza de los hijos, la separación y el divorcio, y la aflicción. “Entonces las parroquias estarán en verdad capacitadas para cubrir todas las necesidades de las familias”, aseguró.
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